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Historias de mis Roommates Tristes (V)

San Diego, Parte III

¿Qué es lo que pasó? Pues bueno, pasó que el bicho tuvo un momento de lucidez y de intentar arreglar las cosas. De hecho, hasta la jugada le salió bien. Vino a mi cuarto y me dijo que íbamos a tener una reunión en la casa para hablar… si alguna vez habéis visto alguna película o serie americana en el que se necesita convencer a alguien para que se meta en un centro de rehabilitación por drogas o abuso de alcohol (intervention se dice en inglés) os podréis hacer una idea de lo que fue aquello. Bueno, tampoco es que sea nada malo. Bajamos y todos los miembros de la casa estaban allí, más el novio de la imbécil. Si al final parecía que el tonto tenía voto y todo aunque no pagase ni el alquiler ni las facturas. Finalmente, empieza a hablar ella diciendo que íbamos a discutir temas que hacían de la convivencia no una convivencia sino una guerra. Empezó hablando la pobre italiana, que no sabía qué demonios estaba pasando y que tan sólo pasaba por allí. La mujer no pudo decir mucho, que no sabía lo que pasaba y que bueno que quería que las cosas fuesen mejor. En fin, qué iba a decir. La idiota se auto concede el turno después y empieza a decir que sí que admite que tiene un problema con la limpieza pero que si siente presión no es capaz de ponerse manos a la obra. Ella estaba dispuesta a hacer un gran esfuerzo (por limpiar su propia mierda, tiene perejiles) pero que mi actitud no acompañaba. Según ella estaba todo el rato enfadado y era agresivo. Ahí, no le voy a negar que no llevase razón. Enfadado con ella estaba… como para no estarlo y sí puede que tenga un deje un tanto agresivo cuando me enfado y me tocan mucho el miembro viril. Nada del otro mundo pienso yo, no es que sea algo extraño si te fastidian pues acabas mordiendo pasado cierto tiempo. Pero viendo la oportunidad no hice el estúpido, lo acepté dije que sí que era verdad que estaba bastante agresivo y que podía trabajar en ello. Después de eso me dijo que esperaba encontrar un umbral en el cual aceptase que algo estaba limpio y ordenado, añadiendo que acaba de limpiar el salón y si me parecía bien. Yo le dije que sí, que no estaba mal pero que había un árbol de navidad en el salón y que estábamos en Febrero. Se rieron un poco, ji ji ja ja y tras explicarles mis problemas en cómo se comportaban y demás tiramos pelillos a la mar, quitaron el árbol y comimos perdices.

Lo cierto es que después de esa charla las cosas en la casa no fueron mal. Ciertamente ella hacía un esfuerzo por no ser tan desordenada y yo en vista de que la cosa iba bien y no era una pasota estaba bien también. Obviamente, compartir la casa tenía sus pros y sus contras pero no estaba tan mal el asunto. Entre tanto, mi novia me dijo que finalmente podía salirse del apartamento en el que estaba y que si quería podíamos irnos a vivir juntos. Suponiendo que una de las razones que me ha llevado de nuevo a América ha sido ella, no era una oferta que fuese a rechazar. Al contrario más feliz que unas pascuas le dije que sí pero que había que moverse con precaución para salirme de la casa y que no hubiese problemas. Realmente, cuando llegué nunca me hicieron un contrato de arrendamiento. Al principio la chica lo mencionó pero como tiene la cabeza en mil cosas a la vez lo olvidó y jamás se le pasó por la cabeza darme un contrato ni tan siquiera enseñármelo. Tampoco es tan malo o raro. Hay acuerdos verbales y esto era uno. Alquiler por X dólares al mes, nunca se menciona duración ni otro tipo de estipulación salvo pagar facturas de agua y luz. Lo usual en esos casos cuando te vas es avisar con al menos en mes de antelación y ya está. Yo fui y le que me pensaba ir con dos meses y medio de antelación. En el momento en el que se lo dije, no puso ninguna pega. Se quedó un poco parada porque desde luego no lo esperaba. Dijo que era un mal momento para encontrar nuevo inquilino y demás, yo le dije que si tenía tiempo le ayudaría (podéis poner la imagen de Yao Ming de Cuanto Cabrón en este momento, pero así dicho quedaba bien aunque no tuviese intención real de hacerlo).

El tiempo pasó, nunca se dijo nada más del asunto y la vida siguió su curso. Llego el momento en el que le pagué el último mes y le dije que esa iba a ser la última mensualidad que le pagase como habíamos acordado.  Su respuesta fue rápida y de una manera en la que aun me asombro lo pérfida y malvada que puede ser una persona. Conservé el correo de la respuesta y lo abro en estos momentos para ser lo más preciso posible no sin cierto dolor cuando lo hago.

… Tenemos que hablar sobre tu responsabilidad rompiendo el contrato. No he encontrado a nadie que quiera alquilar el mes que te vas y me tengo que esperar al siguiente, he decidido alquilarlo a esa persona porque no tengo ganas de seguir mirando… No te voy a devolver el depósito porque va a cubrir el tiempo que no vas a alquilar la habitación … He hablado con mi abogado y me ha dicho que legalmente puedo demandarte y pedirte que me des tres meses más de alquiler por no estar un año completo. Sin embargo creo que el depósito es suficiente en este caso.

Contacta conmigo si tienes alguna pregunta.


El careto que se me quedó después de leer eso y el posterior ataque de ira que me dio fue de aúpa. Si llego a tenerla delante probablemente ahora mismo estaría en una cárcel porque le habría sacado un ojo de cuajo directamente. En fin, pasan los minutos iniciales… lo vuelvo a leer … no había por donde cogerlo. De hecho lo sigo leyendo y aun me dan ganas de hacerle algo. Aunque no lo creáis tuve una respuesta calmada de cabrón.

Quiero hablar contigo de este asunto. Por favor lleva una copia de mi contrato con mi firma cuando hablemos.


¿Sabéis por dónde van los tiros, no? Yo nunca firme nada, jamás se me puso delante un contrato nunca pactamos un periodo de arrendamiento y no solamente eso sino que encima le dije con mucha antelación que me iba. Sí, tiene huecos, pero yo lo veo como un caso legal claro a favor mía. No hay contrato escrito y pasamos a contrato verbal como nunca se ponen condiciones especiales nos atenemos a la ley general que defina los contratos de arrendamiento, en California se establece que para contratos verbales se toma la modalidad de pago mes a mes y que en este caso se puede interrumpir sin penalización siempre y cuando se avise con antelación, en este caso más que de sobra porque el plazo era superior a 60 días.

Hablé con ella y bueno, he tenido conversaciones en las que me han puesto a parir, en las que me han insultado, en las que me han echado un sermón, en las que me han gritado, etc. Pero puedo deciros sin exagerar, que jamás me habían tratado peor que ese día. Al principio de la conversación, yo le dije que podía entender que tuviese aprietos encontrando a un inquilino pero que jamás pactamos un tiempo de arrendamiento pero que no era justo que se quedase con mi depósito y que en todo caso estaba dispuesto a dejarle la mitad por no hacerle un feo. Su respuesta fue: -No puede ser que no tengas un contrato. -Lo estás ocultado. -Ahora mismo no lo encuentro pero voy a buscarlo en todos mis archivos y lo encontraré -Ya veremos en qué acaba todo esto. No sólo me trató por debajo del nivel de una mierda sino que encima me tachó de mentiroso en toda mi cara. Hay personas y hay homúnculos que no merecen ningún tipo de aprecio y consideración. Ella para mi desde ese momento encaja en este último perfil y nunca saldrá de ahí.

Ese fin de semana no lo pasé en la casa, me fui con mi novia intentando que no me afectase mucho. Lo cierto, es que no lo pude conseguir. Cuando me pasa algo así no soy capaz de quitármelo de la cabeza. El caso es que volví el lunes y la señorita me envió un mensaje diciendo: He encontrado tu contrato, parece ser que llevabas razón escribí tu nombre pero se me habrá olvidado dártelo. Cuando te vayas e inspeccione la habitación te daré un cheque por la mitad.

Lo cierto es que no debería quejarme, ofrecerle la mitad salió de mi boca y como dice el refrán, por ahí muere el pez. Pero después de llamarme lo que me llamó y la manera de la que me trató bendita la gracia que me hacía que se quedase con el dinero. Se equivoca, me trata de mentiroso y encima sale ganando. La leche, estos americanos siempre tienen que ganar pase lo que pase aunque sea equivocándose. Manda huevos.

En fin, la muy cerda actuaba en frente de mi como si nada hubiese pasado mostrándome esa falsa sonrisa profident tan típica e hipócrita de aquí. Hasta que un día, sabiendo que ella estaba al lado y que hablaba algo de español, aunque nunca hizo ningún esfuerzo por practicarlo conmigo, un amigo me llamó al teléfono y me preguntó cómo iba el asunto. En ese momento mi vena psicótica salió a flote y empecé a pegar gritos y a llamarla de todo menos bonita, entre otras cosas me referí a su salud y a la de esa bola de pelo que tenía como gato. En el fondo, soy un poco sádico, creo que mencioné explícitamente hacer una versión personal de la famosa escena del Padrino pero con el gato en vez de un caballo… Volviendo de los cerros de Úbeda, esto, ciertamente, debió asustarla. Más bien debió acojonarla, permitidme la expresión. Porque entre los gritos que pegué, los insultos que proferí en forma de amenaza y que cada vez que me la encontraba ponía una cara que ya hubiese querido Jack Nicholson en El Resplandor la chiquilla no volvió a aparecer en la casa para dormir en lo que quedaba de mes. Siempre que aparecía era para recoger algo que había dejado suelto con el novio detras y estaba aproximadamente 5 minutos en la casa.

Es curiosa la sensación cuando te tratan de chiflado y perturbado. Ves el miedo de la gente cuando te miran a la cara y no saben lo que les vas a hacer ni por donde vas a salir. En fin, que se joda (permitidme la expresión de nuevo). Después de lo que me ha hecho sufrir si lo ha pasado un poco mal se lo merece, de hecho debería haberle gastado alguna barrabasada más, obviamente no lo del gato. No le tengo mucha simpatía a los gatos, pero no haría algo así. Estaba más bien pensando en el último día ir a defecar al servicio y hacerlo en donde se colecta el agua para limpiar. Sí, bastante asqueroso, no obvio de localizar y un coñazo para limpiarlo. Ahí tienes la mitad de la fianza guapa…

Al final el día llegó, cogí mis bártulos limpié la habitación y sin mucho esmero la inspeccionó me dio el cheque como si pensando si dármelo o no y salí por patas de ese lugar. Una casa, que era bonita y tenía su estilo, una roommate que era simpática (la italiana) y otra que era un demonio (la americana). Mira tú que casualidad, los roommates que han ido bien hasta ahora han sido europeos, por algo será. Tanto escuchar a Rush Limbaugh por las mañana a todo trapo como hacía la loca de la vecina de enfrente afectan a la salud y al buen juicio de las personas. Ser de un estado en el que creen que es normal pedirte la documentación para deportarte por tu apariencia me recuerda mucho a la Alemania de Hitler (sí ya sé que es una comparación que no conduce a nada porque siempre se acaba comparando al nazismo por cualquier cosa, pero no digáis que no véis el parecido). Vivir en una localidad en el que algunas personas se ponen por amor al arte en la frontera para ver si pasa algún mexicano y llevarlo de vuelta a su país, en fin no dice nada bueno al respecto.

Con esto acaba mi relato de roommates. Esta última experiencia desde luego me ha afectado más. No sé si sólo por la experiencia en sí o por el conjunto. Una ciudad a la que no acabo de adaptarme nunca, una universidad que sin meterme con ella no es sinceramente lo que esperaba, un máster del que no estoy sacando lo que quería o que por primera vez en mi etapa de emigrante y viajero del mundo, a pesar de su paro, su inmovilismo, su mal funcionamiento y un sinfín de pegas, echo de menos a mi querida España.

Parte 3 

¿Qué es lo que pasó? Pues bueno, pasó que el bicho tuvo un momento de lucidez y de intentar arreglar las cosas. De hecho, hasta la jugada le salió bien. Vino a mi cuarto y me dijo que íbamos a tener una reunión en la casa para hablar … si alguna vez habéis visto alguna película o serie americana en el que se necesita convencer a alguien para que se meta en un centro de rehabilitación por drogas o abuso de alcohol (intervention se dice en inglés) os podréis hacer una idea de lo que fue aquello. Bueno, tampoco es que sea nada malo. Bajamos y todos los miembros de la casa estaban allí, más el novio de la imbécil. Si al final parecía que el tonto tenía voto y todo aunque no pagase ni el alquiler ni las facturas. Finalmente, empieza a hablar ella diciendo que íbamos a discutir temas que hacían de la convivencia no una convivencia sino una guerra. Empezó hablando la pobre italiana, que no sabía qué demonios estaba pasando y que tan sólo pasaba por allí. La mujer no pudo decir mucho, que no sabía lo que pasaba y que bueno que quería que las cosas fuesen mejor. En fin, qué iba a decir. La idiota se autococede el turno después y empieza a decir que sí que admite que tiene un problema con la limpieza pero que si siente presión no es capaz de ponerse manos a la obra. Ella estaba dispuesta a hacer un gran esfuerzo (por limpiar su propia mierda, tiene perejiles) pero que mi actitud no acompañaba. Según ella estaba todo el rato enfadado y era agresivo. Ahí, no le voy a negar que no llevase razón. Enfadado con ella estaba … como para no estarlo y sí puede que tenga un deje un tanto agresivo cuando me enfado y me tocan mucho el miembro viril. Nada del otro mundo pienso yo, no es que sea algo extraño si te fastidian pues acabas mordiendo pasado cierto tiempo. Pero viendo la oportunidad no hice el estúpido, lo acepté dije que sí que era verdad que estaba bastante agresivo y que podía trabajar en ello. Después de eso me dijo que esperaba encontrar un umbral en el cual aceptase que algo estaba limpio y ordenado, añadiendo que acaba de limpiar el salón y si me parecía bien. Yo le dije que sí, que no estaba mal pero que había un árbol de navidad en el salón y que estábamos en Febrero. Se rieron un poco, ji ji ja ja y tras explicarles mis problemas con como se comportaban y demás tiramos pelillos a la mar, quitaron el árbol y comimos perdices.

Lo cierto es que después de esa charla las cosas en la casa no fueron mal. Ciertamente ella hacía un esfuerzo por no ser tan desordenada y yo en vista de que la cosa iba bien y no era una pasota estaba bien también. Obviamente, compartir la casa tenía sus pros y sus contras pero no estaba tan mal el asunto. Entre tanto, mi novia me dijo que finalmente podía salirse del apartamento en el que estaba y que si quería podíamos irnos a vivir juntos. Suponiendo que una de las razones que me ha llevado de nuevo a América ha sido ella, no era una oferta que fuese a rechazar. Al contrario más feliz que unas pascuas le dije que sí pero que había que moverse con precaución para salirme de la casa y que no hubiese problemas. Realmente, cuando llegué nunca me hicieron un contrato de arrendamiento. Al principio la chica lo mencionó pero como tiene la cabeza en mil cosas a la vez lo olvidó y jamás se le pasó por la cabeza darme un contrato ni tan siquiera enseñármelo. Tampoco es tan malo o raro. Hay acuerdos verbales y esto era uno. Alquiler por X dólares al mes, nunca se menciona duración ni otro tipo de estipulación salvo pagar facturas de agua y luz. Lo usual en esos casos cuando te vas es avisar con al menos en mes de antelación y ya está. Yo fui y le que me pensaba ir con dos meses y medio de antelación. En el momento en el que se lo dije, no puso ninguna pega. Se quedó un poco parada porque desde luego no lo esperaba. Dijo que era un mal momento para encontrar nuevo inquilino y demás, yo le dije que si tenía tiempo le ayudaría (podéis poner la imagen de Yao Ming de Cuanto Cabrón en este momento, pero así dicho quedaba bien aunque no tuviese intención real de hacerlo).

El tiempo pasó, nunca se dijo nada más del asunto y la vida siguió su curso. Llego el momento en el que le pagué el último mes y le dije que esa iba a ser la última mensualidad que le pagase como habíamos acordado.  Su respuesta fue rápida y de una manera en la que aun me asombro lo pérfida y malvada que puede ser una persona. Conservé el correo de la respuesta y lo abro en estos momentos para ser lo más preciso posible no sin cierto dolor cuando lo hago.

… Tenemos que hablar sobre tu responsabilidad rompiendo el contrato. No he encontrado a nadie que quiera alquilar el mes que te vas y me tengo que esperar al siguiente, he decidido alquilarlo a esa persona porque no tengo ganas de seguir mirando … No te voy a devolver el depósito porque va a cubrir el tiempo que no vas a alquilar la habitación … He hablado con mi abogado y me ha dicho que legalmente puedo demandarte y pedirte que me des tres meses más de alquiler por no estar un año completo. Sin embargo creo que el depósito es suficiente en este caso.

Contacta conmigo si tienes alguna pregunta.

El careto que se me quedó después de leer eso y el posterior ataque de ira que me dio fue de aupa. Si llego a tenerla delante probablemente ahora mismo estaría en una cárcel porque le habría sacado un ojo de cuajo directamente. En fin, pasan los minutos iniciales … lo vuelvo a leer … no había por donde cogerlo. De hecho lo sigo leyendo y aun me dan ganas de hacerle algo. Aunque no lo creáis tuve una respuesta calmada de cabrón.

Quiero hablar contigo de este asunto. Por favor lleva una copia de mi contrato con mi firma cuando hablemos.

¿Sabéis por donde van los tiros, no? Yo nunca firme nada, jamás se me puso delante un contrato nunca pactamos un periodo de arrendamiento y no solamente eso sino que encima le dije con mucha antelación que me iba. Sí, tiene huecos, pero yo lo veo como un caso legal claro a favor mía. No hay contrato escrito y pasamos a contrato verbal como nunca se ponen condiciones especiales nos atenemos a la ley general que defina los contratos de arrendamiento, en California se establece que para contratos verbales se toma la modalidad de pago mes a mes y que en este caso se puede interrumpir sin penalización siempre y cuando se avise con antelación, en este caso más que de sobra porque el plazo era superior a 60 días.

Hablé con ella y bueno, he tenido conversaciones en las que me han puesto a parir, en las que me han insultado, en las que me han echado un sermón, en las que me han gritado, etc. Pero puedo deciros sin exagerar, que jamás me habían tratado peor que ese día. Al principio de la conversación, yo le dije que podía entender que tuviese aprietos encontrando a un inquilino pero que jamás pactamos un tiempo de arrendamiento pero que no era justo que se quedase con mi depósito y que en todo caso estaba dispuesto a dejarle la mitad por no hacerle un feo. Su respuesta fue: -No puede ser que no tengas un contrato. -Lo estás ocultado. -Ahora mismo no lo encuentro pero voy a buscarlo en todos mis archivos y lo encontraré -Ya veremos en qué acaba todo esto. No sólo me trató por debajo del nivel de una mierda sino que encima me tachó de mentiroso en toda mi cara. Hay personas y hay homúnculos que no merecen ningún tipo de aprecio y consideración. Ella para mi desde ese momento encaja en este último perfil y nunca saldrá de ahí.

Ese fin de semana no lo pasé en la casa, me fui con mi novia intentando que no me afectase mucho. Lo cierto, es que no lo pude conseguir. Cuando me pasa algo así no soy capaz de quitármelo de la cabeza. El caso es que volví el lunes y la señorita me envió un mensaje diciendo: He encontrado tu contrato, parece ser que llevabas razón escribí tu nombre pero se me habrá olvidado dártelo. Cuando te vayas e inspeccione la habitación te daré un cheque por la mitad.

Lo cierto es que no debería quejarme, ofrecerle la mitad salió de mi boca y como dice el refrán, por ahí muere el pez. Pero después de llamarme lo que me llamó y la manera de la que me trató bendita la gracia que me hacía que se quedase con el dinero. Se equivoca, me trata de mentiroso y encima sale ganando. La leche, estos americanos siempre tienen que ganar pase lo que pase aunque sea equivocándose. Manda huevos.

En fin, la muy cerda actuaba en frente de mi como si nada hubiese pasado mostrándome esa falsa sonrisa profident tan típica e hipócrita de aquí. Hasta que un día, sabiendo que ella estaba al lado y que hablaba algo de español, aunque nunca hizo ningún esfuerzo por practicarlo conmigo, un amigo me llamó al teléfono y me preguntó cómo iba el asunto. En ese momento mi vena psicótica salió a flote y empecé a pegar gritos y a llamarla de todo menos bonita, entre otras cosas me referí a su salud y a la de esa bola de pelo que tenía como gato. En el fondo, soy un poco sádico, creo que mencioné explícitamente hacer una versión personal de la famosa escena del Padrino pero con el gato en vez de un caballo … Volviendo de los cerros de Úbeda, esto, ciertamente, debió asustarla. Más bien debió acojonarla, permitidme la expresión. Porque entre los gritos que pegué, los insultos que proferí en forma de amenaza y que cada vez que me la encontraba ponía una cara que ya hubiese querido Jack Nicholson en El Resplandor la chiquilla no volvió a aparecer en la casa para dormir en lo que quedaba de mes. Siempre que aparecía era para recoger algo que había dejado suelto con el novio detras y estaba aproximadamente 5 minutos en la casa.

Es curiosa la sensación cuando te tratan de chiflado y perturbado. Ves el miedo de la gente cuando te miran a la cara y no saben lo que les vas a hacer ni por donde vas a salir. En fin, que se joda (permitidme la expresión de nuevo). Después de lo que me ha hecho sufrir si lo ha pasado un poco mal se lo merece, de hecho debería haberle gastado alguna barrabasada más, obviamente no lo del gato. No le tengo mucha simpatía a los gatos, pero no haría algo así. Estaba más bien pensando en el último día ir a defecar al servicio y hacerlo en donde se colecta el agua para limpiar. Sí, bastante asqueroso, no obvio de localizar y un coñazo para limpiarlo. Ahí tienes la mitad de la fianza guapa …

Al final el día llegó, cogí mis bártulos limpié la habitación y sin mucho esmero la inspeccionó me dio el cheque como si pensando si dármelo o no y salí por patas de ese lugar. Una casa, que era bonita y tenía su estilo, una roommate que era simpática (la italina) y otra que era un demonio (la americana). Mira tú que casualidad, los roommates que han ido bien hasta ahora han sido europeos, por algo será. Tanto escuchar a Rush Limbaugh por las mañana a todo trapo como hacía la loca de la vecina de enfrente afectan a la salud y al buen juicio de las personas. Ser de un estado en el que creen que es normal pedirte la documentación para deportarte por tu apariencia me recuerda mucho a la Alemania de Hitler (sí ya sé que es una comparación que no conduce a nada porque siempre se acaba comparando al nazismo por cualquier cosa, pero no digáis que no véis el parecido). Vivir en una localidad en el que algunas personas se ponen por amor al arte en la frontera para ver si pasa algún mexicano y llevarlo de vuelta a su país, en fin no dice nada bueno al respecto.

Con esto acaba mi relato de roommates. Esta última experiencia desde luego me ha afectado más. No sé si sólo por la experiencia en sí o por el conjunto. Una ciudad a la que no acabo de adaptarme nunca, una universidad que sin meterme con ella no es sinceramene lo que esperaba, un máster del que no estoy sacando lo que quería o que por primera vez en mi etapa de emigrante y viajero del mundo, a pesar de su paro, su inmovilismo, su mal funcionamiento y un sinfín de pegas, hecho de menos a mi querida España.

Memorias de mis roommates tristes (IV)

San Diego, Parte II

Lo de Halloween fue el punto de inflexión que cambió el rumbo de toda mi estancia. A partir de entonces nada fue lo mismo. Fue una lucha entre la americana y yo. La italiana observaba sin poder hacer mucho para mejorar la situación, la pobre vivió los malos humores de ambos sin en verdad merecérselos porque la cosa no iba con ella.

No he mencionado antes que una tendencia de la roommate era llevar su novio a casa. En el fondo se podía considerar al novio como un habitante más de la casa. Estaba todo el día metido dentro, aunque él tuviese otro apartamento. Está visto que a pesar de que hagas vida en común a esta gente les asusta irse a vivir el uno con el otro. Bien podrían haberlo hecho hace ya tiempo, pagar la mitad y dejar al resto del mundo en paz. Tampoco me quejo del hecho de que el novio estuviese más en su casa que en la nuestra. No lo veía justo por una razón y es que los gastos de agua y luz se dividían entre tres y no entre cuatro como debería haber sido ya que el chico también consumía su parte y no la acoquinaba. También llevaba yo a mi novia aunque lo hacía sólo durante los fines de semanas y no cada día. En fin, que es una queja pero tampoco era para tanto.

Volviendo con el orden cronológico, los meses siguieron. Yo no hacía demasiado esfuerzo por hablar con la americana, ni ella conmigo. En diciembre compró un árbol de navidad para el salón. En fin, ya veía el problema. Una mujer que tiene su habitación hecha siempre una pocilga, que nunca limpia y que encima es una pasota hiper-activa no debería comprar un árbol de navidad. Más que nada porque la veía dejando el árbol hasta agosto por lo menos. Además, personalmente de entre todas las chorradas que hacemos en navidad, lo de comprar un árbol y decorarlo me parece la mayor chorrada de todas. A ver, ¿qué demonios te ha hecho el pobre árbol? Sin venir a cuento, un hombre ha ido al campo lo ha cortado en su plena juventud y su único propósito a partir de ese momento es que adorne tu salón durante unos días (o en el caso de la roommate unos meses) mientras se le cuelgan unas bolitas y unas estrellas. No sé, yo me imagino la opción equivalente del mundo animal y es un evento macabro. Imagínate que coges a un lindo perrito cuando es joven le cortas las piernas lo cuelgas del salón le pones unos adornos mientras sigue sangrando y poco a poco va muriendo. Para más inri, no sólo eso sino que encima pones regalitos en los pies del ser agonizante y un día te levantas con una sonrisa de imbécil en tu cara para coger y abrir los regalos mientras pegas saltos de alegría como un sádico que disfruta con el sufrimiento ajeno. No es que sea muy religioso, pero ¿qué tiene esto que ver con la religión? yo creo que absolutamente nada. La tradición española de la representación de la natividad, el llamado Belén, es más aséptica. Al menos no tienes que cargarte nada para festejar una chorrada de fiesta.

Bueno, me voy por las ramas. El caso es que salvo conversación casual de decir “hola, ¿qué tal?, adios” no había demasiado contacto entre los dos. Me fui a España de vacaciones y volví a principios de año. Evidentemente, el árbol seguía allí. Yo que no volvía con demasiadas ganas me imaginaba ya el percal. En fin, ¿la chica por qué iba a quitar el arbolito? Si estaba ahí estupendamente agonizando. El año también empezó por un intento por mi parte de cortar los malos rollos y seguir adelante. No obstante, cuando volví empezó la faceta social de la niña. Cuando digo esto me refiero a que invitaba cada fin de semana a gente sin venir a cuento. Aquí tenemos dos tipos de planteamientos cuando vives en tu casa. El de ella, que era dale coba a todos mis amigos porque soy guay y me hago sentir bien a mi misma y el mio, estoy en mi puñetera casa vengo cansado y no tengo ganas de hacer el imbécil delante de tus amigos. Sí, luego me dicen antisocial, y lo veo. Pero también entended mi punto de vista. Yo estoy haciendo otras cosas y cuando llego a la casa, de lo único que tengo ganas es de relajarme. Yo me relajo leyendo, viendo la tele, cocinando, haciendo deporte, etc. Si de lo que tengo ganas es de llegar a casa, cocinar, comer y leer un rato en tranquilidad ¿Por qué no voy a poder hacerlo? Al fin y al cabo también es mi casa. Entiendo que tú también quieras hacer lo mismo pero podemos llegar a un acuerdo. Pero pensar en esas normas de cortesía social para ella era demasiado complicado. Sus planes se organizaban con una antelación de 5 minutos y si tú estabas haciendo otra cosa pues te dan por saco, que para eso ella es la marajá. Casi siempre que llegaba yo, ella ya estaba con los invitados. Ante tal situación, cogía mis cosas y me iba a mi cuarto. Comía algo allí y punto. Hasta que tras tres semanas y un día después de una situación de esas. Mientras estaba cocinando, viene y me salta. “¿Javier, has conocido alguna vez a mis padres?”, A lo que yo respondo que no. Su respuesta fue: “Pues vienen en 5 minutos”. Tal cual, oye. Resulta que ya ni siquiera puedo usar mi casa, ni mi cocina dos días seguidos. Porque que viniesen sus padres para mi es, quiero estar con ellos vete. Lo cual, dicho se de paso, no es un problema para mi. Pero hazme el favor de decírmelo, criatura. No dejarme en mitad de lo que estaba cocinando y mandarme a la mierda. Estuve tentado de al día siguiente pagar a un mendigo para que viniese y decirle: “¿Conoces al chalado que hace rap en el campus? Pues viene en 5 minutos”.

Ese día estaba bastante cabreado con ella, pegué portazos y rabiaba entre dientes. Al día siguiente la aparté y le dije educadamente lo siguiente: “No te voy a pedir que no traigas a nadie a tu casa, porque también es tu casa y tienes ese derecho. Pero hazme el favor de si tráes a alguien a casa para hacer una comida o tener una reunión social de avisarme antes.” Su respuesta fue que ella no podía hacer eso, que sus reuniones eran inesperadas. Yo le dije, que a partir de ahora eso se acabó, que entiendo que no tenga que avisarme con una semana de antelación pero si pensaba usar la mayor parte de áreas y recursos de la casa para ella sóla tenía el derecho a saberlo antes.  A lo que aceptó a regañadientes. No sin antes volver a su más fastidiosa costumbre, de hablar la última e intentar quedar por encima. Me dijo que no volviese a dar portazos. Fíjate tú por donde como quien rie último rie mejor y la mandé a tomar por saco, delante de mi puerta había una maleta suya que llevaba allí 3 semanas. Le dije entonces que cogiese esa maleta y la pusiese en su cuarto y dejase de ocupar el pasillo, se calló y lo hizo. Debería haberle mencionado que se metiese de paso el árbol de navidad por el órgano reproductor. No obstante lo mejor de la charla fue lo siguiente me dijo abiertamente: “tenemos una diferencia de ver las cosas, por ejemplo si dejo cosas en el salón tú eres libres de quitarlas y ponerlas donde quieras”. Yo no sé si ella estaba diciendo eso con mala intención o si simplemente era una imbécil desconsiderada. Después de conocerla, creo que tenía mala leche al decirlo. Más a menos decir eso equivale a decir: “Te invito a que seas mi criado y recojas todos mis desperdicios”. No quise soltarle una burrada en ese momento, pero me sentí profundamente herido cuando me soltó aquello. Jamás en mi vida había recibido una respuesta tan denigrante. Esa no es manera de tratar absolutamente a nadie.

La cosa fue a peor desde ese momento a pasos agigantados. Se respiraba un ambiente realmente enrarecido por los dos. Un punto de casi no retorno que hizo plantearme que le diesen por saco a la niña y largarme del piso fue el siguiente. Llegué a casa después de la compra por la noche. Ya he mencionado que la mentecata era muy desorganizada pero no creo haber mencionado que tenía la fastidiosa costumbre de llegar dejar todos su bártulos por el salón hacer algo distinto, irse y dejar todo en el salón. Sí, esto es fastidioso pero no tan grave salvo que una de las cosas que le gustaba dejar eran los zapatos. De cualquier clase, ya fuesen botas como sandalias o tacones ella los dejaba esparcidos por el suelo. Con una tendencia realmente enervante de ponerlos en frente de las escaleras. Si no ibas con cuidado y mirabas antes te podías tropezar y caer con ellos, como bien podéis pensar las escaleras son un lugar delicado. Pero volviendo a donde estaba, llegué de hacer la compra cargado de bolsas y claro no puedes mirar muy bien por donde caminas. Tropecé con uno de sus zapatos de tacón y la bolsa se me cayó y de puro milagrano no caí al suelo estampándome la cara contra la mesita de café. Hablando con mi novia consiguió calmarme y no aporrée su puerta para decirle cuatro cosas esa misma noche. Al día siguiente le pedí por favor, que tuviese más cuidado con los zapatos porque la noche anterior casi me caigo por ellos. ¿Sabéis cual fue su respuesta? “Ya veré lo que se puede hacer”. Sí, me quejo por vicio. Ese día empecé a mirar apartamentos para empezar a mudarme, no podía aguantar más con esa pelandrusca orgullosa y maleducada. Hasta que pasó lo que pasó … (continuará)

Historias de mis roommates tristes (III)

San Diego, California (EEUU) Septiembre 2010 – Abril 2011

Mi última experiencia con roommates, la más dolorosa de todas sin ninguna duda. En esta experiencia he afianzado más mis impresiones de que el Emilio de Rousseau es un mito y que en realidad ese mequetrefe habría sido un mamón en caso de materializarse. Todo empezó con la búsqueda del apartamento en San Diego. A diferencia del caso de Davis, me costó mucho encontrar apartamento aquí. A pesar de que en Davis hay lista de espera de casi un año para conseguir un apartamento y en teoría aquí hay más disponibilidad lo cierto es que me llevó muchísimo tiempo encontrar un apartamento.

Las razones por las que no lo encontraba eran variadas. La principal era el precio, los alquileres de la zona están desproporcionados. Se paga mucho por demasiado poco. Puedes aducir que todo va con el nivel de vida y el nivel de oferta y demanda. Por poca oferta que haya en una universidad los estudiantes no van sobrados de dinero y en teoría hay límites en los que debes poner la oferta si en verdad quieres que te ocupen la casa. En resumidas cuentas, lo veía como un robo. Acabé pagando $850 por una habitación en una casa compartida por dos personas más. De lo que había visto en anuncios no estaba del todo mal. Alguna gente pagaba algo menos con la salvedad de que había gente viviendo en el salón y en otros sitios se pagaba bastante más. En fin, en la media. La segunda razón por la que era difícil encontrar sitio era el emplazamiento de la casa. Si la universidad no estaba cerca o no había transporte público o rutas de bicicleta la casa era inútil. Me he quejado del transporte público en EEUU muchas veces, lo vuelvo a hacer. Mi experiencia es que salvo en algunas grandes ciudades como Nueva York, Boston, Chicago y muy cuestionablemente en San Francisco el transporte público brilla por su inutilidad y ausencia. San Diego no es una excepción, de hecho jamás he visto una ciudad en EEUU con un planteamiento tan ineficiente y disfuncional del transporte público. En gran parte no es culpa de la organización del transporte público sino de un nefasto urbanismo orientado al vehículo privado y de la dificultad para expropiar terrenos y utilizarlos para hacer trenes y metros (aparte de su limitada utilidad por la baja densidad poblacional). La tercera eran los potenciales roommates, este caso era más variopinto. Personajes que parecían psicópatas, tipos con la cara de cemento armado, racistas (me arriesgo a que me corran por lo que voy a decir pero algunos me rechazaban simplemente por el hecho de no ser asiático … desde luego, no es la clase de racismo que me esperaba. Ya sé, esto es muy subjetivo pero tengo documentos por ahí que más o menos vienen a atestiguarlo).

Tras mucho buscar encontré el sitio donde me quedaría. El panorama era el siguiente: Casa a compartir con dos roommates más. Dos chicas, una estudiante americana (de Arizona) de doctorado en bio-ingeniería y una estudiante de máster italiana que venía a hacer una estancia durante un año. Cada uno con su habitación propia, la americana se quedaba con la habitación grande que tenía cuarto de baño. La italiana y yo en las pequeñas compartiendo baño. Las habitaciones en el piso de arriba y en el de abajo salón-cocina-comedor y un pqueño patio. La casa era apacible en el fondo, estaba en buenas condiciones y era teóricamente fácil llegar a la universidad. Esto último resultó no ser verdad, pero bueno luego te inventas las formas de llegar. La chica con la que contacté era la americana y no me dio mala impresión, parecía simpática y se prestaba a ayudar en lo posible.

Llegué a finales de agosto. Primer chasco, aunque era aceptable porque lo sabía de antemano, me encuentro el salón lleno de trastos. Se debía a que la chica que vivía en la habitación de la italiana aun no se había ido y tardaría unas semanas en mudarse hasta que pudiese ir a su nuevo apartamento. Yo no me quejaba del asunto, era un fastidio pero me avisaron y la chica hacía lo posible por estorbar lo menos posible. Pienso que debería haber puesto las cosas en otro sitio si iba a tardar dos semanas en irse, pero bueno esa es otra historia. Cuando vi mi habitación me llevé una decepción algo grande. Era ridículamente pequeño. Lo más pequeño que he tenido nunca y por el que más he pagado en mi vida. No salía de mi asombro con eso. Pero en fin, San Diego es un sitio caro donde vivir y algo así tampoco era tan descabellado. Intentaba tomármelo con humor. Al fin y al cabo estaba allí y podía ser peor.

La anterior inquilina se fue, llegó la chica italiana. Muy simpática y amable, nunca había vivido sola antes y se notaba. Pero siempre preguntaba todo antes y estaba dispuesta a escuchar. Lo cierto es que la echo de menos. El salón se fue vaciando de trastos y aquello parecía algo más normal. Se limpió en el salón y aquello parecía habitable. Todo parecía echar a andar en condiciones. En fin, genial …

Hasta que las cosas comenzaron a ponerse raras. No sé si es porque soy muy irascible, o si me tomo las cosas muy a pecho y lo exagero todo pero el caso es que a los pocos días empecé notando un compartamiento un tanto desconcertante de la americana. Ante situaciones normales de cordialidad y conversaciones habituales ella siempre soltaba puntillas. No sé si entendéis esta expresión, soltar puntillas viene a ser: decir ciertos comentarios para demostrar tu superioridad respecto al resto y hacer sentir inferiores a los demás. Cosas del tipo: si yo tengo esta beca yo soy mejor que tú porque tengo esta que es mejor, si he estado en este sitio e hice tal, yo he estado en el mismo sitio, hice lo mismo, pero mejor que tú y he estado en más lugares. En fin, es subjetivo pero no podía pasar una conversación con ella en la que no sacara a relucir su aparente superioridad frente a mi. Cosa que por otro lado no debería sorprenderme tanto. Esto es generalizar y no debería hacerlo, no obstante creo que a veces es una postura humana reafirmarse y no parecer débil con respecto al otro, en fin algo de esta reacción es lógica. Pero noto en los americanos (ojo, no en todos) cierta tendencia a mostrarse superiores y nada humildes ante todo el mundo. Como si tuviesen la necesidad forzosa de afianzarse y no mostrar ningún tipo de debilidad. En fin, que no es algo propio sólo de ellos sino que se ve en todos sitios aunque mi impresión es que lo veo más por aquí que por otros lares. Pero para que vamos a engañarnos, a mi ese tipo de actitud me empezó poco a poco a sacar de quicio. Que te lo hagan de vez en cuando, pues mira pica pero no va a más. Todos los días, te acabas hartando. Le acabas por coger cierta indeferencia a la persona y a pasar de ella.

La indiferencia con el hartazgo es fácil mutarla en odio y aversión. La primera tempestad se produjo el fin de semana de Halloween. La semana siguiente tenía exámenes parciales de todas las asignaturas, una delicadeza de los profesores dejar los exámenes para después de la fiesta y que pudiésemos estudiar ese día en vez de emborracharnos. El jueves llegué a casa, cansado y tarde. Mi única intención era cocinarme un poco, cenar, estudiar y dormir. En fin, nada lejos de la rutina. Cuando llego me encuentro la televisión a todo volumen y el salón lleno de personas. Estaban viendo una serie, vale OK. Voy a la cocina y me encuentro que absolutamente todo está ocupado y sucio. Ni un triste espacio en la encimera, ni una sartén o un hornillo. Encima de la hornilla hay una olla con una especie de arroz que se asemeja a una paella. No me lo podía creer, no sólo no habían limpiado absolutamente nada sino que encima ni siquiera tenían la deferencia de al menos levantarse y dejar cierto espacio. Nada de nada, las carcajadas que soltaban me estaban apuñalando. Me puse delante de ellos y miré a la roommate a la cara (y no con cara de buenos amigos). Nada, ni puñetero caso oye. Que el problema no iba con ella. Volví a mi habitación empecé a estudiar y esperar a que terminasen, al fin y al cabo era sólo una serie. Pero nada, la serie tuvo otro episodio y luego se pusieron a jugar a juegos de mesa. Todo esto a grito pelado y yo bajando varias veces pidiéndoles que no hiciesen tanto ruido y que limpiasen la cocina. Nada de nada. Al final a las 11 de la noche les dio por terminar y quitar algunas sartenes, pero eso de limpiar no iba con ellos. Pude al final hacer algo cuando la mayoría se fue y dejaron algo de espacio en la cocina. Pero cuando se fueron a dormir me acerqué a su cuarto y le dije que no me parecía bien que no dejase espacio nada más que para ella y que hiciese el ruído que hacía. No se lo tomó bien. Decía que podía haber cogido de la comida que ella había preparado … no le dije que yo no comía su mierda de intento de paella por nada del mundo y que no tenía derecho a imponerme lo que tenía que comer porque a ella le saliera del higo llevar a sus amiguitos a casa, no obstante me quedé con las ganas. A todo esto, en la casa se quedaron varias personas a dormir en la salón sin que me dijese nada. Evidentemente, al día siguiente no salí de mi asombro cuando los vi en el sofa cuando iba a desayunar. Resulta que una de las que se quedó era su hermana. Se le olvidó mencionarme que se iba a quedar 5 días en la casa … mira tú por donde.
La noche siguiente les dio por participar en un concurso de disfraces de Halloween. Su idea fue disfrazarse de los personajes del Mago de Oz. Eso sí, preparando los disfraces dejaron el salón totalmente inútil. Tengo testigos que pueden verificar esto último por si pensáis que exagero. El que se disfrazó del hombre lata dejó los restos de un cubo de basura que había sido cortado al efecto por el salón. Paja por el suelo y sobre todo un montón de trapos inútiles que entorpencían todo. La mayor gracia fue cuando me metí en el cuarto de baño y a la hermana no se le ocurrió mejor sitio que dejar su consolador que al lado del grifo. A mi personalmente lo que haga cada cual con su sexualidad mientras no esté haciendo daño a nadie no me importa, nunca he sido un purista en ese aspecto. Pero una cosa es ser abierto de miras y otra es que me pongas eso donde me lavo las manos. ¿Qué necesidad tengo yo de ver eso? No le dije nada a la hermana en relación al consolador pero un día ya un poco harto le pregunte hasta cuando pensaba quedarse. En fin, luego llegaron … borrachos y lo de limpiar claro está no iba con ellos. De hecho, no se limpió la casa absolutamente nada hasta una semana más tarde. Momento exacto en el que le envié un correo de protesta a la roommate ya que estaba todo el rato con sus amigos y nunca tenía la ocasión de hablar con ella en privado.

Su reacción, pues como el de toda niña mimada es que el malo era yo. Que si quería podía haberle dicho que limpiase, cierto, pero no quería hacerlo delante de todos sus amigos y dejarla en evidencia. Además me dijo que no tenía ningún derecho a decirle nada a su hermana, yo creo que fui suave con ella y que debería haberle mencionado que nunca me dijo que se quedaría lo cual es una falta de educación y que si me dejaba consoladores en el cuarto de baño podía enfadarme. Aunque claro, me callé por no liarla más. En fin, primer encontronazo fuerte. Al menos limpió todo los desperfectos del salón y desde entonces cada vez que traía amigos y me veía entrar dejaba al menos un trozo de la encimera y sartén para que cocinase. No obstante, la relación no mejoró mucho desde entonces, Pero eso será en otro post.

Memorias de mis Roommates tristes (I)

En las últimas semanas he realizado un nuevo cambio de apartamento. Si la roommate que tengo ahora no funciona, la cosa de verdad va a ir a mal para mi aquí. Sin embargo, en vista de que ahora mismo estoy más contento con mi alojamiento y situación me he propuesto hacer una retrospectiva de mis experiencias viviendo con otras personas en apartamentos.
Mis pensamientos y vivencias van a poner en evidencia mi insociabilidad y probablemente mi incapacidad de adecuación antes ambientes no ideales. Sin embargo, creo que algunas cosas de las que me han pasado no tienen perdón ni son propias de personas buenas, el Emilio de Rousseau era un payaso que no se ajusta a la realidad.

Empezaremos con la primera vez que compartí vivienda con otras personas pagando mi propio alquiler. Más que nada porque en vista de lo negativas que van a ser las siguientes mejor empezar por la que fue bien y me dio una buena experiencia y un mejor sabor de boca.

Ipswich, Reino Unido (Verano de 2006)

Conseguí un trabajo de verano para la British Telecom en dicha ciudad. Yo definiría la ciudad, como la típica ciudad inglesa medio grande. Con sus pubs, su equipo de fútbol, un área comercial bien definida, muy verde y con grandes parques alrededor. Por suerte, no me tocó un verano muy lluvioso por ahí lo cual fue extraño según los lugareños.

Me alojé en una típica casa inglesa de ladrillo de tres pisos. En la casa había seis habitaciones y en cada una de ellas viviamos una persona. Eso sí, las chicas tenía novio y estos pasaban mucho tiempo en la casa y el resto de los habitantes llevábamos gente a menudo también. Vamos poniendo cifras en la mesa, más de seis personas viviendo. Ahora viene lo gracioso, un sólo cuarto de baño (más una habitación con un retrete), una cocina sin lavavajillas automático ni frigorífico (guardábamos los alimentos en uno propio en la habitación). Cualquiera que esté leyendo esto pensará que habría polémica servida con las condiciones, pero para vuestra sorpresa os diré que no. Todo lo contrario, a pesar de tener sólo un cuarto de baño y una cocina con pocos electrodomésticos todo iba muy bien. Evidentemente a veces había carreras para meterse en la ducha y alguna que otra vez la cocina estaba hecha un asco pero era tolerable. Se hacía un buen trabajo en general. De hecho, no recuerdo haber tenido nunca una disputa con nadie de la casa en ningún aspecto resaltable.

¿Cómo se conseguía? Pues bueno es simple, siendo razonables y educados con el resto. Las duchas pues siempre decíamos ¿cuándo prefieres ducharte?, “yo prefiero hacerlo por las mañanas” o algo como si ves que no hay papel higiénico lo vamos guardando aquí si queda poco pues trae algo. Mi favorita era, si ves que tienes muchos platos sucios y no puedes limpiarlos mételos en tu cuarto y así no estorban. En fin, los inquilinos eran razonables aparte de bastante abiertos y amigables. Siempre era posible hablar con ellos y hacíamos bastantes cosas juntos. Aun sigo manteniendo la amistad con ellos, aunque claro con las distancias pues todo se va perdiendo.

Cual es la principal diferencia entre esta casa y el resto de las que he ido viviendo. Yo diría que la principal es que los que viviamos en la casa trabajábamos. Es decir, eran personas mayores que yo y que tenían un empleo más o menos fijo y estable. Se levantaban por las mañanas, se aseaban, desayunaban, iban a trabajar, volvían de nuevo a casa, cocinaban, cenaban y hacían algo por la noche. De muy vez en cuando salían y tenían planes pero salvo algún fin de semana loco no se hacía demasiado ruido. En fin, que tenían más experiencia para vivir.

El único incordio de la casa era el chico que tenía la habitación al lado mio. Era un tanto insociable (nunca hacía vida con el resto) y se dedicaba a poner la música bastante alta. No obstante, si le decías que la bajase el chico lo hacía. También ahí mi teoría sobre su estado se corrobora, tenía sólo 17 años, era un ni-ni (ni estudia ni trabaja para el que no viva en España) y estaba en esa habitación porque su madre era amiga de la casera.

Ahora empieza mi ristra de despotricamientos sobre los roommates. No obstante, quería poner este ejemplo de plano para mostrar que no siempre soy un inadaptado que no se ajusta a otras personas y no ve nada más que su ombligo. Bueno, soy un poco así pero sé ser razonable cuando se dan las condiciones adecuadas.

México, la radio y el español

Voy a variar un poco la temática que he puesto en el blog últimamente. Hoy voy a hablar de un asunto que no me afecta tanto directamente, pero que me ha llamado la atención gracias a un gran artículo de El País sobre: ¿Quién perdió a México?. El artículo habla sobre la situación actual de México y los graves problemas que atraviesa el estado por la guerra que existe entre los cárteles de droga y el estado. Creo que es un buen artículo y que merece la pena ser leído.

Que conste que tan sólo he estado una vez en México. En concreto, en Tijuana más bien para poder decir que había estado en México. Fue hace ya unos años y la situación parece que ha cambiado bastante con lo que vi. Mi impresión fue que no tenía que salirme más allá de Avenida Revolución ni hacer demasiadas tonterías. Ahora, directamente desde los emails para estudiantes internacionales de las Universidades de California desaconsejan directamente viajar a México. Como ciudadano español mirar a la página web del ministerio de asuntos exteriores para las recomendaciones de viajar a México no son demasiado halagüeñas y te hacen replantearte el motivo de tu visita.

Es una verdadera lástima, la gente que he podido conocer de México han resultado ser un su gran mayoría personas muy alegres, simpáticas y amables que sólo por el hecho de decir que era español les salía una sonrisa de su boca. Sí, sé que en esto hay de todo y aun hay gente que se acuerda de las matanzas de Cortés y no nos tiene especial aprecio pero mi experiencia por ahora ha sido esa. Me apena ver por muchas fuentes, directas e indirectas, que un país como México esté en una situación tan delicada. Entre mordidas, drogas, armas y gringos anda el tema.

Una de esas ventajas que tiene vivir en San Diego, es lo cercana que está la frontera con México. Más que en el hecho de viajar hasta México la ventaja en mi caso viene porque soy capaz de sintonizar en la radio de mi coche emisoras de México. En concreto la que más me gusta es MORE FM, transmitiendo con 50.000 Watts de Potencia, desde Avenida los Olivos, Tijuana, México … Es la que más me gusta porque es la que cojo más rápido y porque ponen música rock en español y a muchos artístas españoles. En lo que llevo he escuchado a: Sabina, Radio Futura, Miguel Bosé, El Canto del Loco, Maldita Nerea, Alaska y muchos más. Cambiar de la emisora de country local y de los superéxitos americanos en la radio es agradable de vez en cuando.

Como todas las radios necesita dinero para mantenerse, pero lo que me sorprende cuando la escucho es las pocas compañías privadas o comerciales que se anuncian. En verdad, por cada anuncio comercial oigo 4 sufragados por el gobierno, en especial por el senado de México. Pero los que de verdad te llaman la atención son aquellos que hablan directamente para alertar a los ciudadanos sobre la violencia que les rodea. Si te llaman pidiéndote dinero o amenazándote llama al 088 te informarán y te quedarás más seguro o el senado aprobó la ley contra el secuestro (juraría que en la mayoría de los países del mundo el sucuestro está penado, pero que se legisle en concreto en esos temas y que lo anuncien te hace pensar en lo desesperada que debe estar la gente).

¿Cuál es la solución? No es sencilla, como apunta el artículo de El País, no hay sólo una causa. Quizás por dar un tirón de orejas al país donde vivo, entre otras cosas porque creo que tiene bastante que ver con el problema, es la venta de armas (sigue pareciéndome estúpido y siempre lo será) y la demanda de droga que existe en EEUU. Más de una vez me he enfadado con americanos cuando han visto que compro café de Colombia y me han dicho aquello de: “¿Es que estás comprando droga?”, siempre les suelo responder, “si los gringos no fueséis una panda de drogadictos, Colombia no producirían tanta droga para vendérosla”. Sí, es desagradable pero por mis anteriores artículos creo que discernís que no me está gustando especialmente vivir en San Diego. Es más, no me gusta vivir aquí. Esto no es el Norte de California y sobre todo no es el área de la bahía de San Francisco, por ahora el único sitio de la coste oeste donde creo que merece la pena vivir.

Para terminar con el artículo y ser consistente con su título, especificaré una de las razones por las que no me gustan los San Dieguitas (o como demonios se digan), en concreto su racismo y xenofobia (muy bien maquillado por cierto, pero no lo pueden evitar son racistas y xenófobos). Es cierto, que en EEUU la raza no te imposibilita para realizar ningún cargo. El mejor ejemplo lo tenéis con Obama que es negro y es el presidente de EEUU. Pero en la práctica suele haber cierta tendencia a que los puestos peores los ocupen los non-WASP (white anglo saxon protestant). En los restaurantes es muy obvio. Bueno, más de una vez por el acento y por las pintas sabes quien habla español y quien no. No me importa ordenar la comida en inglés pero cuando puedo aligerar pidiéndolo en español, ¿por qué no aprovechar esa ventaja?. Bueno aunque entre ellos hablen en español, pocos me han querido atender en español. Yo pensaba hasta hace poco que era porque al ser más blanco que la leche no les cuadraba que hablase español, pero una verdad más incomoda hablando con varias personas ha sido revelada, si algún WASP idiota los pilla hablando español con clientes, los denuncia al jefe y se ven en apuros. Si eso no es racismo, que baje Dios y lo vea …

Rumbo a San Diego

Al final tras todo el periodo de selección de universidades, tres de las que solicité se atrevieron a darme el sí quiero: Columbia University, Northwestern University y University of California San Diego. He tenido la gran suerte de poder tomar una decisión y esta fue San Diego. Estoy muy contento con la decisión porque supone entre otras cosas volver a California.

Mucha gente no lo entiende. No entienden que haya dado el no en especial a Columbia. Cuando la gente piensa en EEUU instintivamente piensa en Nueva York. Decir que has rechazado a una universidad en esa ciudad y más con ese nombre no es algo que tenga la compresión burgo. En la elección de una universidad debe primar más el programa que te ofrecen y las posibilidades de salir a algún sitio interesante más que el nombre. Aunque por cierto, la mayoría de rankings en Ingeniería de universidades del mundo dejan a San Diego muy por encima de Columbia.

El programa de UC San Diego me gustó más que el de las otras dos. En Nueva York y Chicago hay trabajo de muchas cosas, pero de ingeniería (de la mía) más bien poco. Además, hay otras razones. Una decisión económica es también obvia, y es que no es igual vivir en San Diego que en Nueva York. Lo primero es más barato y mucho más agradable. El frio invierno de Nueva York y sus nublados cielos cubiertos de humo no pueden contra los 21ºC eternos de buen tiempo en San Diego. Una ciudad en la que pretendes pasar una gran parte de tu vida por un Máster y un Doctorado tiene que resultarte agradable.

Por otro lado, he notado por parte de ciertos familiares y amigos (y luego lo he confirmado por parte de otros ex-becarios de la Caixa) que lo único que les interesa de que estudies allí es que encontrarán un alojamiento barato en la Gran Manzana. Lo siento por ellos, pero no. Allí se va a estudiar y a trabajar mucho. Las visitas se agradecen de vez en cuando pero el hecho de tener que estar pendiente de que vengan a visitarte cada dos por tres y empiecen a gorronear una casa con unas probables habitaciones minúsculas con un alquiler desorbitado no es precisamente agradable. Es más bien y perdón por el término: un coñazo.

Así que al menos los dos próximo años me los pasaré en La Jolla, California. La ciudad donde se encuentra el campus de UC San Diego. Mi próxima aventura comenzará el próximo 14 de Agosto con una escala en Barcelona. Llegaré primero a Indiana donde pasaré una semana con los becarios de la Caixa para después partir con rumbo a California.

Atrapado en Milán

La semana pasada hice un viaje al norte de Italia y como muchos otros viajeros tuve la mala suerte de quedarme atrapado en Italia gracias a la nube de humo provocada por el volcán islandés. Tuve la mala o buena fortuna de tener que alargar una estancia en Italia y me vi forzado a volver a Granada por un camino un tanto insospechado.

Cogí un tren en Milán hasta Ventimiglia en la frontera de Italia y Francia. Después, otro hacia Niza, otro hasta Marsella donde pasé la noche en vista de que no había más trenes para ese día y al día siguiente intenté coger un tren a Montpellier pero estaba fuera de servicio así que  alargué el viaje en Avignon para alcanzar luego Montpellier. El último tramo de tren fue el de Montpellier a Barcelona donde unos familiares me alojaron en su casa. La mañana siguiente cogí un avión de Barcelona a Málaga para conducir luego de vuelta a Granada.

Conclusión, un viaje de apenas un par de horas se convirtió en una odisea de 3 días. Odisea sobre todo porque hasta Marsella parecía que no estuviera en Europa sino en la India o en su defecto saliendo de algún país en guerra porque los Italianos tienen la fea costumbre de vender muchos más billetes que asientos hay en sus trenes y había una carrera por volver a casa sobre todo de ciudadanos británicos que deseaban tomar el TGV de Marsella a París y luego el tunel del Canal de la Mancha.

Otra conclusión es que no vuelvo a volar con una línea de bajo coste. Aunque tienen la obligación de pagarte alojamiento y comidas mientras duran los retrasos los “amables” empleados de Easy Jet deniegan derechos básicos de los pasajeros en la UE. Aunque no debería decir esto porque los empleados de Easy Jet desaparecieron y dejaron comiéndose el marrón a los empleados de los aeropuertos. Voy a acabar (al menos durante unos meses) pagar más por una aerolínea tradicional que afronte su responsabilidad de dar alojamiento y manutención a los usuarios mientras esperan sus vuelos.

Y esto se acaba

Tras volver de mi viaje por California subiendo la Highway 1, me encontré con la puerta de mi apartamento abierta y un compañero de piso limpiando. No, el guarro del que hablé en un post no. Otro, que curiosidades de la vida nunca ha vivido realmente en el apartamento a pesar de haber estado pagando religiosamente el alquiler y la factura de la luz todos los meses. Nos echaban a los dos días y teníamos que desalojar completamente el lugar.

Asi que estuve haciendo la mudanza a casa de un amigo todo el fin de semana haciendo maletas y mudanzas. Tuve ratos libres para ir al cine y cenar con amigos así como para ver la final de la Eurocopa. Por cierto, enhorabuena a los campeones. Jamás pensé que España llegaría a ganar la Eurocopa pero me alegro mucho por los jugadores y por Luis Aragonés. Ya que ciertamente, aunque no haya sido nunca uno de mis entreneadores predilectos lo cierto es que ha hecho un gran trabajo y sobre todo ha recibido un trato muy malo por parte de la federación y de la prensa.

Volviendo al tema del título de la entrada, esto se acaba. Me queda ya menos de una semana por aquí. Me vuelvo a España la semana que viene y bueno, ¿qué puedo decir? Que no tengo ganas de volverme. Sí, bueno eso se iba sabiendo desde hace algún tiempo pero en verdad el año se me ha pasado rapidísimo. Ha sido como visto y no visto. Aun me acuerdo cuando llegué aquí y desde el avión pude ver el centro de San Francisco y el Golden Gate. Fue lo primero que vi de California y de EEUU y será lo último que veré antes de volverme. He visto muchas cosas durante este periodo que he estado aquí. He conocido gente fantástica y he hecho muy buenos amigos. He aprendido también bastante no sólo en lo académico y también he podido experimentar un sistema educativo muy bueno.

En general me ha gustado mucho y se me ha hecho muy corto. Aun tengo que viajar y ver algunas cosas, por ejemplo mañana celebraré la fiesta más americana del mundo. El 4 de Julio, que es el día de la independencia de los EEUU. Pienso pasarme por San Francisco y si la niebla lo permite ver los fuegos artificiales desde la ciudad.

Tengo muchas fotos por subir todavía. Voy subiéndolas poco a poco, aunque puedo decir que ya tengo subidas las de mi viaje a Chicago y Washington D.C. aunque no las tengo organizadas.

Un gran profesor

Creo que de todas las asignaturas que he tomado en UC Davis, la mejor de todas ha sido. ENG 190: Professional Responsibilities for Engineers. Es una asignatura que dicho sea de paso no me van a reconocer pero que a pesar de ello he seguido tomando. En la universidad de Granada creen que las cosas que se enseñan en ella no son compatibles con mi plan de estudios y que su contenido solapa el de otra asignatura. Así lo ha determinado una comisión y yo lo acepto y lo respeto aunque no comparta la misma idea.

El hecho de que la asignatura me haya gustado tanto depende en buen medida del profesor que la está dando. El profesor se llama John F. Gisla. Gisla se graduó en 1965 en la Universidad de Santa Clara como ingeniero civil tras lo cual pasó los test de validación de ingeniería del estado de California. En 1968 completó la carrera de derecho en la Universidad de San Francisco. Su experiencia de 38 años en el campo del derecho consisten en 4 años en el Army Judge Advocate General Corps (JAG, sí igual que en la serie de televisión esa), incluyendo un año en Vietnam; 3 años años ejerciendo por cuenta propia; 8 años como abogado en el cuerpo de ingenierios del ejército de los EEUU en Sacramento; y 23 años en la oficina de abogados de los EEUU defendiendo a los EEUU en juicios civiles.

Además de su impresionante curriculum, el profesor Gisla es un hombre que me parece muy sencillo y humano. Sabe cómo llegar a los alumnos y se preocupa por ellos. Es entrañable verle todos los días llegar a clase vestido en su traje con corbata aunque afuera haga un calor de 45º a la sombra. Es un hombre que además está dispuesto a contestarte y a ayudarte con lo que le llegues. Nos habla mucho de su experiencia como ingenierio y como abogado y conoce los dos mundos bastante bien.

Las primeras semanas del curso tratan sobre el derecho, básicamente del derecho para ingenierios. En ellas se han cubierto: Contratos (Elementos de un contrato, concursos de proyectos, cambios, retrasos, ruptura, daños, etc), leyes de negocios para ingenieros (Agencia, sociedades, adquisición de terreno o inmuebles, responsabilidad legal y negligencia, leyes de propiedad intelectual, patentes, copyrights), ley de empleo (acoso sexual, discriminación, represalias, etc). La segunda parte del núcleo de la asignatura consiste en ética y la última en la práctica de la profesión.

Durante todo el curso, la experiencia del profesor en todos los asuntos que daba se ha notado y mucho. Sabe realmente de lo que habla y sobre todo da muy buenos consejos. Es un hombre bastánte íntegro. De todas las cosas que ha dicho me quedo con las siguientes, que escribo aquí por si algún día miro atrás y pienso en cómo debería obrar.

Ahora que todavía no habeis empezado a ejercer, es el momento de que os sentéis y reflexioneis sobre lo que quereis ser en la vida. Debéis tener unos principios y hacerlos valer desde un principio para cuando os vean y alguien quiera trabajar con vosotros la gente diga: ese hombre es un hombre, honesto, serio y de principios. Ahora mismo no tenéis grandes problemas ni grandes dilemas. No os ofreceran mucho dinero así que no merece la pena que os dejéis corromper por muy poco. Cuando lleguéis más adelante en vuestra vida se os pondrán situaciones en las que os harán dudar. No puedo impedirlo, pero os aconsejo no lo hagáis.

El no ser fiel a uno mismo me recuerda a la historia de la rana y el agua hirviendo. Si ponéis un cubo de agua a hervir y echáis una rana al mismo la rana saldrá disparada porque no aguanta el contraste de temperatura. Sin embargo si dejáis la rana dentro con el agua fría y la vaís calentando poco a poco el pobre animal no se dará cuenta de lo que pasa y morirá quemado. La integridad y la reputación de una persona es igual, se empieza con pequeñas cosas como por pequeñas cosas como por ejemplo copiar deberes y uno poco a poco va siendo menos consciente de lo que va pasando porque cada vez las cosas que se hacen son más graves y al final uno acaba como los delegados de Enron.

Hay dos cosas que no gustan a las personas, la primera es la muerte, la segunda son los impuestos.

Doing the “right thing” often involves the risk of professional and personal cost. But acting ethically is also a matter of personal and professional integrity. It is submitted that, in the long run, personal and professional integrity will bring greater professional success and fulfillment than any particular job.

En general, para mi y para todo quien me lea creo que el profesor Gisla lleva razón y es esencial ser íntegros. Dar la cara para lo bueno y para lo malo. Sé que muchas veces se me pueden achacar personalmente muchas situaciones en las que no haya sido íntegro, sin embargo creo que voy a pegar un salto del agua y empezar a comportarme de manera íntegra y siendo consecuente, reconociendo errores y siendo ético y justo aunque ello me cueste más de un disgusto a corto plazo, lo cierto es que a largo plazo es mejor.

Estoy muy contento de haberme cogido esta asignatura, a pesar de que no vaya a ser reconocida ni siquiera como de libre configuración. Si alguna vez venís a estudiar a UC Davis con un programa como el mío o símplemente vaís a UC Davis por favor no dejéis de atender a esa clase. Sin ninguna duda ha sido uno de los mejores cursos que he tenido en mi vida siendo el profesor Gisla uno de los mejores docentes que he tenido también.

Ahora personalmente, creo que una asignatura así haría falta en el plan de estudios de cualquier ingeniería. Si alguien de clase o de alguna otra universidad o carrera de ingenería en España que me lea tiene una asignatura así, por favor comentadlo y dejad constancia. Me gustaría saber la opinión de la gente que me lee en este asunto. Porque entre otras cosas están a punto o probablemente ya hayan empezado en todas las universidades españolas a redactar los nuevos planes de estudios por el plan Bolonia. Creo que es esencial que algo así se de en España, no ya en teleco sino en cualquier asignatura, no hace falta ir muy lejos para ver toda la corrupción que existe en la construcción con personajes como El Pocero. Sé que hay mucho más detrás pero si los ingenieros y arquitectos que hay detrás de las obras que ejecuta este hombre dijesen que no a los diseños por cuestiones éticas en la forma en que hacen las cosas, las obras no saldrían adelante porque no estarían avaladas profesionalmente. No diré nombres, pero mis compañeros recordarán que cierto docente en cierto momento nos contó una forma de estafar al estado con las viviendas de protección oficial. Ese tipo de actitudes, no deberían avalarse sino perseguirse a pesar de lo lucrativas e interesantes que sean, es más me avergüenzo y arrepiento mucho aquel día de no haber dicho que eso que planteaba aparte de que no era ético, era completamente ilegal. Quizás no delante de toda la clase, pero al menos luego diciéndoselo personalmente.

De igual modo aunque supongo que los médicos lo hablarán y darán (aunque no lo sé), pero los médicos no deberían aceptar regalos de las compañías farmacéuticas porque crea conflictos de interés. Ya que el médico acabará recetando medicinas de esa farmacéutica. Hay muchos ejemplos en el mundo que podrían ir mejor si se actuáse con ética y eso es algo de la persona y la vida de la misma pero sin duda la formación académica influye mucho y algo así debería tener muy en cuenta.

Un fin de semana

La vida aquí es muy dura. Después de una semana agotadora de midterms y de trabajo, el viernes hice un pequeño descanso.

El sábado, agotador tuve que estar varias horas en el coche …

Y luego tuve que cumplir obligaciones sociales …

Agotado tras todas estos quehaceres hoy me he levantado con la garganta tomada y he tenido que levantarme tarde, supongo que he cogido un resfriado con todos los aires acondicionados. Aun así disintiendo de mis compañeros revolucionarios Chavez y Castro, vivir en el infierno imperialista capitalista no está del todo mal.

Como me ha apuntado alguién por ahí, mis ganas de volver son 0. Me parece que voy a llorar cuando pise el suelo de Madrid que será lo primero que pise cuando vuelva.