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Historias de mis Roommates Tristes (V)

San Diego, Parte III

¿Qué es lo que pasó? Pues bueno, pasó que el bicho tuvo un momento de lucidez y de intentar arreglar las cosas. De hecho, hasta la jugada le salió bien. Vino a mi cuarto y me dijo que íbamos a tener una reunión en la casa para hablar… si alguna vez habéis visto alguna película o serie americana en el que se necesita convencer a alguien para que se meta en un centro de rehabilitación por drogas o abuso de alcohol (intervention se dice en inglés) os podréis hacer una idea de lo que fue aquello. Bueno, tampoco es que sea nada malo. Bajamos y todos los miembros de la casa estaban allí, más el novio de la imbécil. Si al final parecía que el tonto tenía voto y todo aunque no pagase ni el alquiler ni las facturas. Finalmente, empieza a hablar ella diciendo que íbamos a discutir temas que hacían de la convivencia no una convivencia sino una guerra. Empezó hablando la pobre italiana, que no sabía qué demonios estaba pasando y que tan sólo pasaba por allí. La mujer no pudo decir mucho, que no sabía lo que pasaba y que bueno que quería que las cosas fuesen mejor. En fin, qué iba a decir. La idiota se auto concede el turno después y empieza a decir que sí que admite que tiene un problema con la limpieza pero que si siente presión no es capaz de ponerse manos a la obra. Ella estaba dispuesta a hacer un gran esfuerzo (por limpiar su propia mierda, tiene perejiles) pero que mi actitud no acompañaba. Según ella estaba todo el rato enfadado y era agresivo. Ahí, no le voy a negar que no llevase razón. Enfadado con ella estaba… como para no estarlo y sí puede que tenga un deje un tanto agresivo cuando me enfado y me tocan mucho el miembro viril. Nada del otro mundo pienso yo, no es que sea algo extraño si te fastidian pues acabas mordiendo pasado cierto tiempo. Pero viendo la oportunidad no hice el estúpido, lo acepté dije que sí que era verdad que estaba bastante agresivo y que podía trabajar en ello. Después de eso me dijo que esperaba encontrar un umbral en el cual aceptase que algo estaba limpio y ordenado, añadiendo que acaba de limpiar el salón y si me parecía bien. Yo le dije que sí, que no estaba mal pero que había un árbol de navidad en el salón y que estábamos en Febrero. Se rieron un poco, ji ji ja ja y tras explicarles mis problemas en cómo se comportaban y demás tiramos pelillos a la mar, quitaron el árbol y comimos perdices.

Lo cierto es que después de esa charla las cosas en la casa no fueron mal. Ciertamente ella hacía un esfuerzo por no ser tan desordenada y yo en vista de que la cosa iba bien y no era una pasota estaba bien también. Obviamente, compartir la casa tenía sus pros y sus contras pero no estaba tan mal el asunto. Entre tanto, mi novia me dijo que finalmente podía salirse del apartamento en el que estaba y que si quería podíamos irnos a vivir juntos. Suponiendo que una de las razones que me ha llevado de nuevo a América ha sido ella, no era una oferta que fuese a rechazar. Al contrario más feliz que unas pascuas le dije que sí pero que había que moverse con precaución para salirme de la casa y que no hubiese problemas. Realmente, cuando llegué nunca me hicieron un contrato de arrendamiento. Al principio la chica lo mencionó pero como tiene la cabeza en mil cosas a la vez lo olvidó y jamás se le pasó por la cabeza darme un contrato ni tan siquiera enseñármelo. Tampoco es tan malo o raro. Hay acuerdos verbales y esto era uno. Alquiler por X dólares al mes, nunca se menciona duración ni otro tipo de estipulación salvo pagar facturas de agua y luz. Lo usual en esos casos cuando te vas es avisar con al menos en mes de antelación y ya está. Yo fui y le que me pensaba ir con dos meses y medio de antelación. En el momento en el que se lo dije, no puso ninguna pega. Se quedó un poco parada porque desde luego no lo esperaba. Dijo que era un mal momento para encontrar nuevo inquilino y demás, yo le dije que si tenía tiempo le ayudaría (podéis poner la imagen de Yao Ming de Cuanto Cabrón en este momento, pero así dicho quedaba bien aunque no tuviese intención real de hacerlo).

El tiempo pasó, nunca se dijo nada más del asunto y la vida siguió su curso. Llego el momento en el que le pagué el último mes y le dije que esa iba a ser la última mensualidad que le pagase como habíamos acordado.  Su respuesta fue rápida y de una manera en la que aun me asombro lo pérfida y malvada que puede ser una persona. Conservé el correo de la respuesta y lo abro en estos momentos para ser lo más preciso posible no sin cierto dolor cuando lo hago.

… Tenemos que hablar sobre tu responsabilidad rompiendo el contrato. No he encontrado a nadie que quiera alquilar el mes que te vas y me tengo que esperar al siguiente, he decidido alquilarlo a esa persona porque no tengo ganas de seguir mirando… No te voy a devolver el depósito porque va a cubrir el tiempo que no vas a alquilar la habitación … He hablado con mi abogado y me ha dicho que legalmente puedo demandarte y pedirte que me des tres meses más de alquiler por no estar un año completo. Sin embargo creo que el depósito es suficiente en este caso.

Contacta conmigo si tienes alguna pregunta.


El careto que se me quedó después de leer eso y el posterior ataque de ira que me dio fue de aúpa. Si llego a tenerla delante probablemente ahora mismo estaría en una cárcel porque le habría sacado un ojo de cuajo directamente. En fin, pasan los minutos iniciales… lo vuelvo a leer … no había por donde cogerlo. De hecho lo sigo leyendo y aun me dan ganas de hacerle algo. Aunque no lo creáis tuve una respuesta calmada de cabrón.

Quiero hablar contigo de este asunto. Por favor lleva una copia de mi contrato con mi firma cuando hablemos.


¿Sabéis por dónde van los tiros, no? Yo nunca firme nada, jamás se me puso delante un contrato nunca pactamos un periodo de arrendamiento y no solamente eso sino que encima le dije con mucha antelación que me iba. Sí, tiene huecos, pero yo lo veo como un caso legal claro a favor mía. No hay contrato escrito y pasamos a contrato verbal como nunca se ponen condiciones especiales nos atenemos a la ley general que defina los contratos de arrendamiento, en California se establece que para contratos verbales se toma la modalidad de pago mes a mes y que en este caso se puede interrumpir sin penalización siempre y cuando se avise con antelación, en este caso más que de sobra porque el plazo era superior a 60 días.

Hablé con ella y bueno, he tenido conversaciones en las que me han puesto a parir, en las que me han insultado, en las que me han echado un sermón, en las que me han gritado, etc. Pero puedo deciros sin exagerar, que jamás me habían tratado peor que ese día. Al principio de la conversación, yo le dije que podía entender que tuviese aprietos encontrando a un inquilino pero que jamás pactamos un tiempo de arrendamiento pero que no era justo que se quedase con mi depósito y que en todo caso estaba dispuesto a dejarle la mitad por no hacerle un feo. Su respuesta fue: -No puede ser que no tengas un contrato. -Lo estás ocultado. -Ahora mismo no lo encuentro pero voy a buscarlo en todos mis archivos y lo encontraré -Ya veremos en qué acaba todo esto. No sólo me trató por debajo del nivel de una mierda sino que encima me tachó de mentiroso en toda mi cara. Hay personas y hay homúnculos que no merecen ningún tipo de aprecio y consideración. Ella para mi desde ese momento encaja en este último perfil y nunca saldrá de ahí.

Ese fin de semana no lo pasé en la casa, me fui con mi novia intentando que no me afectase mucho. Lo cierto, es que no lo pude conseguir. Cuando me pasa algo así no soy capaz de quitármelo de la cabeza. El caso es que volví el lunes y la señorita me envió un mensaje diciendo: He encontrado tu contrato, parece ser que llevabas razón escribí tu nombre pero se me habrá olvidado dártelo. Cuando te vayas e inspeccione la habitación te daré un cheque por la mitad.

Lo cierto es que no debería quejarme, ofrecerle la mitad salió de mi boca y como dice el refrán, por ahí muere el pez. Pero después de llamarme lo que me llamó y la manera de la que me trató bendita la gracia que me hacía que se quedase con el dinero. Se equivoca, me trata de mentiroso y encima sale ganando. La leche, estos americanos siempre tienen que ganar pase lo que pase aunque sea equivocándose. Manda huevos.

En fin, la muy cerda actuaba en frente de mi como si nada hubiese pasado mostrándome esa falsa sonrisa profident tan típica e hipócrita de aquí. Hasta que un día, sabiendo que ella estaba al lado y que hablaba algo de español, aunque nunca hizo ningún esfuerzo por practicarlo conmigo, un amigo me llamó al teléfono y me preguntó cómo iba el asunto. En ese momento mi vena psicótica salió a flote y empecé a pegar gritos y a llamarla de todo menos bonita, entre otras cosas me referí a su salud y a la de esa bola de pelo que tenía como gato. En el fondo, soy un poco sádico, creo que mencioné explícitamente hacer una versión personal de la famosa escena del Padrino pero con el gato en vez de un caballo… Volviendo de los cerros de Úbeda, esto, ciertamente, debió asustarla. Más bien debió acojonarla, permitidme la expresión. Porque entre los gritos que pegué, los insultos que proferí en forma de amenaza y que cada vez que me la encontraba ponía una cara que ya hubiese querido Jack Nicholson en El Resplandor la chiquilla no volvió a aparecer en la casa para dormir en lo que quedaba de mes. Siempre que aparecía era para recoger algo que había dejado suelto con el novio detras y estaba aproximadamente 5 minutos en la casa.

Es curiosa la sensación cuando te tratan de chiflado y perturbado. Ves el miedo de la gente cuando te miran a la cara y no saben lo que les vas a hacer ni por donde vas a salir. En fin, que se joda (permitidme la expresión de nuevo). Después de lo que me ha hecho sufrir si lo ha pasado un poco mal se lo merece, de hecho debería haberle gastado alguna barrabasada más, obviamente no lo del gato. No le tengo mucha simpatía a los gatos, pero no haría algo así. Estaba más bien pensando en el último día ir a defecar al servicio y hacerlo en donde se colecta el agua para limpiar. Sí, bastante asqueroso, no obvio de localizar y un coñazo para limpiarlo. Ahí tienes la mitad de la fianza guapa…

Al final el día llegó, cogí mis bártulos limpié la habitación y sin mucho esmero la inspeccionó me dio el cheque como si pensando si dármelo o no y salí por patas de ese lugar. Una casa, que era bonita y tenía su estilo, una roommate que era simpática (la italiana) y otra que era un demonio (la americana). Mira tú que casualidad, los roommates que han ido bien hasta ahora han sido europeos, por algo será. Tanto escuchar a Rush Limbaugh por las mañana a todo trapo como hacía la loca de la vecina de enfrente afectan a la salud y al buen juicio de las personas. Ser de un estado en el que creen que es normal pedirte la documentación para deportarte por tu apariencia me recuerda mucho a la Alemania de Hitler (sí ya sé que es una comparación que no conduce a nada porque siempre se acaba comparando al nazismo por cualquier cosa, pero no digáis que no véis el parecido). Vivir en una localidad en el que algunas personas se ponen por amor al arte en la frontera para ver si pasa algún mexicano y llevarlo de vuelta a su país, en fin no dice nada bueno al respecto.

Con esto acaba mi relato de roommates. Esta última experiencia desde luego me ha afectado más. No sé si sólo por la experiencia en sí o por el conjunto. Una ciudad a la que no acabo de adaptarme nunca, una universidad que sin meterme con ella no es sinceramente lo que esperaba, un máster del que no estoy sacando lo que quería o que por primera vez en mi etapa de emigrante y viajero del mundo, a pesar de su paro, su inmovilismo, su mal funcionamiento y un sinfín de pegas, echo de menos a mi querida España.

Parte 3 

¿Qué es lo que pasó? Pues bueno, pasó que el bicho tuvo un momento de lucidez y de intentar arreglar las cosas. De hecho, hasta la jugada le salió bien. Vino a mi cuarto y me dijo que íbamos a tener una reunión en la casa para hablar … si alguna vez habéis visto alguna película o serie americana en el que se necesita convencer a alguien para que se meta en un centro de rehabilitación por drogas o abuso de alcohol (intervention se dice en inglés) os podréis hacer una idea de lo que fue aquello. Bueno, tampoco es que sea nada malo. Bajamos y todos los miembros de la casa estaban allí, más el novio de la imbécil. Si al final parecía que el tonto tenía voto y todo aunque no pagase ni el alquiler ni las facturas. Finalmente, empieza a hablar ella diciendo que íbamos a discutir temas que hacían de la convivencia no una convivencia sino una guerra. Empezó hablando la pobre italiana, que no sabía qué demonios estaba pasando y que tan sólo pasaba por allí. La mujer no pudo decir mucho, que no sabía lo que pasaba y que bueno que quería que las cosas fuesen mejor. En fin, qué iba a decir. La idiota se autococede el turno después y empieza a decir que sí que admite que tiene un problema con la limpieza pero que si siente presión no es capaz de ponerse manos a la obra. Ella estaba dispuesta a hacer un gran esfuerzo (por limpiar su propia mierda, tiene perejiles) pero que mi actitud no acompañaba. Según ella estaba todo el rato enfadado y era agresivo. Ahí, no le voy a negar que no llevase razón. Enfadado con ella estaba … como para no estarlo y sí puede que tenga un deje un tanto agresivo cuando me enfado y me tocan mucho el miembro viril. Nada del otro mundo pienso yo, no es que sea algo extraño si te fastidian pues acabas mordiendo pasado cierto tiempo. Pero viendo la oportunidad no hice el estúpido, lo acepté dije que sí que era verdad que estaba bastante agresivo y que podía trabajar en ello. Después de eso me dijo que esperaba encontrar un umbral en el cual aceptase que algo estaba limpio y ordenado, añadiendo que acaba de limpiar el salón y si me parecía bien. Yo le dije que sí, que no estaba mal pero que había un árbol de navidad en el salón y que estábamos en Febrero. Se rieron un poco, ji ji ja ja y tras explicarles mis problemas con como se comportaban y demás tiramos pelillos a la mar, quitaron el árbol y comimos perdices.

Lo cierto es que después de esa charla las cosas en la casa no fueron mal. Ciertamente ella hacía un esfuerzo por no ser tan desordenada y yo en vista de que la cosa iba bien y no era una pasota estaba bien también. Obviamente, compartir la casa tenía sus pros y sus contras pero no estaba tan mal el asunto. Entre tanto, mi novia me dijo que finalmente podía salirse del apartamento en el que estaba y que si quería podíamos irnos a vivir juntos. Suponiendo que una de las razones que me ha llevado de nuevo a América ha sido ella, no era una oferta que fuese a rechazar. Al contrario más feliz que unas pascuas le dije que sí pero que había que moverse con precaución para salirme de la casa y que no hubiese problemas. Realmente, cuando llegué nunca me hicieron un contrato de arrendamiento. Al principio la chica lo mencionó pero como tiene la cabeza en mil cosas a la vez lo olvidó y jamás se le pasó por la cabeza darme un contrato ni tan siquiera enseñármelo. Tampoco es tan malo o raro. Hay acuerdos verbales y esto era uno. Alquiler por X dólares al mes, nunca se menciona duración ni otro tipo de estipulación salvo pagar facturas de agua y luz. Lo usual en esos casos cuando te vas es avisar con al menos en mes de antelación y ya está. Yo fui y le que me pensaba ir con dos meses y medio de antelación. En el momento en el que se lo dije, no puso ninguna pega. Se quedó un poco parada porque desde luego no lo esperaba. Dijo que era un mal momento para encontrar nuevo inquilino y demás, yo le dije que si tenía tiempo le ayudaría (podéis poner la imagen de Yao Ming de Cuanto Cabrón en este momento, pero así dicho quedaba bien aunque no tuviese intención real de hacerlo).

El tiempo pasó, nunca se dijo nada más del asunto y la vida siguió su curso. Llego el momento en el que le pagué el último mes y le dije que esa iba a ser la última mensualidad que le pagase como habíamos acordado.  Su respuesta fue rápida y de una manera en la que aun me asombro lo pérfida y malvada que puede ser una persona. Conservé el correo de la respuesta y lo abro en estos momentos para ser lo más preciso posible no sin cierto dolor cuando lo hago.

… Tenemos que hablar sobre tu responsabilidad rompiendo el contrato. No he encontrado a nadie que quiera alquilar el mes que te vas y me tengo que esperar al siguiente, he decidido alquilarlo a esa persona porque no tengo ganas de seguir mirando … No te voy a devolver el depósito porque va a cubrir el tiempo que no vas a alquilar la habitación … He hablado con mi abogado y me ha dicho que legalmente puedo demandarte y pedirte que me des tres meses más de alquiler por no estar un año completo. Sin embargo creo que el depósito es suficiente en este caso.

Contacta conmigo si tienes alguna pregunta.

El careto que se me quedó después de leer eso y el posterior ataque de ira que me dio fue de aupa. Si llego a tenerla delante probablemente ahora mismo estaría en una cárcel porque le habría sacado un ojo de cuajo directamente. En fin, pasan los minutos iniciales … lo vuelvo a leer … no había por donde cogerlo. De hecho lo sigo leyendo y aun me dan ganas de hacerle algo. Aunque no lo creáis tuve una respuesta calmada de cabrón.

Quiero hablar contigo de este asunto. Por favor lleva una copia de mi contrato con mi firma cuando hablemos.

¿Sabéis por donde van los tiros, no? Yo nunca firme nada, jamás se me puso delante un contrato nunca pactamos un periodo de arrendamiento y no solamente eso sino que encima le dije con mucha antelación que me iba. Sí, tiene huecos, pero yo lo veo como un caso legal claro a favor mía. No hay contrato escrito y pasamos a contrato verbal como nunca se ponen condiciones especiales nos atenemos a la ley general que defina los contratos de arrendamiento, en California se establece que para contratos verbales se toma la modalidad de pago mes a mes y que en este caso se puede interrumpir sin penalización siempre y cuando se avise con antelación, en este caso más que de sobra porque el plazo era superior a 60 días.

Hablé con ella y bueno, he tenido conversaciones en las que me han puesto a parir, en las que me han insultado, en las que me han echado un sermón, en las que me han gritado, etc. Pero puedo deciros sin exagerar, que jamás me habían tratado peor que ese día. Al principio de la conversación, yo le dije que podía entender que tuviese aprietos encontrando a un inquilino pero que jamás pactamos un tiempo de arrendamiento pero que no era justo que se quedase con mi depósito y que en todo caso estaba dispuesto a dejarle la mitad por no hacerle un feo. Su respuesta fue: -No puede ser que no tengas un contrato. -Lo estás ocultado. -Ahora mismo no lo encuentro pero voy a buscarlo en todos mis archivos y lo encontraré -Ya veremos en qué acaba todo esto. No sólo me trató por debajo del nivel de una mierda sino que encima me tachó de mentiroso en toda mi cara. Hay personas y hay homúnculos que no merecen ningún tipo de aprecio y consideración. Ella para mi desde ese momento encaja en este último perfil y nunca saldrá de ahí.

Ese fin de semana no lo pasé en la casa, me fui con mi novia intentando que no me afectase mucho. Lo cierto, es que no lo pude conseguir. Cuando me pasa algo así no soy capaz de quitármelo de la cabeza. El caso es que volví el lunes y la señorita me envió un mensaje diciendo: He encontrado tu contrato, parece ser que llevabas razón escribí tu nombre pero se me habrá olvidado dártelo. Cuando te vayas e inspeccione la habitación te daré un cheque por la mitad.

Lo cierto es que no debería quejarme, ofrecerle la mitad salió de mi boca y como dice el refrán, por ahí muere el pez. Pero después de llamarme lo que me llamó y la manera de la que me trató bendita la gracia que me hacía que se quedase con el dinero. Se equivoca, me trata de mentiroso y encima sale ganando. La leche, estos americanos siempre tienen que ganar pase lo que pase aunque sea equivocándose. Manda huevos.

En fin, la muy cerda actuaba en frente de mi como si nada hubiese pasado mostrándome esa falsa sonrisa profident tan típica e hipócrita de aquí. Hasta que un día, sabiendo que ella estaba al lado y que hablaba algo de español, aunque nunca hizo ningún esfuerzo por practicarlo conmigo, un amigo me llamó al teléfono y me preguntó cómo iba el asunto. En ese momento mi vena psicótica salió a flote y empecé a pegar gritos y a llamarla de todo menos bonita, entre otras cosas me referí a su salud y a la de esa bola de pelo que tenía como gato. En el fondo, soy un poco sádico, creo que mencioné explícitamente hacer una versión personal de la famosa escena del Padrino pero con el gato en vez de un caballo … Volviendo de los cerros de Úbeda, esto, ciertamente, debió asustarla. Más bien debió acojonarla, permitidme la expresión. Porque entre los gritos que pegué, los insultos que proferí en forma de amenaza y que cada vez que me la encontraba ponía una cara que ya hubiese querido Jack Nicholson en El Resplandor la chiquilla no volvió a aparecer en la casa para dormir en lo que quedaba de mes. Siempre que aparecía era para recoger algo que había dejado suelto con el novio detras y estaba aproximadamente 5 minutos en la casa.

Es curiosa la sensación cuando te tratan de chiflado y perturbado. Ves el miedo de la gente cuando te miran a la cara y no saben lo que les vas a hacer ni por donde vas a salir. En fin, que se joda (permitidme la expresión de nuevo). Después de lo que me ha hecho sufrir si lo ha pasado un poco mal se lo merece, de hecho debería haberle gastado alguna barrabasada más, obviamente no lo del gato. No le tengo mucha simpatía a los gatos, pero no haría algo así. Estaba más bien pensando en el último día ir a defecar al servicio y hacerlo en donde se colecta el agua para limpiar. Sí, bastante asqueroso, no obvio de localizar y un coñazo para limpiarlo. Ahí tienes la mitad de la fianza guapa …

Al final el día llegó, cogí mis bártulos limpié la habitación y sin mucho esmero la inspeccionó me dio el cheque como si pensando si dármelo o no y salí por patas de ese lugar. Una casa, que era bonita y tenía su estilo, una roommate que era simpática (la italina) y otra que era un demonio (la americana). Mira tú que casualidad, los roommates que han ido bien hasta ahora han sido europeos, por algo será. Tanto escuchar a Rush Limbaugh por las mañana a todo trapo como hacía la loca de la vecina de enfrente afectan a la salud y al buen juicio de las personas. Ser de un estado en el que creen que es normal pedirte la documentación para deportarte por tu apariencia me recuerda mucho a la Alemania de Hitler (sí ya sé que es una comparación que no conduce a nada porque siempre se acaba comparando al nazismo por cualquier cosa, pero no digáis que no véis el parecido). Vivir en una localidad en el que algunas personas se ponen por amor al arte en la frontera para ver si pasa algún mexicano y llevarlo de vuelta a su país, en fin no dice nada bueno al respecto.

Con esto acaba mi relato de roommates. Esta última experiencia desde luego me ha afectado más. No sé si sólo por la experiencia en sí o por el conjunto. Una ciudad a la que no acabo de adaptarme nunca, una universidad que sin meterme con ella no es sinceramene lo que esperaba, un máster del que no estoy sacando lo que quería o que por primera vez en mi etapa de emigrante y viajero del mundo, a pesar de su paro, su inmovilismo, su mal funcionamiento y un sinfín de pegas, hecho de menos a mi querida España.

Memorias de mis roommates tristes (IV)

San Diego, Parte II

Lo de Halloween fue el punto de inflexión que cambió el rumbo de toda mi estancia. A partir de entonces nada fue lo mismo. Fue una lucha entre la americana y yo. La italiana observaba sin poder hacer mucho para mejorar la situación, la pobre vivió los malos humores de ambos sin en verdad merecérselos porque la cosa no iba con ella.

No he mencionado antes que una tendencia de la roommate era llevar su novio a casa. En el fondo se podía considerar al novio como un habitante más de la casa. Estaba todo el día metido dentro, aunque él tuviese otro apartamento. Está visto que a pesar de que hagas vida en común a esta gente les asusta irse a vivir el uno con el otro. Bien podrían haberlo hecho hace ya tiempo, pagar la mitad y dejar al resto del mundo en paz. Tampoco me quejo del hecho de que el novio estuviese más en su casa que en la nuestra. No lo veía justo por una razón y es que los gastos de agua y luz se dividían entre tres y no entre cuatro como debería haber sido ya que el chico también consumía su parte y no la acoquinaba. También llevaba yo a mi novia aunque lo hacía sólo durante los fines de semanas y no cada día. En fin, que es una queja pero tampoco era para tanto.

Volviendo con el orden cronológico, los meses siguieron. Yo no hacía demasiado esfuerzo por hablar con la americana, ni ella conmigo. En diciembre compró un árbol de navidad para el salón. En fin, ya veía el problema. Una mujer que tiene su habitación hecha siempre una pocilga, que nunca limpia y que encima es una pasota hiper-activa no debería comprar un árbol de navidad. Más que nada porque la veía dejando el árbol hasta agosto por lo menos. Además, personalmente de entre todas las chorradas que hacemos en navidad, lo de comprar un árbol y decorarlo me parece la mayor chorrada de todas. A ver, ¿qué demonios te ha hecho el pobre árbol? Sin venir a cuento, un hombre ha ido al campo lo ha cortado en su plena juventud y su único propósito a partir de ese momento es que adorne tu salón durante unos días (o en el caso de la roommate unos meses) mientras se le cuelgan unas bolitas y unas estrellas. No sé, yo me imagino la opción equivalente del mundo animal y es un evento macabro. Imagínate que coges a un lindo perrito cuando es joven le cortas las piernas lo cuelgas del salón le pones unos adornos mientras sigue sangrando y poco a poco va muriendo. Para más inri, no sólo eso sino que encima pones regalitos en los pies del ser agonizante y un día te levantas con una sonrisa de imbécil en tu cara para coger y abrir los regalos mientras pegas saltos de alegría como un sádico que disfruta con el sufrimiento ajeno. No es que sea muy religioso, pero ¿qué tiene esto que ver con la religión? yo creo que absolutamente nada. La tradición española de la representación de la natividad, el llamado Belén, es más aséptica. Al menos no tienes que cargarte nada para festejar una chorrada de fiesta.

Bueno, me voy por las ramas. El caso es que salvo conversación casual de decir “hola, ¿qué tal?, adios” no había demasiado contacto entre los dos. Me fui a España de vacaciones y volví a principios de año. Evidentemente, el árbol seguía allí. Yo que no volvía con demasiadas ganas me imaginaba ya el percal. En fin, ¿la chica por qué iba a quitar el arbolito? Si estaba ahí estupendamente agonizando. El año también empezó por un intento por mi parte de cortar los malos rollos y seguir adelante. No obstante, cuando volví empezó la faceta social de la niña. Cuando digo esto me refiero a que invitaba cada fin de semana a gente sin venir a cuento. Aquí tenemos dos tipos de planteamientos cuando vives en tu casa. El de ella, que era dale coba a todos mis amigos porque soy guay y me hago sentir bien a mi misma y el mio, estoy en mi puñetera casa vengo cansado y no tengo ganas de hacer el imbécil delante de tus amigos. Sí, luego me dicen antisocial, y lo veo. Pero también entended mi punto de vista. Yo estoy haciendo otras cosas y cuando llego a la casa, de lo único que tengo ganas es de relajarme. Yo me relajo leyendo, viendo la tele, cocinando, haciendo deporte, etc. Si de lo que tengo ganas es de llegar a casa, cocinar, comer y leer un rato en tranquilidad ¿Por qué no voy a poder hacerlo? Al fin y al cabo también es mi casa. Entiendo que tú también quieras hacer lo mismo pero podemos llegar a un acuerdo. Pero pensar en esas normas de cortesía social para ella era demasiado complicado. Sus planes se organizaban con una antelación de 5 minutos y si tú estabas haciendo otra cosa pues te dan por saco, que para eso ella es la marajá. Casi siempre que llegaba yo, ella ya estaba con los invitados. Ante tal situación, cogía mis cosas y me iba a mi cuarto. Comía algo allí y punto. Hasta que tras tres semanas y un día después de una situación de esas. Mientras estaba cocinando, viene y me salta. “¿Javier, has conocido alguna vez a mis padres?”, A lo que yo respondo que no. Su respuesta fue: “Pues vienen en 5 minutos”. Tal cual, oye. Resulta que ya ni siquiera puedo usar mi casa, ni mi cocina dos días seguidos. Porque que viniesen sus padres para mi es, quiero estar con ellos vete. Lo cual, dicho se de paso, no es un problema para mi. Pero hazme el favor de decírmelo, criatura. No dejarme en mitad de lo que estaba cocinando y mandarme a la mierda. Estuve tentado de al día siguiente pagar a un mendigo para que viniese y decirle: “¿Conoces al chalado que hace rap en el campus? Pues viene en 5 minutos”.

Ese día estaba bastante cabreado con ella, pegué portazos y rabiaba entre dientes. Al día siguiente la aparté y le dije educadamente lo siguiente: “No te voy a pedir que no traigas a nadie a tu casa, porque también es tu casa y tienes ese derecho. Pero hazme el favor de si tráes a alguien a casa para hacer una comida o tener una reunión social de avisarme antes.” Su respuesta fue que ella no podía hacer eso, que sus reuniones eran inesperadas. Yo le dije, que a partir de ahora eso se acabó, que entiendo que no tenga que avisarme con una semana de antelación pero si pensaba usar la mayor parte de áreas y recursos de la casa para ella sóla tenía el derecho a saberlo antes.  A lo que aceptó a regañadientes. No sin antes volver a su más fastidiosa costumbre, de hablar la última e intentar quedar por encima. Me dijo que no volviese a dar portazos. Fíjate tú por donde como quien rie último rie mejor y la mandé a tomar por saco, delante de mi puerta había una maleta suya que llevaba allí 3 semanas. Le dije entonces que cogiese esa maleta y la pusiese en su cuarto y dejase de ocupar el pasillo, se calló y lo hizo. Debería haberle mencionado que se metiese de paso el árbol de navidad por el órgano reproductor. No obstante lo mejor de la charla fue lo siguiente me dijo abiertamente: “tenemos una diferencia de ver las cosas, por ejemplo si dejo cosas en el salón tú eres libres de quitarlas y ponerlas donde quieras”. Yo no sé si ella estaba diciendo eso con mala intención o si simplemente era una imbécil desconsiderada. Después de conocerla, creo que tenía mala leche al decirlo. Más a menos decir eso equivale a decir: “Te invito a que seas mi criado y recojas todos mis desperdicios”. No quise soltarle una burrada en ese momento, pero me sentí profundamente herido cuando me soltó aquello. Jamás en mi vida había recibido una respuesta tan denigrante. Esa no es manera de tratar absolutamente a nadie.

La cosa fue a peor desde ese momento a pasos agigantados. Se respiraba un ambiente realmente enrarecido por los dos. Un punto de casi no retorno que hizo plantearme que le diesen por saco a la niña y largarme del piso fue el siguiente. Llegué a casa después de la compra por la noche. Ya he mencionado que la mentecata era muy desorganizada pero no creo haber mencionado que tenía la fastidiosa costumbre de llegar dejar todos su bártulos por el salón hacer algo distinto, irse y dejar todo en el salón. Sí, esto es fastidioso pero no tan grave salvo que una de las cosas que le gustaba dejar eran los zapatos. De cualquier clase, ya fuesen botas como sandalias o tacones ella los dejaba esparcidos por el suelo. Con una tendencia realmente enervante de ponerlos en frente de las escaleras. Si no ibas con cuidado y mirabas antes te podías tropezar y caer con ellos, como bien podéis pensar las escaleras son un lugar delicado. Pero volviendo a donde estaba, llegué de hacer la compra cargado de bolsas y claro no puedes mirar muy bien por donde caminas. Tropecé con uno de sus zapatos de tacón y la bolsa se me cayó y de puro milagrano no caí al suelo estampándome la cara contra la mesita de café. Hablando con mi novia consiguió calmarme y no aporrée su puerta para decirle cuatro cosas esa misma noche. Al día siguiente le pedí por favor, que tuviese más cuidado con los zapatos porque la noche anterior casi me caigo por ellos. ¿Sabéis cual fue su respuesta? “Ya veré lo que se puede hacer”. Sí, me quejo por vicio. Ese día empecé a mirar apartamentos para empezar a mudarme, no podía aguantar más con esa pelandrusca orgullosa y maleducada. Hasta que pasó lo que pasó … (continuará)

Memorias de mis Roommates Tristes (II)

Davis, California (EEUU) Sept 2007 a Jul 2008

Bueno, podemos empezar con la primera experiencia en EEUU. Encontré piso a través de un servicio de correo de la universidad para estudiantes internacionales. El hombre con el que contacté parecía bastante cordial y dejó las condiciones. Era una casa con tres habitaciones, yo me quedaba con el cuarto más grande con cuarto de baño propio. Había dos personas más viviendo en el piso, él y otro chico. Una cocina, un salón, otro cuarto de baño y un patio. En fin, no estaba mal el planteamiento inicial.

Primer problema, no había cama. Una fastidiosa costumbre/manía del alquiler de los pisos en EEUU es que no traen absolutamente nada. Pero cuando digo nada, es nada. Ni cama, ni sofás, ni sillas, etc. Uno puede decir que tampoco es tan raro, pero viendo que en España y en Inglaterra casi siempre suelen traer algo incluído (al menos la cama) pues te choca. Más si cabe cuando eres un estudiante y vienes del otro extremo del mundo. En fin, conseguí una cama antes de llegar y para de contar.

Volviendo con la experiencia. Recuerdo el primer día que puse un pie en este país. Fue el 11 de Septiembre de 2007. Más de un amigo me dijo que estaba loco por volar ese día pero lo cierto es que es tan solo una coincidencia. Antes de ir, la universidad me asignó un buddy o persona de contacto para que te mostrase la ciudad y demás aspectos de la vida en el campus (en realidad fueron 2, pero la otra ni siquiera hizo el esfuerzo de contactar conmigo). La chica en cuestión, Lauren, fue muy amable y simpática, me recogió en el aeropuerto de San Francisco y me llevó hasta el piso que alquilé. Intentó ayudarme, pero primera sorpresa, no había nadie en la casa ni en la oficina del complejo. Llamamos al que me la alquiló y no lo coge, llamo al otro roommate y no lo coge. Aunque no sé por qué tengo la impresión de que oigo un especie de timbre cuando llamo a este roommate. Total, desesperado no sé que hacer. Me dice que no me preocupe que hacemos un par de mandados que tenían que hacer y que lo intentamos de nuevo más tarde. Volvemos y ahora de casualidad encuentro que algo se mueve en la casa. Aleluya, al menos hay alguien. De hecho, llamo otra vez al roommate y el mismo sonido que creía escuchar antes vuelve a sonar con mayor intensidad. El muy capullo estaba dormido en su cuarto y ni caso antes. Desperezado de su sueño me abre la puerta, me deja entrar, vamos a la oficina, volvemos, me da la llave y me muestra mi habitación. Gran chasco, aquello era una pocilga. No habían limpiado en siglos. Mi cama daba pena y no había sábanas ni mantas ni nada. Creo que le di tanta pena a la chica que me ofreció llevarme a su casa y darme alojamiento esa noche y al día siguiente llevarme de compras para poder subsistir. Por una lado sufrí lo malo de una situación muy decepcionante, pero por otro pude vivir de primera mano la amabilidad de una persona que no me conocía de más de un par de correos. Gran contraste, por un lado eran unos desalmados y por otro lado no podían haberme tratado mejor.

Al día siguiente tras comprar mis primeros bienes (y ver lo fácil pero lo caro que es conseguir cosas en este país) de equipo en EEUU pude volver a la casa, firmar el contrato y convertir aquello en algo medianamente habitable. Me costó mucho limpiar el cuarto. Aquello era imposible de limpiar en condiciones, había suciedad por todos sitios. Intenté hacer lo mejor que pude pero no fue suficiente. Protesté en la oficina diciendo, que qué demonios es eso de que no te entreguen una casa en perfectas condiciones. Su respuesta, podéis imaginar, es que eso no era su problema. Sinceramente, he vivido el alquilar en tres países y sin duda EEUU es el peor en ese sentido, los apartamentos cuando los entregan dan asco con sólo mirarlos de refilón. Pude conocer al hombre con el que contacté por Internet y me explicó la situación. Su cuarto estaba ocupado por dos chilenos, lo había alquilado durante el verano porque estaba trabajando en Fresno. Volvería en un mes, aunque lo cierto es que tuvo un accidente y empezó a vivir en casa de su novia. No volvió a aparecer por el piso salvo unas cuantas ocasiones y usaba su cuarto como trastero. No obstante, siguió pagando todos sus recibos aunque en verdad nunca pasó una noche en casa. El otro roommate era un estudiante indio de doctorado. No demasiado locuaz, por decirlo de algún modo. Había que arrancarle las palabras de la boca. También había que arracarle la sonrisa, las ganas de limpiar la cocina y preocuparse mínimamente de la casa. Si os cuento que cuando llegué, el muy guarro no tenía ni un cubo de la basura para la cocina. Dejaba las bolsas en el suelo con toda la basura dentro (y sí, había cucarachas a punta pala). En fin, un desastre que no había por donde cogerlo. Cada vez que cocinaba dejaba toda la casa con un indescriptible olor a curry, que si hubiese sido bien cocinado pues sería agradable, pero no lo era. Andar por la cocina después de que cocinase era toda una aventura. Mejor no ir descalzo suponiendo que alguna vez no podía levantar la suela del zapato cuando andaba por ahí.

La total falta de limpieza y sociabilidad del chico fueron la lacra de la casa en lo que estuve allí. Mi experiencia más desagradable fue aquella que comenté ya hace años en el blog. La comentaré de nuevo. Un día el muchachito dejó en el fregadero así como 2 o 3 platos sucios. Tampoco me voy a poner muy tiquismiquis pero iba empezando a hacer calor y había un buen enjambre de moscas revoloteando alegremente alrededor de los platos. Le dije, amablemente, que hiciese el favor de limpiar los platos y meterlos en el lavavajillas. Su respuesta fue coger el día siguiente y dejar bastante más platos igual de sucios en el fregadero. Monté en colera porque no aguantaba más su mutismo y pasotismo. Cogí todos los platos del fregadero, llamé a su puerta y se los puse en el suelo de su cuarto. Cuando fue a protestar empecé a gritarle que no me hacía ni caso y que estaba harto de lidiar entre sus desechos. Luego llamó a mi puerta y con una voz gangosa y entrecortada empezó a decir que era de muy mala educación lo que había hecho y tal. Yo le respondí, que la mala educación es que te pidan algo y pases olímpicamente de lo que te digan. En fin unos cuantos gritos más y se fue a su cuarto. Empezamos a dejarnos una serie de correos escritos a mano diciéndonos cosas agradables el uno al otro y fin del asunto.

¿Obré correctamente? Realmente no, tenía que haber sido más diplomático. Me arrepiento de lo que hice. No, sinceramente no. No puedo entender como alguien podía tener unos estándares de limpieza tan ínfimos. He visto a gente guarra, menos limpia, normal, limpia, muy limpia y fanáticos de la limpieza. Pero el límite de este chico rompió todos mis esquemas. En lo que quedó de año empecé a buscar ocasiones para sonrojarlo. La más memorable fue un día que volvía a casa de un viaje y mientras iba andando de vuelta me encontré la puerta abierta y 3 cucarachas entrando por la puerta. Él estaba en la cocina y lo saqué (me faltó agarrarle de la oreja como hacían en el colegio) diciéndole que mirase lo que estaba entrando por la puerta. Le dije, que si me metía con él y su falta de limpieza era precisamente por eso. Porque si dejas la casa sucia, en especial la cocina, atraes a todo bicho viviente a tus restos de comida. Sin hablar de los olores …

En el fondo, si dejamos de lado ese terrible problema, el chico no daba demasiado de lo que quejarse. Ni traía amigos, ni hacía fiestas, ni ponía música. En fin, estudiaba mucho y poco más. No hacía demasiados esfuerzos conmigo ni yo con él tras cierto tiempo. La relación se convirtió en una no-relación. Pero puestos a estar mal, digamos que es la posición más cómoda. No dar demasiado por saco el uno al otro y sobrellevar la situación.

Aunque no sea psicólogo, mi impresión de este chico es la de un estudiante que no tiene mucho que hacer socialmente salvo sacarse su doctorado o máster fuera de su casa. Relegando todo detrás de sus estudios, sin capacidad social y descuidado de su higiene y aspecto. No creo que tuviese maldad en su carácter, simplemente que era un desastre.

Fue un año excepcional en todo lo demás. La mala experiencia en casa no me afectó demasiado, no hacía tampoco demasiada vida en la misma salvo para estudiar y un par de cosas más. Lo pasé bastante bien en Davis en todos los sentidos. He hablado en otras ocasiones sobre lo que me gustaba de allí y sigo teniendo una opinión similar. Creo que es una ciudad estupenda para ser estudiante en EEUU. Es una ciudad acogedora, con actividiades pensadas para estudiantes, en la que desplazarse es bastante fácil y sobre todo es más barata que la media de ciudades en las que hay una University of California. Aunque esto último digamos que eso último no se aplica en esa zona. Davis es bastante caro para la zona en la que está, aunque comparativamente no es demasiado caro con el resto de California. De todas formas esto último no cuenta en las historietas de Roommates que continuaré en el próximo post.

México, la radio y el español

Voy a variar un poco la temática que he puesto en el blog últimamente. Hoy voy a hablar de un asunto que no me afecta tanto directamente, pero que me ha llamado la atención gracias a un gran artículo de El País sobre: ¿Quién perdió a México?. El artículo habla sobre la situación actual de México y los graves problemas que atraviesa el estado por la guerra que existe entre los cárteles de droga y el estado. Creo que es un buen artículo y que merece la pena ser leído.

Que conste que tan sólo he estado una vez en México. En concreto, en Tijuana más bien para poder decir que había estado en México. Fue hace ya unos años y la situación parece que ha cambiado bastante con lo que vi. Mi impresión fue que no tenía que salirme más allá de Avenida Revolución ni hacer demasiadas tonterías. Ahora, directamente desde los emails para estudiantes internacionales de las Universidades de California desaconsejan directamente viajar a México. Como ciudadano español mirar a la página web del ministerio de asuntos exteriores para las recomendaciones de viajar a México no son demasiado halagüeñas y te hacen replantearte el motivo de tu visita.

Es una verdadera lástima, la gente que he podido conocer de México han resultado ser un su gran mayoría personas muy alegres, simpáticas y amables que sólo por el hecho de decir que era español les salía una sonrisa de su boca. Sí, sé que en esto hay de todo y aun hay gente que se acuerda de las matanzas de Cortés y no nos tiene especial aprecio pero mi experiencia por ahora ha sido esa. Me apena ver por muchas fuentes, directas e indirectas, que un país como México esté en una situación tan delicada. Entre mordidas, drogas, armas y gringos anda el tema.

Una de esas ventajas que tiene vivir en San Diego, es lo cercana que está la frontera con México. Más que en el hecho de viajar hasta México la ventaja en mi caso viene porque soy capaz de sintonizar en la radio de mi coche emisoras de México. En concreto la que más me gusta es MORE FM, transmitiendo con 50.000 Watts de Potencia, desde Avenida los Olivos, Tijuana, México … Es la que más me gusta porque es la que cojo más rápido y porque ponen música rock en español y a muchos artístas españoles. En lo que llevo he escuchado a: Sabina, Radio Futura, Miguel Bosé, El Canto del Loco, Maldita Nerea, Alaska y muchos más. Cambiar de la emisora de country local y de los superéxitos americanos en la radio es agradable de vez en cuando.

Como todas las radios necesita dinero para mantenerse, pero lo que me sorprende cuando la escucho es las pocas compañías privadas o comerciales que se anuncian. En verdad, por cada anuncio comercial oigo 4 sufragados por el gobierno, en especial por el senado de México. Pero los que de verdad te llaman la atención son aquellos que hablan directamente para alertar a los ciudadanos sobre la violencia que les rodea. Si te llaman pidiéndote dinero o amenazándote llama al 088 te informarán y te quedarás más seguro o el senado aprobó la ley contra el secuestro (juraría que en la mayoría de los países del mundo el sucuestro está penado, pero que se legisle en concreto en esos temas y que lo anuncien te hace pensar en lo desesperada que debe estar la gente).

¿Cuál es la solución? No es sencilla, como apunta el artículo de El País, no hay sólo una causa. Quizás por dar un tirón de orejas al país donde vivo, entre otras cosas porque creo que tiene bastante que ver con el problema, es la venta de armas (sigue pareciéndome estúpido y siempre lo será) y la demanda de droga que existe en EEUU. Más de una vez me he enfadado con americanos cuando han visto que compro café de Colombia y me han dicho aquello de: “¿Es que estás comprando droga?”, siempre les suelo responder, “si los gringos no fueséis una panda de drogadictos, Colombia no producirían tanta droga para vendérosla”. Sí, es desagradable pero por mis anteriores artículos creo que discernís que no me está gustando especialmente vivir en San Diego. Es más, no me gusta vivir aquí. Esto no es el Norte de California y sobre todo no es el área de la bahía de San Francisco, por ahora el único sitio de la coste oeste donde creo que merece la pena vivir.

Para terminar con el artículo y ser consistente con su título, especificaré una de las razones por las que no me gustan los San Dieguitas (o como demonios se digan), en concreto su racismo y xenofobia (muy bien maquillado por cierto, pero no lo pueden evitar son racistas y xenófobos). Es cierto, que en EEUU la raza no te imposibilita para realizar ningún cargo. El mejor ejemplo lo tenéis con Obama que es negro y es el presidente de EEUU. Pero en la práctica suele haber cierta tendencia a que los puestos peores los ocupen los non-WASP (white anglo saxon protestant). En los restaurantes es muy obvio. Bueno, más de una vez por el acento y por las pintas sabes quien habla español y quien no. No me importa ordenar la comida en inglés pero cuando puedo aligerar pidiéndolo en español, ¿por qué no aprovechar esa ventaja?. Bueno aunque entre ellos hablen en español, pocos me han querido atender en español. Yo pensaba hasta hace poco que era porque al ser más blanco que la leche no les cuadraba que hablase español, pero una verdad más incomoda hablando con varias personas ha sido revelada, si algún WASP idiota los pilla hablando español con clientes, los denuncia al jefe y se ven en apuros. Si eso no es racismo, que baje Dios y lo vea …

Los grados Farenheit

Como viene siendo habitual esto ultimamente, esta es una entrada para quejarme de algo que considero tremendamente retrógrado de EEUU. En este caso es su fastidiosa costumbre de marcar las temperaturas usando la escala Fahrenheit en vez de usar la Celsius como hace el resto de la humanidad. Sí, no exagero con esta última afirmación. EEUU es el único país del mundo que usa la escala Fahrenheit. No hay ningún otro lugar del mundo donde se use de manera generalizada (salvo según la Wikipedia Belize). Al menos en EEUU para la mayoría de cálculos científicos usan la escala Celsius y la Kelvin (gracias a Dios).

Razones por las que no se usa en otros lugares, bueno la primera porque no es la unidad de medida internacional, sí bueno la gente dirá que tampoco es la Celsius sino la Kelvin. Siendo cierto también sabemos que la escala Kelvin tiene los mismos incrementos que la Celsius sólo que el cero en la Kelvin corresponde al 0 absoluto (-273.3ºC) mientras que en la Celsius el 0 se establece para el punto de solidificación del agua y el 100 en el punto de evaporación. Algo bastante por así decirlo intuitivo.

¿Qué ventajas tiene la Fahrenheit para entender el mundo? Pues tiene algunas. El 0 de esta escala se establece a partir de una solución salina muy estable y el 100 atención en la temperatura corporal del caballo ya que se consideraba más estable que la del ser humano, la temperatura del cuerpo humano se establece en 96ºF y el punto de congelación a los 32ºF. Sí, ya sé lo que estáis pensando todos vaya bazofia de escala. Gran verdad, no obstante hay que pensar que cuando se hizo la escala resultaba difícil establecer con precisión el punto en el que se congelaba y hervía el agua. Sobre todo porque al ser un compuesto muy reactivo (es imposible encontrar agua pura en la naturaleza, siempre hay algo en el H2O que la modifica y hace que esos puntos no sean estables). Esa composición salina y la temperatura corporal del caballo eran mucho más estables y por ello se usaron. En cierto modo también puede resultar cómodo para medir la temperatura ambiente ya que usando Celsius usamos una escala muy reducida para las temperaturas ambientes más usuales  mientras que usando la escala Fahrenheit hay un rango mayor de valores (20 °C, 20.6 °C,  y 21.1 °C son 68 °F, 69 °F, y 70 °F respectivamente) y al establecer el 100 cerca de la temperatura corporal nos indica con más facilidad como de “agradable” es el clima. Si está por encima de 96 vamos a pasar calor de verdad y si está sobre 70 va a ser agradable y bajando de 50 va a empezar a hacer frío. En cierto modo algo fácil de aventurar observando el cuerpo humano como un sistema termodinámico muy simple usando la definición de Carnot del segundo principio de la termodinámica para establecer la eficiencia de un sistema. Algo quizás no tan sencillo de ver con la escala Celsius.

Pero a lo que iba, al poder establecer con precisión hoy en día los puntos de congelación y ebullición del agua y debido a que el sistema métrico internacional se ha impuesto a escala global en el día a día de la mayoría de la humanidad hacen más aconsejable el uso de la escala Celsius. De hecho cuando estamos tratando con alimentos y otros materiales es mucho más aconsejable e intuitiva que la escala Fahrenheit. Es mucho más fácil detectar el peligro en las carreteras sabiendo que cerca de 0 grados el asfalto puede estar congelado y que el clima puede ser más puñetero. A la hora de la cocinar yo veo mucho más intuitivo saber que si pones el horno a 200º es el doble del punto de ebullición del agua y que hay un riesgo grande de quemar los alimentos muy rápido. Estando acostumbrado el resto del mundo a la escala Celsius en la actualidad, hasta los mismísimos británicos lo usan comunmente hoy en día, cre que continuar usando Fahrenheit aquí es más bien cabezonería y no querer adaptarse al resto del mundo.

Cada vez que me meto para ver el clima le tengo que dar a la pestañita de “metric” para ver una escala que entienda y es de verdad pesado. Además de que cuando vas andando por la calle y ves la temperatura a pesar de haber estado aquí tanto tiempo me parece incomprensible. Tan sólo he empezado a asociar 70 a temperatura agradable por encima de 85 calor y por debajo de 60 empieza a hacer frío. Pero poco más.

La conversión entre escalas no es obvia y resulta difícil de calcular a ojo. Multiplicar la temperatura en Fahrenheit por 9 y dividir por 5 y luego restarle 32. Al menos con las millas o las libras puedes decir bueno a ojo son como 1.5 kilómetros (en realidad 1.69km) o 0.5Kg (en realidad algo menos) lo cual te da una buena estimación sin complicarte mucho la vida. Pero la temperatura es difícil. Nunca me acuerdo de la formula (tiene delito que me sepa las ecuaciones de Maxwell de memoria pero no esa). Pero aunque la recordase, resulta que no son números facilitos o al menos a mi no me resultan tan sencillitos.

¿Por qué tienen tantas reticencias de adaptarse al resto del mundo? No siempre se puede ser el lider y decidir todos los aspectos de la realidad por mucha primera potencia que seas.

Semana de orientación en Indiana

Bueno, ya estoy más o menos establecido en La Jolla (California) donde se encuentra la University of California, San Diego. Aun me quedan cosas que hacer y mi vida no es lo suficientemente interesante como para relatar experiencias cotidianas.

Lo que si puedo contar un poco es como fue la “Orientation Week” que nos dio la Caixa.

ATENCIÓN SI ERES UN PRÓXIMO BECARIO DE LA CAIXA Y NO QUIERES SABER LO QUE TE ESPERA EN IDIANA NO SIGAS LEYENDO.

Antes de empezar, desde aquí doy las gracias a la Obra Social “La Caixa” por como nos están tratando porque el trato es insuperable.

El viaje comenzó el domingo 15 de agosto desde Barcelona y Madrid con rumbo a Filadelfia donde nos encontramos con un buen grupo de becarios. Tras las 9 horas y media de vuelo llegamos a suelo estadounidense en donde tuvimos que pasar los siempre agradables controles migratorios.

Pasado el trámite esperamos a coger el siguiente avión rumbo a Indianapolis. Allí nos nos recibió Paul Fogleman, el coordinador de estudios junto con una comitiva de Indiana University y también nos encontramos con otros becarios que ya habían llegado a EEUU hace algún tiempo. Un autobús nos dejó en Bloomington, IN sede de uno de los campus de Indiana University. Allí entramos en lo que sería nuestro primer hogar en los EEUU, un magnífico hotel que no se parece en nada al alojamiento que nos espera en los próximos años.

Tras desayunar en el comedor del hotel, pasamos a tener la primera reunión de la semana. En ella se nos informó mejor del funcionamiento de la beca y se nos dio un cheque con un estipendio para la semana y algunos afortunados el primer cheque de la beca. En mi caso, me tocó esperar porque mi programa empieza más tarde. Tras la reunión almorzamos y nos llevaron a un parque estatal con multitud de instalaciones para entretenernos el resto del día: Pista de voleibol, piscinas, senderismo y paseos a caballo. Nunca antes había montado a caballo y la experiencia fue un tanto extraña. Mi caballo era algo vago y estaba como una chota. De repente se paraba un rato y luego le daba por ir muy rápido al trote. En los descensos era una auténtica furia y una vez estuvo a punto de saltar y dejarme tirado en la cuneta. Tras el paseo por el campo, volvimos al pueblo y nos preparamos para una cena en un restaurante afgano, cuya comida no difiere mucho de la de Irán o incluso de la India en definitiva de esa zona del mundo.

El martes tuvimos los Team Building Activities. Por decirlo de algún modo, a los americanos les gustan los eventos en los que haya que reunir mucha gente en el campo y desempeñar actividades físico-psíquicas (más de lo primero que de lo último) en grupo ya que se supone que mejoran la cooperación y el trabajo en grupo. No digo que no sea verdad, pero de ahí a la importancia que le dan al trabajo en el campo durante un día me parece que hay un abismo. El caso es que estuvo bastante currado, nos dividieron en grupos y tuvimos que ir en canoas dando vueltas al lago Monroe haciendo pruebas mientras íbamos de un sitio a otro. Al principio fue fácil ir con la canoa porque íbamos con la corriente, pero a la vuelta la corriente iba en contra y era muy fuerte. Nos costó bastante remar hasta el embarcadero. Al final, todos los grupos tuvimos que hacer una “performance” ante el resto. Ya que una de las pruebas consistía en hacer una canción para el grupo, la mayoría de los grupos cantaron esa canción meneándose al ritmo de un baile inventado con cierta prisa. Sin embargo, mi grupo hizo el mejor espectáculo de todos al meter a 10 personas en una canoa al más puro estilo de los hermanos Marx … por supuesto la canoa se hundió con el equipo y todo acabó en un chasco. Nuestra monitora no quería mirarnos a la cara por el bochorno que pasó, sin embargo luego me dijo que a pesar de la cagarruta que hicimos tuvimos una gran aceptación entre el jurado y nos dieron una puntuación bastante alta. Esa noche nos llevaron a la Well’s House, donde acompañados de música Blue Grass disfrutamos de una agradable e informal cena. Digo lo de informal, porque ese fue el término que usaron y el menda aquí presente se presentó en chanclas, camiseta y pantalones cortos rodeado de gente que llevaba camisas y pantalón largo. En fin, un tanto fuera de lugar.

El miércoles fue el último día en Bloomington y nos llevaron de visita a la biblioteca de la universidad, donde nos mostraron las joyas que guardaban en la misma: desde primeras ediciones del Quijote, pasando por obras de Shakespeare, una de las primeras declaraciones de independencia de los EEUU o los Oscar ganados por John Ford. Es bastante impresionante que una ciudad en mitad de ningún sitio tenga una colección tan apreciable. Eso me hace pensar en lo mucho que los americanos aprecian su historia y lo corta que es esta. En esa biblioteca tenían una sala dedicada a Lincon y uno de los comentarios que escuché a los becarios fue: en casa de mi abuela tenemos cosas más antiguas. No pude sino coincidir con él, la historia tan reciente de los EEUU hacen que sobrevaloren muchas de las piezas de sus museos y le den una importancia desmesurada a algunas cosas. Después de la visita a la biblioteca, hicimos una visita a un museo local con piezas que he de decir también muy impresionantes de artistas como Miró, Picasso, Kandinsky o Pollock entre otros. Tras esa mañana tan cultural nos llevaron a almorzar a uno de los salones más importantes de la Universidad destinado según ellos a los visitantes más ilustres de la misma, como el Dalai Lama o jefes de estado. Tras la comida nos llevaron a tomarnos la foto de grupo y también esa noche tuvimos otra cena, esta vez formal y a la cual me vestí con un traje … lo que acabó siendo demasiado arreglado porque no mucha gente acabó llevando traje salvo las personas más adultas. Esa cena se celebró en el salón Tudor decorado al uso de esa familia real británica.

El jueves salimos en autobús hacia Chicago donde al llegar disfrutamos de una de sus famosas pizzas rellenas de queso. Unas bombas de calorías que amenazan a tus arterias más de lo que quisieras. Tras comer tan deliciosos y peligrosos manjares marchamos a un punto de observación de la ciudad. El mejor lugar para observar Chicago según el conductor del autobús. Si alguno está en Chicago o planea ir a la ciudad, este lugar se encuentra en el parque que hay entre el observatorio y el acuario Shed. Tras hacernos una nueva y no-oficial foto de grupo con el sky-line de la ciudad al fondo nos dirigimos al hotel. Allí nos dejaron tiempo libre hasta la cena que fue en un restaurante mexicano en el que sin exagerar puedo decir que ha sido de los mejores mexicanos en los que haya comido en toda mi vida. Cosa rara, porque en la costa este ese tipo de comida no es que la hagan demasiado bien. Aunque todo sea dicho, en Chicago hay una comidad mexicana muy importante y quizás eso haga que se puedan encontrar restaurantes tan buenos.

El día siguiente tuvimos libertad de movimiento y tan sólo teníamos en la agenda reunirnos para dar un paseo en barco el rio de Chicago. En tal paseo se pueden observar los distintos edificios de la ciudad que la convierte en la verdadera ciudad de los rascacielos en EEUU por mucho que le pese a Nueva York. Tal paseo lo había realizado hace ya unos años cuando visité Chicago por primera vez, pero sigue siendo igual de impresionante y de recomendable aunque lo hayas hecho ya alguna vez. Tras esa espectacular visita tuvimos la última cena oficial del programa en un restaurante del Navy Pier, un puerto que a pesar de su nombre militar ya no conserva nada de su pasado castrense y es totalmente recreativo. En esta cena, el organizador de la semana de orientación, Paul, se despedió de nosotros con un emotivo discurso en español y tras él una sucesión de discursos de miembros de todo el grupo, desde becarios hasta nuestra querida madrina en el programa de becas desde Barcelona, Emilia. Una cena muy emotiva que tuvo como colofón una visita al bar de la torre Hancock y otros tuburios de la ciudad.

Al día siguiente tuvo lugar la última visita, que correspondió al museo de arte contemporáneo de Chicago. Otra visita que recomiendo encarecidamente a los visitantes de esta ciudad. Este museo posee algunas de las piezas más impresionantes que he visto en los EEUU y merece ser visitado tan sólo por el edificio en el que se encuentra. Tras esto, Paul se despidió definitivamente de nosotros y tuvimos nuestras últimas horas en Chicago que aprovechamos hasta literalmente el día siguiente cuando nos  fuimos al aeropuerto … en limusina (sí, suena como a un derroche pero si hacéis las cuentas un taxi al aeropuerto son unos $40 sin propinas, la limusina eran $120 sin propinas pero la compartimos entre 7 saliendo a menos de $20 por persona que se quedaron en eso incluyendo propina, es decir mucho más barato en el fondo) donde cada uno cogió un avión que lo llevaba a su ciudad de destino … la mayoría a Nueva York y Boston desde luego, pero algunos más aventureros pusieron rumbo al oeste como yo. Cogí un avión a San Francisco para pasar unos días con amigos de vacaciones y a la semana siguiente llegué a San Diego donde mi aventura de becario comenzaba de verdad.

Espero que a los becarios que nos sigan esta guía les sirva para hacerse una idea de lo que se encontrarán esa semana.

Preguntas para un visado a EEUU

Alguna vez me han preguntado, que clase de preguntas te hacen para pedir un visado en EEUU (o en general para entrar en EEUU). La más recurrente es aquella de: “¿Te han preguntado si vas a matar al presidente?” (En todas las ocasiones que he ido a EEUU, y llevo ya unas cuantas, nunca me lo han preguntado). En lo que refiere a la entrevista del visado, depende de tu situación: procedencia, estudios, recursos económicos, etc. A mi sinceramente no me han preguntado nunca nada serio. Ahora, en el documento que debes rellenar antes de ir a la embajada te hacen una serie de preguntas un tanto ridículas (pero no la de matar al presidente).

Expongo:

  • Do you have a communicable disease of public health significance such as tuberculosis (TB)?
    • Vale, esta puede entenderse. Alguien que llegue con una enfermendad como la tubercolósis no es algo precisamente inteligente.
  • Do you have a mental or physical disorder that poses or is likely to pose a threat to the safety or welfare of yourself or others?
    • Lo mismo que la de antes.
  • Are you or have you ever been a drug abuser or addict?
    • Vale, sí … ¿pero de verdad piensas que lo voy a decir?
  • Have you ever been arrested or convicted for any offense or crime, even though subject of a pardon, amnesty, or other similar action? This includes all arrests or detensions, including those at the border and by Customs and Border Patrol.
    • Qué va, hombre. Aparte, ¿no tenéis ya una lista de eso?
  • Have you ever violated, or engaged in a conspiracy to violate, any law relating to controlled substances?
    • Lo del partido de apoyo a la marihuana fue mi primo, en serio.
  • Are you coming to the United States to engage in prostitution or unlawful commercialized vice?
    • Soy un vicioso, qué le vamos a hacer.
  • Have you ever been involved in, or do you seek to engage in, money laundering?
    • ¿Te he dicho que llevo más de $10.000 en metálico?
  • Do you seek to engage in espionage, sabotage, export control violations, or any other illegal activity while in the United States?
    • ¿¿¿???
  • Do you seek to engage in terrorist activities while in the United States or have you ever engaged in terrorist activities?
    • Aquí empieza mi parte favorita, en la que te preguntan si eres un terrorista o un genocida de varias maneras. Uno, el breikindance
  • Have you ever or do you intend to provide financial assistance or other support to terrorists or terrorist organizations?
    • Dos, el crusaito.
  • Are you a member or representative of a terrorist organization?
    • Tres, el maiquel yakson
  • Have you ever ordered, incited, committed, assisted, or otherwise participated in genocide?
    • Cuatro, el robocop.
  • Have you ever committed, ordered, incited, assisted, or otherwise participated in torture?
    • Bueno, me gusta hacerle cosquillas a ciertas personas y algunas lo consideran un tormento.
  • Have you committed, ordered, incited, assisted, or otherwise participated in extrajudicial killings, political killings,  or other acts of violence?
    • Sí claro, yo iba con Pinochet por ahí matando comunistas.
  • Have you, while serving as a government official, been responsible for or directly carried out, at any time,  particularly severe violations of religious freedom?
    • Si fuera funcionario gubernamental no daría un palo al agua (bueno, si lo fuese si que curraría, es una broma).
  • Have you ever sought to obtain or assist others to obtain a visa, entry into the United States, or any other United States immigration benefit by fraud or willful misrepresentation or other unlawful means?
    • A tí te lo voy a decir.
  • Have you ever withheld custody of a U.S. citizen child outside the United States from a person granted legal custody by a U.S. court?
    • Nó se ni siquiera si he tenido algún hijo alguna vez, lo mismo hay replicas mías de los que no he sido informado nunca.
  • Have you voted in the United States in violation of any law or regulation?
    • Alguna vez me entraron ganas, la segunda de Bush fue todo un despropósito, hubiese dado lo que fuera por poder votar e intentar que perdiese.
  • Have you ever renounced United States citizenship for the purpose of avoiding taxation?
    • No, por esas razones no la verdad …

En fin, no digo que las preguntas no tengan sentido, ni que no seas cosas que cualquier estado quiera saber de gente que entre a su territorio. De hecho, es todo lo contrario son cosas que el estado debería saber de la gente que intente vivir en su territorio. Sé de buena tinta que para venir a España a los estudiantes les hacen pedir un informe policial con sus antecedentes. Cosa que a mi nunca me han pedido por parte de los EEUU.

No obstante, también es un poco ingenuo que te pregunten algunas de esas cosas. Sobre todo porque en el caso de que las hayas hecho, no creo que las digas y harás todo lo posible por evitar que se descubra la verdad. Ahí radica la gracia del asunto. Mentir en una declaración firmada en EEUU es algo muy serio (bueno, en verdad es algo serio en todo el mundo, aunque hay países de pandereta donde se pasan demasiadas cosas, ¿verdad, Francisco Camps?) y si te pillan habiendo mentido pueden usar esa declaración para ir en tu contra y expatriarte o tomar otras acciones legales en tu contra.

Mi experiencia con los hombres trabajando en las aduanas de EEUU es sorprendentemente positiva. He oído muchísimas quejas de la falta de humanidad de los encargados de aduanas allí. Sin embargo, yo nunca he tenido ningún problema e incluso me he echado algunas risas con uno que me atendió directamente en Español y me hizo unas cuantas bromas (de buen gusto). Aunque de todo hay en el mundo.

Sobre el fútbol y los deportes en EEUU

Hace unos días encontré este Tweet en mi lista de favoritos de Google Reader. Como soy un tanto Americano en gustos de blogs, Google interpretó que esa entrada me gustaría. Bueno, Google, te has equivocado. De hecho, la has cagado macho. No puedes estar más equivocado. Me gusta el fútbol, me gusta ver fútbol y comentarlo. No llego al extremo de no ver otra cosa y si hay algo más interesante que hacer lo hago. Pero sí, que pasa me gusta el fútbol, el soccer como le llamáis vosotros porque para vosotros football es un deporte que no se juega con una ball ni con los feet.

Para quien no entienda lo que pone, quiere decir lo siguiente: Crepúsculo es como el fútbol. [Los protagonistas] Corretean por ahi durante un par de hora, nadie marca [doble sentido porque también quiere decir que nadie consigue nada sexualmente], y sus millones de fans insisten en que no lo entiendes. Entiendo que haya gente que no le guste el fútbol pero que venga en ese momento me sabe más bien a: estoy jodido porque los uesai no han pasado de ronda y si no ganamos entonces no es COOL, you know?.

Pues sinceramente, eres un payaso. Lo digo así directamente, eres un payaso y no te gusta sólo el fútbol. No te gusta el deporte en general. Lo que te gusta es coger tu cerveza y productos grasientos, sentar tu culo en un bar de deportes con tus colegas gritar como un poseso y sentir la euforia por que alguien consiga algo que tu no podrías hacer ni aun queriendo. No hay nada de malo en esto último, yo a veces (ultimamente gracias al Madrid, no tan a menudo) caigo en ese grupo de gente y no pasa nada. Pero no voy por ahí metiéndome con el fúbol americano, aunque podría porque pocos deportes más complicadamente aburridos que ese existen, si bueno, el cricket es peor. A pesar de todo intento seguir entendiendo ese deporte cada vez que voy a EEUU, porque también le digo al del tweet, que el fútbol es sin lugar a dudas el deporte más popular del mundo (el hecho de que tan sólo necesites una simple pelota a la que darle patadas y correr ayuda mucho, no necesitar costosas equipaciones y un balón con forma especial hecho de cuero de cerdo).

En fin ya que me he desquitado poniendo verde al sujeto este, para describir la opinión que tienen los americanos del fútbol usaré la opinión de un americano porque no podría ser más certera.

To further this example: american’s are complete xenophobes when it comes to sports. we have absolutely no desire or taste for international sports. particularly because, while the teams can take it, the fans can’t handle it when we lose. especially in sports where we believe we have the best leagues in the world (not saying i believe this, just … saying this is the view of americans) –

Traducido a Román Paladín:

Para llevar este ejemplo más allá, en lo que a deportes se refiere los americanos somo unos xenófobos. No queremos ni en pintura ninguna competición internacional, en particular porque, mientras los equipos pueden aguantar la derrota los aficionados son simplemente incapaces. En particular cuando creemos que tenemos las mejores ligas del mundo. (No estoy diciendo que yo crea esto, pero … más bien te diría que es lo que los americanos creen).

El ejemplo en cuestión viene de este artículo, en el que el imbécil (no hay palabra mejor para llamar a este sujeto) afirma lo siguiente: We prefer sports where scoring comes in bunches, and we like a sport even more when we play it better than other countries. Es decir: Preferimos deportes en donde los tantos viene a punta pala, y sobre todo nos gusta más cuando jugamos mejor que otros países. Pero para dar por saco a este engendro, me afirmo en que todos los deportes netamente americanos salvo el fútbol americano (porque aunque se juegue fuera de EEUU, a nadie más le importa ni le gusta) y el baloncesto los americanos no son capace de ganar torneos internacionales. Ni en beisbol (un deporte que entiendo, pero que es por así decirlo algo aburrido … por ser suaves), ni en hockey sobre hielo, ni siquiera son campeones en baloncesto (aunque ganaran las olimpiadas).

En fin, que a todos nos pica cuando perdemos, pero si no os gusta el fútbol no me lo restregueis por las narices. … Coño …

P.D. La saga Crespúsculo también me la trae floja. Ni la he visto, ni he leído los libros ni pienso hacerlo. Si te gusta eso es cosa tuya …

Buscando casa en California … otra vez

Otra vez en esa situación. Lo cual me hace recorda la siguiente frase de un Western cuyo nombre no recuerdo:

“Si el mundo fuera de oro, la gente se mataría por un puñado de tierra.”

Sinceramente, la tierra ya es de oro porque la gente se mata por un puñado de tierra … e incluso de aire. Eso sí, rodeado de paredes. El mercado inmobiliario me parece la mayor trampa del mundo. Todo el mundo miente y engaña desde el arquitecto y el constructor hasta el que vive en la casa pasando por agencias inmobiliarias, proveedores, bancos y un largo etc. Lo peor de todo es que todos pasamos por el aro ya que no nos queda más remedio. Creo que Rousseau no pensó demasiado en el mercado inmobiliario cuando escribió su Emilio.

He alquilado en Inglaterra, California y España. En términos de la vivienda en sí, he sentido que en España y en Inglaterra los apartamentos son caros por las condiciones de la propia casa, en su gran mayoría antiguas y mal acondicionadas si buscas algo mínimamente céntrico.

En California, sentí que la casa en sí no era el problema, ya que sinceramente creo que era una vivienda en condiciones, pero de igual modo sentía que pagaba una burrada para el sitio en el que estaba ubicada, un pueblo agrícola rodeado de establos en mitad del valle de Sacramento, eso sí con una universidad que hacía que las casas en Davis fueran al menos el doble de caras que en los pueblos cercanos (lo de aparte tener que pagar los costes del aparcamiento para aparcar en la universidad y la gasolina no compesaba a la gente para vivir en masa fuera, ya que como nos imaginamos transportes públicos en EEUU son cómo decirlo … no son.).

Ahora que estoy buscandolo de nuevo en California (eso sí, en el sur). Estoy más o menos con el mismo problema. En este caso, noto ciertas diferencias con Davis. Para empezar, parece que hay más movimiento y oferta de casas. Aunque también más demanda, con lo cual no estar allí es un gran inconveniente. Otra cosa que veo es que los apartamentos son más caros, bastante más de hecho.

Otra cosa que veo es que no hay listas tan buenas como en Davis. Para los estudiantes internacionales, existía una lista de correo semanal con ofertas de distintos lugares, especialmente ideados para gente internacional. Diré que yo encontré el apartamento entonces con esa lista y que aunque existe algo parecido en San Diego, la de Davis era más simple y funcionaba mejor. Mi fuente de búsqueda se centra sobre todo en el Craiglist y en que a los amables propietarios les de por contestarme y sean tan amables de darme fotos reales e indicaciones del piso. Algo que misteriosamente, algunos se niegan a hacer. A veces no entiendo quien les va a alquilar nada si no son capaces de venderte el piso para que lo alquiles.

Total, que sigo sin casa, aunque en este momento es mi último problema porque el resto ya lo tengo resuelto. Tengo las asignaturas cogidas, el visado expedido, los billetes de avión y los seguros están en camino gracias a “La Caixa” y tengo sitio donde quedarme cerca de San Diego mientras encuentro casa. Es decir que cuando llegue allí mis preocupaciones van a ser mínimas. Encontrar apartamento y repetir la ola consumista para establecerse en una casa de una manera medio agradable … no me lo creo ni yo, seguro que me estreso con algo.

Rumbo a San Diego

Al final tras todo el periodo de selección de universidades, tres de las que solicité se atrevieron a darme el sí quiero: Columbia University, Northwestern University y University of California San Diego. He tenido la gran suerte de poder tomar una decisión y esta fue San Diego. Estoy muy contento con la decisión porque supone entre otras cosas volver a California.

Mucha gente no lo entiende. No entienden que haya dado el no en especial a Columbia. Cuando la gente piensa en EEUU instintivamente piensa en Nueva York. Decir que has rechazado a una universidad en esa ciudad y más con ese nombre no es algo que tenga la compresión burgo. En la elección de una universidad debe primar más el programa que te ofrecen y las posibilidades de salir a algún sitio interesante más que el nombre. Aunque por cierto, la mayoría de rankings en Ingeniería de universidades del mundo dejan a San Diego muy por encima de Columbia.

El programa de UC San Diego me gustó más que el de las otras dos. En Nueva York y Chicago hay trabajo de muchas cosas, pero de ingeniería (de la mía) más bien poco. Además, hay otras razones. Una decisión económica es también obvia, y es que no es igual vivir en San Diego que en Nueva York. Lo primero es más barato y mucho más agradable. El frio invierno de Nueva York y sus nublados cielos cubiertos de humo no pueden contra los 21ºC eternos de buen tiempo en San Diego. Una ciudad en la que pretendes pasar una gran parte de tu vida por un Máster y un Doctorado tiene que resultarte agradable.

Por otro lado, he notado por parte de ciertos familiares y amigos (y luego lo he confirmado por parte de otros ex-becarios de la Caixa) que lo único que les interesa de que estudies allí es que encontrarán un alojamiento barato en la Gran Manzana. Lo siento por ellos, pero no. Allí se va a estudiar y a trabajar mucho. Las visitas se agradecen de vez en cuando pero el hecho de tener que estar pendiente de que vengan a visitarte cada dos por tres y empiecen a gorronear una casa con unas probables habitaciones minúsculas con un alquiler desorbitado no es precisamente agradable. Es más bien y perdón por el término: un coñazo.

Así que al menos los dos próximo años me los pasaré en La Jolla, California. La ciudad donde se encuentra el campus de UC San Diego. Mi próxima aventura comenzará el próximo 14 de Agosto con una escala en Barcelona. Llegaré primero a Indiana donde pasaré una semana con los becarios de la Caixa para después partir con rumbo a California.