San Diego, Parte III
¿Qué es lo que pasó? Pues bueno, pasó que el bicho tuvo un momento de lucidez y de intentar arreglar las cosas. De hecho, hasta la jugada le salió bien. Vino a mi cuarto y me dijo que íbamos a tener una reunión en la casa para hablar… si alguna vez habéis visto alguna película o serie americana en el que se necesita convencer a alguien para que se meta en un centro de rehabilitación por drogas o abuso de alcohol (intervention se dice en inglés) os podréis hacer una idea de lo que fue aquello. Bueno, tampoco es que sea nada malo. Bajamos y todos los miembros de la casa estaban allí, más el novio de la imbécil. Si al final parecía que el tonto tenía voto y todo aunque no pagase ni el alquiler ni las facturas. Finalmente, empieza a hablar ella diciendo que íbamos a discutir temas que hacían de la convivencia no una convivencia sino una guerra. Empezó hablando la pobre italiana, que no sabía qué demonios estaba pasando y que tan sólo pasaba por allí. La mujer no pudo decir mucho, que no sabía lo que pasaba y que bueno que quería que las cosas fuesen mejor. En fin, qué iba a decir. La idiota se auto concede el turno después y empieza a decir que sí que admite que tiene un problema con la limpieza pero que si siente presión no es capaz de ponerse manos a la obra. Ella estaba dispuesta a hacer un gran esfuerzo (por limpiar su propia mierda, tiene perejiles) pero que mi actitud no acompañaba. Según ella estaba todo el rato enfadado y era agresivo. Ahí, no le voy a negar que no llevase razón. Enfadado con ella estaba… como para no estarlo y sí puede que tenga un deje un tanto agresivo cuando me enfado y me tocan mucho el miembro viril. Nada del otro mundo pienso yo, no es que sea algo extraño si te fastidian pues acabas mordiendo pasado cierto tiempo. Pero viendo la oportunidad no hice el estúpido, lo acepté dije que sí que era verdad que estaba bastante agresivo y que podía trabajar en ello. Después de eso me dijo que esperaba encontrar un umbral en el cual aceptase que algo estaba limpio y ordenado, añadiendo que acaba de limpiar el salón y si me parecía bien. Yo le dije que sí, que no estaba mal pero que había un árbol de navidad en el salón y que estábamos en Febrero. Se rieron un poco, ji ji ja ja y tras explicarles mis problemas en cómo se comportaban y demás tiramos pelillos a la mar, quitaron el árbol y comimos perdices.
Lo cierto es que después de esa charla las cosas en la casa no fueron mal. Ciertamente ella hacía un esfuerzo por no ser tan desordenada y yo en vista de que la cosa iba bien y no era una pasota estaba bien también. Obviamente, compartir la casa tenía sus pros y sus contras pero no estaba tan mal el asunto. Entre tanto, mi novia me dijo que finalmente podía salirse del apartamento en el que estaba y que si quería podíamos irnos a vivir juntos. Suponiendo que una de las razones que me ha llevado de nuevo a América ha sido ella, no era una oferta que fuese a rechazar. Al contrario más feliz que unas pascuas le dije que sí pero que había que moverse con precaución para salirme de la casa y que no hubiese problemas. Realmente, cuando llegué nunca me hicieron un contrato de arrendamiento. Al principio la chica lo mencionó pero como tiene la cabeza en mil cosas a la vez lo olvidó y jamás se le pasó por la cabeza darme un contrato ni tan siquiera enseñármelo. Tampoco es tan malo o raro. Hay acuerdos verbales y esto era uno. Alquiler por X dólares al mes, nunca se menciona duración ni otro tipo de estipulación salvo pagar facturas de agua y luz. Lo usual en esos casos cuando te vas es avisar con al menos en mes de antelación y ya está. Yo fui y le que me pensaba ir con dos meses y medio de antelación. En el momento en el que se lo dije, no puso ninguna pega. Se quedó un poco parada porque desde luego no lo esperaba. Dijo que era un mal momento para encontrar nuevo inquilino y demás, yo le dije que si tenía tiempo le ayudaría (podéis poner la imagen de Yao Ming de Cuanto Cabrón en este momento, pero así dicho quedaba bien aunque no tuviese intención real de hacerlo).
El tiempo pasó, nunca se dijo nada más del asunto y la vida siguió su curso. Llego el momento en el que le pagué el último mes y le dije que esa iba a ser la última mensualidad que le pagase como habíamos acordado. Su respuesta fue rápida y de una manera en la que aun me asombro lo pérfida y malvada que puede ser una persona. Conservé el correo de la respuesta y lo abro en estos momentos para ser lo más preciso posible no sin cierto dolor cuando lo hago.
… Tenemos que hablar sobre tu responsabilidad rompiendo el contrato. No he encontrado a nadie que quiera alquilar el mes que te vas y me tengo que esperar al siguiente, he decidido alquilarlo a esa persona porque no tengo ganas de seguir mirando… No te voy a devolver el depósito porque va a cubrir el tiempo que no vas a alquilar la habitación … He hablado con mi abogado y me ha dicho que legalmente puedo demandarte y pedirte que me des tres meses más de alquiler por no estar un año completo. Sin embargo creo que el depósito es suficiente en este caso.
Contacta conmigo si tienes alguna pregunta.
El careto que se me quedó después de leer eso y el posterior ataque de ira que me dio fue de aúpa. Si llego a tenerla delante probablemente ahora mismo estaría en una cárcel porque le habría sacado un ojo de cuajo directamente. En fin, pasan los minutos iniciales… lo vuelvo a leer … no había por donde cogerlo. De hecho lo sigo leyendo y aun me dan ganas de hacerle algo. Aunque no lo creáis tuve una respuesta calmada de cabrón.
Quiero hablar contigo de este asunto. Por favor lleva una copia de mi contrato con mi firma cuando hablemos.
¿Sabéis por dónde van los tiros, no? Yo nunca firme nada, jamás se me puso delante un contrato nunca pactamos un periodo de arrendamiento y no solamente eso sino que encima le dije con mucha antelación que me iba. Sí, tiene huecos, pero yo lo veo como un caso legal claro a favor mía. No hay contrato escrito y pasamos a contrato verbal como nunca se ponen condiciones especiales nos atenemos a la ley general que defina los contratos de arrendamiento, en California se establece que para contratos verbales se toma la modalidad de pago mes a mes y que en este caso se puede interrumpir sin penalización siempre y cuando se avise con antelación, en este caso más que de sobra porque el plazo era superior a 60 días.
Hablé con ella y bueno, he tenido conversaciones en las que me han puesto a parir, en las que me han insultado, en las que me han echado un sermón, en las que me han gritado, etc. Pero puedo deciros sin exagerar, que jamás me habían tratado peor que ese día. Al principio de la conversación, yo le dije que podía entender que tuviese aprietos encontrando a un inquilino pero que jamás pactamos un tiempo de arrendamiento pero que no era justo que se quedase con mi depósito y que en todo caso estaba dispuesto a dejarle la mitad por no hacerle un feo. Su respuesta fue: -No puede ser que no tengas un contrato. -Lo estás ocultado. -Ahora mismo no lo encuentro pero voy a buscarlo en todos mis archivos y lo encontraré -Ya veremos en qué acaba todo esto. No sólo me trató por debajo del nivel de una mierda sino que encima me tachó de mentiroso en toda mi cara. Hay personas y hay homúnculos que no merecen ningún tipo de aprecio y consideración. Ella para mi desde ese momento encaja en este último perfil y nunca saldrá de ahí.
Ese fin de semana no lo pasé en la casa, me fui con mi novia intentando que no me afectase mucho. Lo cierto, es que no lo pude conseguir. Cuando me pasa algo así no soy capaz de quitármelo de la cabeza. El caso es que volví el lunes y la señorita me envió un mensaje diciendo: He encontrado tu contrato, parece ser que llevabas razón escribí tu nombre pero se me habrá olvidado dártelo. Cuando te vayas e inspeccione la habitación te daré un cheque por la mitad.
Lo cierto es que no debería quejarme, ofrecerle la mitad salió de mi boca y como dice el refrán, por ahí muere el pez. Pero después de llamarme lo que me llamó y la manera de la que me trató bendita la gracia que me hacía que se quedase con el dinero. Se equivoca, me trata de mentiroso y encima sale ganando. La leche, estos americanos siempre tienen que ganar pase lo que pase aunque sea equivocándose. Manda huevos.
En fin, la muy cerda actuaba en frente de mi como si nada hubiese pasado mostrándome esa falsa sonrisa profident tan típica e hipócrita de aquí. Hasta que un día, sabiendo que ella estaba al lado y que hablaba algo de español, aunque nunca hizo ningún esfuerzo por practicarlo conmigo, un amigo me llamó al teléfono y me preguntó cómo iba el asunto. En ese momento mi vena psicótica salió a flote y empecé a pegar gritos y a llamarla de todo menos bonita, entre otras cosas me referí a su salud y a la de esa bola de pelo que tenía como gato. En el fondo, soy un poco sádico, creo que mencioné explícitamente hacer una versión personal de la famosa escena del Padrino pero con el gato en vez de un caballo… Volviendo de los cerros de Úbeda, esto, ciertamente, debió asustarla. Más bien debió acojonarla, permitidme la expresión. Porque entre los gritos que pegué, los insultos que proferí en forma de amenaza y que cada vez que me la encontraba ponía una cara que ya hubiese querido Jack Nicholson en El Resplandor la chiquilla no volvió a aparecer en la casa para dormir en lo que quedaba de mes. Siempre que aparecía era para recoger algo que había dejado suelto con el novio detras y estaba aproximadamente 5 minutos en la casa.
Es curiosa la sensación cuando te tratan de chiflado y perturbado. Ves el miedo de la gente cuando te miran a la cara y no saben lo que les vas a hacer ni por donde vas a salir. En fin, que se joda (permitidme la expresión de nuevo). Después de lo que me ha hecho sufrir si lo ha pasado un poco mal se lo merece, de hecho debería haberle gastado alguna barrabasada más, obviamente no lo del gato. No le tengo mucha simpatía a los gatos, pero no haría algo así. Estaba más bien pensando en el último día ir a defecar al servicio y hacerlo en donde se colecta el agua para limpiar. Sí, bastante asqueroso, no obvio de localizar y un coñazo para limpiarlo. Ahí tienes la mitad de la fianza guapa…
Al final el día llegó, cogí mis bártulos limpié la habitación y sin mucho esmero la inspeccionó me dio el cheque como si pensando si dármelo o no y salí por patas de ese lugar. Una casa, que era bonita y tenía su estilo, una roommate que era simpática (la italiana) y otra que era un demonio (la americana). Mira tú que casualidad, los roommates que han ido bien hasta ahora han sido europeos, por algo será. Tanto escuchar a Rush Limbaugh por las mañana a todo trapo como hacía la loca de la vecina de enfrente afectan a la salud y al buen juicio de las personas. Ser de un estado en el que creen que es normal pedirte la documentación para deportarte por tu apariencia me recuerda mucho a la Alemania de Hitler (sí ya sé que es una comparación que no conduce a nada porque siempre se acaba comparando al nazismo por cualquier cosa, pero no digáis que no véis el parecido). Vivir en una localidad en el que algunas personas se ponen por amor al arte en la frontera para ver si pasa algún mexicano y llevarlo de vuelta a su país, en fin no dice nada bueno al respecto.
Con esto acaba mi relato de roommates. Esta última experiencia desde luego me ha afectado más. No sé si sólo por la experiencia en sí o por el conjunto. Una ciudad a la que no acabo de adaptarme nunca, una universidad que sin meterme con ella no es sinceramente lo que esperaba, un máster del que no estoy sacando lo que quería o que por primera vez en mi etapa de emigrante y viajero del mundo, a pesar de su paro, su inmovilismo, su mal funcionamiento y un sinfín de pegas, echo de menos a mi querida España.
¿Qué es lo que pasó? Pues bueno, pasó que el bicho tuvo un momento de lucidez y de intentar arreglar las cosas. De hecho, hasta la jugada le salió bien. Vino a mi cuarto y me dijo que íbamos a tener una reunión en la casa para hablar … si alguna vez habéis visto alguna película o serie americana en el que se necesita convencer a alguien para que se meta en un centro de rehabilitación por drogas o abuso de alcohol (intervention se dice en inglés) os podréis hacer una idea de lo que fue aquello. Bueno, tampoco es que sea nada malo. Bajamos y todos los miembros de la casa estaban allí, más el novio de la imbécil. Si al final parecía que el tonto tenía voto y todo aunque no pagase ni el alquiler ni las facturas. Finalmente, empieza a hablar ella diciendo que íbamos a discutir temas que hacían de la convivencia no una convivencia sino una guerra. Empezó hablando la pobre italiana, que no sabía qué demonios estaba pasando y que tan sólo pasaba por allí. La mujer no pudo decir mucho, que no sabía lo que pasaba y que bueno que quería que las cosas fuesen mejor. En fin, qué iba a decir. La idiota se autococede el turno después y empieza a decir que sí que admite que tiene un problema con la limpieza pero que si siente presión no es capaz de ponerse manos a la obra. Ella estaba dispuesta a hacer un gran esfuerzo (por limpiar su propia mierda, tiene perejiles) pero que mi actitud no acompañaba. Según ella estaba todo el rato enfadado y era agresivo. Ahí, no le voy a negar que no llevase razón. Enfadado con ella estaba … como para no estarlo y sí puede que tenga un deje un tanto agresivo cuando me enfado y me tocan mucho el miembro viril. Nada del otro mundo pienso yo, no es que sea algo extraño si te fastidian pues acabas mordiendo pasado cierto tiempo. Pero viendo la oportunidad no hice el estúpido, lo acepté dije que sí que era verdad que estaba bastante agresivo y que podía trabajar en ello. Después de eso me dijo que esperaba encontrar un umbral en el cual aceptase que algo estaba limpio y ordenado, añadiendo que acaba de limpiar el salón y si me parecía bien. Yo le dije que sí, que no estaba mal pero que había un árbol de navidad en el salón y que estábamos en Febrero. Se rieron un poco, ji ji ja ja y tras explicarles mis problemas con como se comportaban y demás tiramos pelillos a la mar, quitaron el árbol y comimos perdices.
Lo cierto es que después de esa charla las cosas en la casa no fueron mal. Ciertamente ella hacía un esfuerzo por no ser tan desordenada y yo en vista de que la cosa iba bien y no era una pasota estaba bien también. Obviamente, compartir la casa tenía sus pros y sus contras pero no estaba tan mal el asunto. Entre tanto, mi novia me dijo que finalmente podía salirse del apartamento en el que estaba y que si quería podíamos irnos a vivir juntos. Suponiendo que una de las razones que me ha llevado de nuevo a América ha sido ella, no era una oferta que fuese a rechazar. Al contrario más feliz que unas pascuas le dije que sí pero que había que moverse con precaución para salirme de la casa y que no hubiese problemas. Realmente, cuando llegué nunca me hicieron un contrato de arrendamiento. Al principio la chica lo mencionó pero como tiene la cabeza en mil cosas a la vez lo olvidó y jamás se le pasó por la cabeza darme un contrato ni tan siquiera enseñármelo. Tampoco es tan malo o raro. Hay acuerdos verbales y esto era uno. Alquiler por X dólares al mes, nunca se menciona duración ni otro tipo de estipulación salvo pagar facturas de agua y luz. Lo usual en esos casos cuando te vas es avisar con al menos en mes de antelación y ya está. Yo fui y le que me pensaba ir con dos meses y medio de antelación. En el momento en el que se lo dije, no puso ninguna pega. Se quedó un poco parada porque desde luego no lo esperaba. Dijo que era un mal momento para encontrar nuevo inquilino y demás, yo le dije que si tenía tiempo le ayudaría (podéis poner la imagen de Yao Ming de Cuanto Cabrón en este momento, pero así dicho quedaba bien aunque no tuviese intención real de hacerlo).
El tiempo pasó, nunca se dijo nada más del asunto y la vida siguió su curso. Llego el momento en el que le pagué el último mes y le dije que esa iba a ser la última mensualidad que le pagase como habíamos acordado. Su respuesta fue rápida y de una manera en la que aun me asombro lo pérfida y malvada que puede ser una persona. Conservé el correo de la respuesta y lo abro en estos momentos para ser lo más preciso posible no sin cierto dolor cuando lo hago.
… Tenemos que hablar sobre tu responsabilidad rompiendo el contrato. No he encontrado a nadie que quiera alquilar el mes que te vas y me tengo que esperar al siguiente, he decidido alquilarlo a esa persona porque no tengo ganas de seguir mirando … No te voy a devolver el depósito porque va a cubrir el tiempo que no vas a alquilar la habitación … He hablado con mi abogado y me ha dicho que legalmente puedo demandarte y pedirte que me des tres meses más de alquiler por no estar un año completo. Sin embargo creo que el depósito es suficiente en este caso.
Contacta conmigo si tienes alguna pregunta.
El careto que se me quedó después de leer eso y el posterior ataque de ira que me dio fue de aupa. Si llego a tenerla delante probablemente ahora mismo estaría en una cárcel porque le habría sacado un ojo de cuajo directamente. En fin, pasan los minutos iniciales … lo vuelvo a leer … no había por donde cogerlo. De hecho lo sigo leyendo y aun me dan ganas de hacerle algo. Aunque no lo creáis tuve una respuesta calmada de cabrón.
Quiero hablar contigo de este asunto. Por favor lleva una copia de mi contrato con mi firma cuando hablemos.
¿Sabéis por donde van los tiros, no? Yo nunca firme nada, jamás se me puso delante un contrato nunca pactamos un periodo de arrendamiento y no solamente eso sino que encima le dije con mucha antelación que me iba. Sí, tiene huecos, pero yo lo veo como un caso legal claro a favor mía. No hay contrato escrito y pasamos a contrato verbal como nunca se ponen condiciones especiales nos atenemos a la ley general que defina los contratos de arrendamiento, en California se establece que para contratos verbales se toma la modalidad de pago mes a mes y que en este caso se puede interrumpir sin penalización siempre y cuando se avise con antelación, en este caso más que de sobra porque el plazo era superior a 60 días.
Hablé con ella y bueno, he tenido conversaciones en las que me han puesto a parir, en las que me han insultado, en las que me han echado un sermón, en las que me han gritado, etc. Pero puedo deciros sin exagerar, que jamás me habían tratado peor que ese día. Al principio de la conversación, yo le dije que podía entender que tuviese aprietos encontrando a un inquilino pero que jamás pactamos un tiempo de arrendamiento pero que no era justo que se quedase con mi depósito y que en todo caso estaba dispuesto a dejarle la mitad por no hacerle un feo. Su respuesta fue: -No puede ser que no tengas un contrato. -Lo estás ocultado. -Ahora mismo no lo encuentro pero voy a buscarlo en todos mis archivos y lo encontraré -Ya veremos en qué acaba todo esto. No sólo me trató por debajo del nivel de una mierda sino que encima me tachó de mentiroso en toda mi cara. Hay personas y hay homúnculos que no merecen ningún tipo de aprecio y consideración. Ella para mi desde ese momento encaja en este último perfil y nunca saldrá de ahí.
Ese fin de semana no lo pasé en la casa, me fui con mi novia intentando que no me afectase mucho. Lo cierto, es que no lo pude conseguir. Cuando me pasa algo así no soy capaz de quitármelo de la cabeza. El caso es que volví el lunes y la señorita me envió un mensaje diciendo: He encontrado tu contrato, parece ser que llevabas razón escribí tu nombre pero se me habrá olvidado dártelo. Cuando te vayas e inspeccione la habitación te daré un cheque por la mitad.
Lo cierto es que no debería quejarme, ofrecerle la mitad salió de mi boca y como dice el refrán, por ahí muere el pez. Pero después de llamarme lo que me llamó y la manera de la que me trató bendita la gracia que me hacía que se quedase con el dinero. Se equivoca, me trata de mentiroso y encima sale ganando. La leche, estos americanos siempre tienen que ganar pase lo que pase aunque sea equivocándose. Manda huevos.
En fin, la muy cerda actuaba en frente de mi como si nada hubiese pasado mostrándome esa falsa sonrisa profident tan típica e hipócrita de aquí. Hasta que un día, sabiendo que ella estaba al lado y que hablaba algo de español, aunque nunca hizo ningún esfuerzo por practicarlo conmigo, un amigo me llamó al teléfono y me preguntó cómo iba el asunto. En ese momento mi vena psicótica salió a flote y empecé a pegar gritos y a llamarla de todo menos bonita, entre otras cosas me referí a su salud y a la de esa bola de pelo que tenía como gato. En el fondo, soy un poco sádico, creo que mencioné explícitamente hacer una versión personal de la famosa escena del Padrino pero con el gato en vez de un caballo … Volviendo de los cerros de Úbeda, esto, ciertamente, debió asustarla. Más bien debió acojonarla, permitidme la expresión. Porque entre los gritos que pegué, los insultos que proferí en forma de amenaza y que cada vez que me la encontraba ponía una cara que ya hubiese querido Jack Nicholson en El Resplandor la chiquilla no volvió a aparecer en la casa para dormir en lo que quedaba de mes. Siempre que aparecía era para recoger algo que había dejado suelto con el novio detras y estaba aproximadamente 5 minutos en la casa.
Es curiosa la sensación cuando te tratan de chiflado y perturbado. Ves el miedo de la gente cuando te miran a la cara y no saben lo que les vas a hacer ni por donde vas a salir. En fin, que se joda (permitidme la expresión de nuevo). Después de lo que me ha hecho sufrir si lo ha pasado un poco mal se lo merece, de hecho debería haberle gastado alguna barrabasada más, obviamente no lo del gato. No le tengo mucha simpatía a los gatos, pero no haría algo así. Estaba más bien pensando en el último día ir a defecar al servicio y hacerlo en donde se colecta el agua para limpiar. Sí, bastante asqueroso, no obvio de localizar y un coñazo para limpiarlo. Ahí tienes la mitad de la fianza guapa …
Al final el día llegó, cogí mis bártulos limpié la habitación y sin mucho esmero la inspeccionó me dio el cheque como si pensando si dármelo o no y salí por patas de ese lugar. Una casa, que era bonita y tenía su estilo, una roommate que era simpática (la italina) y otra que era un demonio (la americana). Mira tú que casualidad, los roommates que han ido bien hasta ahora han sido europeos, por algo será. Tanto escuchar a Rush Limbaugh por las mañana a todo trapo como hacía la loca de la vecina de enfrente afectan a la salud y al buen juicio de las personas. Ser de un estado en el que creen que es normal pedirte la documentación para deportarte por tu apariencia me recuerda mucho a la Alemania de Hitler (sí ya sé que es una comparación que no conduce a nada porque siempre se acaba comparando al nazismo por cualquier cosa, pero no digáis que no véis el parecido). Vivir en una localidad en el que algunas personas se ponen por amor al arte en la frontera para ver si pasa algún mexicano y llevarlo de vuelta a su país, en fin no dice nada bueno al respecto.
Con esto acaba mi relato de roommates. Esta última experiencia desde luego me ha afectado más. No sé si sólo por la experiencia en sí o por el conjunto. Una ciudad a la que no acabo de adaptarme nunca, una universidad que sin meterme con ella no es sinceramene lo que esperaba, un máster del que no estoy sacando lo que quería o que por primera vez en mi etapa de emigrante y viajero del mundo, a pesar de su paro, su inmovilismo, su mal funcionamiento y un sinfín de pegas, hecho de menos a mi querida España.




