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Life Update

A petición de Victoriano voy a hacer una entrada en mi blog comentando un poco mi vida y lo que pienso en estos momento.

Sobre mi vida

No hay nada del otro mundo que pueda contar. Sigo viviendo en San Diego haciendo el máster. Me va definitivamente mucho mejor que hace algún tiempo. El haber cambiado de grupo de investigación (aparte de la casa donde vivía) se nota y mucho. Me siento valorado y mucho mejor tratado. Eso hace que vea las cosas con un color distinto. Definitivamente estoy más alegre y no sigo más sarcástico o cínico que de costumbre.

Me graduaré en Junio y no creo que vaya a seguir por la vía del doctorado. Una decisión dura pero auspiciada por tres razones, la primera es la falta de una vía de financiación sólida, la segunda es que mi paciencia llega a un límite con lo de vivir como un estudiante y por último no creo que tenga fuerzas para seguir en el mundo académico. El asunto de estar continuamente buscando publicaciones, becas, etc unido a la precariedad existencial de vivir con el agua al cuello no me gusta demasiado (a lo mejor si tuviera 3 o 4 años menos aguantaba pero rondando los 30 estoy un poco harto).

Todo esto puede sonar poco meditado o hipócrita. Con la que está cayendo ahora no es que pueda aspirar a tener una vida mucho mejor en ningún otro sitio. Pero se intentará y se probará a buscar trabajo y hacer algo distinto.

Qué pienso en estos momentos

El mundo está yéndose al carajo. No por matrimonios entre homosexuales como nos quiere vender la iglesia católica sino por la vía de la economía y la ideología. Veo las cosas muy negativamente en cuanto a que la situación vaya a mejorar en un corto o medio plazo.

Disclaimer que no entiendo de economía demasiado pero lo que se está viendo en Europa con los planes de austeridad y el desempleo galopante en todos sitios es para echarse a temblar. Entiendo que desde un punto de vista racional exigir recortes presionando para hacer cambios estructurales dentro de naciones que brillan por tener una mala regulación en todos los aspectos(léase España) es lo necesario para que se acometan esos cambios y se pueda abrir el grifo del dinero fácil, pero con tanto presionar y tan poco actuar vamos a acabar todos mal. Es como un debate entre ciegos y sordos.

No soy votante del PP, de hecho no coincido ni con la posición ideológica ni con la gran mayoría de sus posturas. Sin embargo, le deseo realmente suerte a Rajoy porque le va a hacer falta. La reforma laboral ya está tardando mucho. Parace más pendiente de las elecciones andaluzas que de otra cosa. Si le hacen huelga general no debería inquietarse. Tiene poder casi absoluto y acaba de empezar la legislatura así que no debería amargarse mucho. El dialogo social entre sindicatos y empresarios es otro debate entre ciegos y sordos. Unos por no defender realmente a la sociedad y sus trabajadores sino por proteger tan sólo a sus afiliados con unas medidas realmente injustas para el resto de la población y los otros por sólo proteger a las grandes empresas con burocracias inútiles que sólo estas sean capaces de abordar. El problema de todo esto no va por que haya que defender a las PYMES el problema va porque no se hace nada para que las PYMES puedan crecer y se realimenta que estas sigan siendo pequeñas y sin capacidad de expansión. Así que no creo tampoco que en un país con más del 20% de paro una huelga general sea un gran problema. Al fin y al cabo si la huelga es de trabajadores cada vez van quedando menos. Si queréis ver propuestas de reforma laboral los chicos de FEDEA tienen una bastante aceptable y que no cae en el mito del neo-liberalismo, neo-conservadurismo fácil que claman algunos.

Los Españoles pues bueno, alguna cosas seguiré sin entenderlas muy bien del cómo pensamos y actuamos en España. Uno de las cosas que me sorprendieron cuando volví en navidades es que una gran cantidad de comercios cerraban día sí y día también en esas fechas … incluso en el centro de la ciudad (Granada). Unas fechas en las que la gente sale como loca para comprar cosas y las tiendas cerradas … Encima escuché protestas a todo el mundo con el plan de Rajoy de mover los festivos a los lunes. ¿Puedo preguntar qué pasa si es así? De hecho creo que en general es más beneficioso así, son fines de semana de 3 días en vez de tener a veces un día perdido en mitad de semana. Lo de los motivos religiosos no me lo trago cuando hablamos de un país en el que el 80% de la gente no practica estos rituales religiosos. Por cierto en EEUU lleva ya eso muchísimo tiempo en casi todas las fiestas y aquí nadie se raja las vestiduras. De hecho esos fines de semana se ponen las tiendas como locas a hacer rebajas para que la gente compre más (en vista de que van a tener más tiempo libre).

En fin no sigo más porque aburro al personal y si ya me tenían poco aprecio con lo que acabo de decir me van a linchar.

Memorias de mis roommates tristes (IV)

San Diego, Parte II

Lo de Halloween fue el punto de inflexión que cambió el rumbo de toda mi estancia. A partir de entonces nada fue lo mismo. Fue una lucha entre la americana y yo. La italiana observaba sin poder hacer mucho para mejorar la situación, la pobre vivió los malos humores de ambos sin en verdad merecérselos porque la cosa no iba con ella.

No he mencionado antes que una tendencia de la roommate era llevar su novio a casa. En el fondo se podía considerar al novio como un habitante más de la casa. Estaba todo el día metido dentro, aunque él tuviese otro apartamento. Está visto que a pesar de que hagas vida en común a esta gente les asusta irse a vivir el uno con el otro. Bien podrían haberlo hecho hace ya tiempo, pagar la mitad y dejar al resto del mundo en paz. Tampoco me quejo del hecho de que el novio estuviese más en su casa que en la nuestra. No lo veía justo por una razón y es que los gastos de agua y luz se dividían entre tres y no entre cuatro como debería haber sido ya que el chico también consumía su parte y no la acoquinaba. También llevaba yo a mi novia aunque lo hacía sólo durante los fines de semanas y no cada día. En fin, que es una queja pero tampoco era para tanto.

Volviendo con el orden cronológico, los meses siguieron. Yo no hacía demasiado esfuerzo por hablar con la americana, ni ella conmigo. En diciembre compró un árbol de navidad para el salón. En fin, ya veía el problema. Una mujer que tiene su habitación hecha siempre una pocilga, que nunca limpia y que encima es una pasota hiper-activa no debería comprar un árbol de navidad. Más que nada porque la veía dejando el árbol hasta agosto por lo menos. Además, personalmente de entre todas las chorradas que hacemos en navidad, lo de comprar un árbol y decorarlo me parece la mayor chorrada de todas. A ver, ¿qué demonios te ha hecho el pobre árbol? Sin venir a cuento, un hombre ha ido al campo lo ha cortado en su plena juventud y su único propósito a partir de ese momento es que adorne tu salón durante unos días (o en el caso de la roommate unos meses) mientras se le cuelgan unas bolitas y unas estrellas. No sé, yo me imagino la opción equivalente del mundo animal y es un evento macabro. Imagínate que coges a un lindo perrito cuando es joven le cortas las piernas lo cuelgas del salón le pones unos adornos mientras sigue sangrando y poco a poco va muriendo. Para más inri, no sólo eso sino que encima pones regalitos en los pies del ser agonizante y un día te levantas con una sonrisa de imbécil en tu cara para coger y abrir los regalos mientras pegas saltos de alegría como un sádico que disfruta con el sufrimiento ajeno. No es que sea muy religioso, pero ¿qué tiene esto que ver con la religión? yo creo que absolutamente nada. La tradición española de la representación de la natividad, el llamado Belén, es más aséptica. Al menos no tienes que cargarte nada para festejar una chorrada de fiesta.

Bueno, me voy por las ramas. El caso es que salvo conversación casual de decir “hola, ¿qué tal?, adios” no había demasiado contacto entre los dos. Me fui a España de vacaciones y volví a principios de año. Evidentemente, el árbol seguía allí. Yo que no volvía con demasiadas ganas me imaginaba ya el percal. En fin, ¿la chica por qué iba a quitar el arbolito? Si estaba ahí estupendamente agonizando. El año también empezó por un intento por mi parte de cortar los malos rollos y seguir adelante. No obstante, cuando volví empezó la faceta social de la niña. Cuando digo esto me refiero a que invitaba cada fin de semana a gente sin venir a cuento. Aquí tenemos dos tipos de planteamientos cuando vives en tu casa. El de ella, que era dale coba a todos mis amigos porque soy guay y me hago sentir bien a mi misma y el mio, estoy en mi puñetera casa vengo cansado y no tengo ganas de hacer el imbécil delante de tus amigos. Sí, luego me dicen antisocial, y lo veo. Pero también entended mi punto de vista. Yo estoy haciendo otras cosas y cuando llego a la casa, de lo único que tengo ganas es de relajarme. Yo me relajo leyendo, viendo la tele, cocinando, haciendo deporte, etc. Si de lo que tengo ganas es de llegar a casa, cocinar, comer y leer un rato en tranquilidad ¿Por qué no voy a poder hacerlo? Al fin y al cabo también es mi casa. Entiendo que tú también quieras hacer lo mismo pero podemos llegar a un acuerdo. Pero pensar en esas normas de cortesía social para ella era demasiado complicado. Sus planes se organizaban con una antelación de 5 minutos y si tú estabas haciendo otra cosa pues te dan por saco, que para eso ella es la marajá. Casi siempre que llegaba yo, ella ya estaba con los invitados. Ante tal situación, cogía mis cosas y me iba a mi cuarto. Comía algo allí y punto. Hasta que tras tres semanas y un día después de una situación de esas. Mientras estaba cocinando, viene y me salta. “¿Javier, has conocido alguna vez a mis padres?”, A lo que yo respondo que no. Su respuesta fue: “Pues vienen en 5 minutos”. Tal cual, oye. Resulta que ya ni siquiera puedo usar mi casa, ni mi cocina dos días seguidos. Porque que viniesen sus padres para mi es, quiero estar con ellos vete. Lo cual, dicho se de paso, no es un problema para mi. Pero hazme el favor de decírmelo, criatura. No dejarme en mitad de lo que estaba cocinando y mandarme a la mierda. Estuve tentado de al día siguiente pagar a un mendigo para que viniese y decirle: “¿Conoces al chalado que hace rap en el campus? Pues viene en 5 minutos”.

Ese día estaba bastante cabreado con ella, pegué portazos y rabiaba entre dientes. Al día siguiente la aparté y le dije educadamente lo siguiente: “No te voy a pedir que no traigas a nadie a tu casa, porque también es tu casa y tienes ese derecho. Pero hazme el favor de si tráes a alguien a casa para hacer una comida o tener una reunión social de avisarme antes.” Su respuesta fue que ella no podía hacer eso, que sus reuniones eran inesperadas. Yo le dije, que a partir de ahora eso se acabó, que entiendo que no tenga que avisarme con una semana de antelación pero si pensaba usar la mayor parte de áreas y recursos de la casa para ella sóla tenía el derecho a saberlo antes.  A lo que aceptó a regañadientes. No sin antes volver a su más fastidiosa costumbre, de hablar la última e intentar quedar por encima. Me dijo que no volviese a dar portazos. Fíjate tú por donde como quien rie último rie mejor y la mandé a tomar por saco, delante de mi puerta había una maleta suya que llevaba allí 3 semanas. Le dije entonces que cogiese esa maleta y la pusiese en su cuarto y dejase de ocupar el pasillo, se calló y lo hizo. Debería haberle mencionado que se metiese de paso el árbol de navidad por el órgano reproductor. No obstante lo mejor de la charla fue lo siguiente me dijo abiertamente: “tenemos una diferencia de ver las cosas, por ejemplo si dejo cosas en el salón tú eres libres de quitarlas y ponerlas donde quieras”. Yo no sé si ella estaba diciendo eso con mala intención o si simplemente era una imbécil desconsiderada. Después de conocerla, creo que tenía mala leche al decirlo. Más a menos decir eso equivale a decir: “Te invito a que seas mi criado y recojas todos mis desperdicios”. No quise soltarle una burrada en ese momento, pero me sentí profundamente herido cuando me soltó aquello. Jamás en mi vida había recibido una respuesta tan denigrante. Esa no es manera de tratar absolutamente a nadie.

La cosa fue a peor desde ese momento a pasos agigantados. Se respiraba un ambiente realmente enrarecido por los dos. Un punto de casi no retorno que hizo plantearme que le diesen por saco a la niña y largarme del piso fue el siguiente. Llegué a casa después de la compra por la noche. Ya he mencionado que la mentecata era muy desorganizada pero no creo haber mencionado que tenía la fastidiosa costumbre de llegar dejar todos su bártulos por el salón hacer algo distinto, irse y dejar todo en el salón. Sí, esto es fastidioso pero no tan grave salvo que una de las cosas que le gustaba dejar eran los zapatos. De cualquier clase, ya fuesen botas como sandalias o tacones ella los dejaba esparcidos por el suelo. Con una tendencia realmente enervante de ponerlos en frente de las escaleras. Si no ibas con cuidado y mirabas antes te podías tropezar y caer con ellos, como bien podéis pensar las escaleras son un lugar delicado. Pero volviendo a donde estaba, llegué de hacer la compra cargado de bolsas y claro no puedes mirar muy bien por donde caminas. Tropecé con uno de sus zapatos de tacón y la bolsa se me cayó y de puro milagrano no caí al suelo estampándome la cara contra la mesita de café. Hablando con mi novia consiguió calmarme y no aporrée su puerta para decirle cuatro cosas esa misma noche. Al día siguiente le pedí por favor, que tuviese más cuidado con los zapatos porque la noche anterior casi me caigo por ellos. ¿Sabéis cual fue su respuesta? “Ya veré lo que se puede hacer”. Sí, me quejo por vicio. Ese día empecé a mirar apartamentos para empezar a mudarme, no podía aguantar más con esa pelandrusca orgullosa y maleducada. Hasta que pasó lo que pasó … (continuará)

Historias de mis roommates tristes (III)

San Diego, California (EEUU) Septiembre 2010 – Abril 2011

Mi última experiencia con roommates, la más dolorosa de todas sin ninguna duda. En esta experiencia he afianzado más mis impresiones de que el Emilio de Rousseau es un mito y que en realidad ese mequetrefe habría sido un mamón en caso de materializarse. Todo empezó con la búsqueda del apartamento en San Diego. A diferencia del caso de Davis, me costó mucho encontrar apartamento aquí. A pesar de que en Davis hay lista de espera de casi un año para conseguir un apartamento y en teoría aquí hay más disponibilidad lo cierto es que me llevó muchísimo tiempo encontrar un apartamento.

Las razones por las que no lo encontraba eran variadas. La principal era el precio, los alquileres de la zona están desproporcionados. Se paga mucho por demasiado poco. Puedes aducir que todo va con el nivel de vida y el nivel de oferta y demanda. Por poca oferta que haya en una universidad los estudiantes no van sobrados de dinero y en teoría hay límites en los que debes poner la oferta si en verdad quieres que te ocupen la casa. En resumidas cuentas, lo veía como un robo. Acabé pagando $850 por una habitación en una casa compartida por dos personas más. De lo que había visto en anuncios no estaba del todo mal. Alguna gente pagaba algo menos con la salvedad de que había gente viviendo en el salón y en otros sitios se pagaba bastante más. En fin, en la media. La segunda razón por la que era difícil encontrar sitio era el emplazamiento de la casa. Si la universidad no estaba cerca o no había transporte público o rutas de bicicleta la casa era inútil. Me he quejado del transporte público en EEUU muchas veces, lo vuelvo a hacer. Mi experiencia es que salvo en algunas grandes ciudades como Nueva York, Boston, Chicago y muy cuestionablemente en San Francisco el transporte público brilla por su inutilidad y ausencia. San Diego no es una excepción, de hecho jamás he visto una ciudad en EEUU con un planteamiento tan ineficiente y disfuncional del transporte público. En gran parte no es culpa de la organización del transporte público sino de un nefasto urbanismo orientado al vehículo privado y de la dificultad para expropiar terrenos y utilizarlos para hacer trenes y metros (aparte de su limitada utilidad por la baja densidad poblacional). La tercera eran los potenciales roommates, este caso era más variopinto. Personajes que parecían psicópatas, tipos con la cara de cemento armado, racistas (me arriesgo a que me corran por lo que voy a decir pero algunos me rechazaban simplemente por el hecho de no ser asiático … desde luego, no es la clase de racismo que me esperaba. Ya sé, esto es muy subjetivo pero tengo documentos por ahí que más o menos vienen a atestiguarlo).

Tras mucho buscar encontré el sitio donde me quedaría. El panorama era el siguiente: Casa a compartir con dos roommates más. Dos chicas, una estudiante americana (de Arizona) de doctorado en bio-ingeniería y una estudiante de máster italiana que venía a hacer una estancia durante un año. Cada uno con su habitación propia, la americana se quedaba con la habitación grande que tenía cuarto de baño. La italiana y yo en las pequeñas compartiendo baño. Las habitaciones en el piso de arriba y en el de abajo salón-cocina-comedor y un pqueño patio. La casa era apacible en el fondo, estaba en buenas condiciones y era teóricamente fácil llegar a la universidad. Esto último resultó no ser verdad, pero bueno luego te inventas las formas de llegar. La chica con la que contacté era la americana y no me dio mala impresión, parecía simpática y se prestaba a ayudar en lo posible.

Llegué a finales de agosto. Primer chasco, aunque era aceptable porque lo sabía de antemano, me encuentro el salón lleno de trastos. Se debía a que la chica que vivía en la habitación de la italiana aun no se había ido y tardaría unas semanas en mudarse hasta que pudiese ir a su nuevo apartamento. Yo no me quejaba del asunto, era un fastidio pero me avisaron y la chica hacía lo posible por estorbar lo menos posible. Pienso que debería haber puesto las cosas en otro sitio si iba a tardar dos semanas en irse, pero bueno esa es otra historia. Cuando vi mi habitación me llevé una decepción algo grande. Era ridículamente pequeño. Lo más pequeño que he tenido nunca y por el que más he pagado en mi vida. No salía de mi asombro con eso. Pero en fin, San Diego es un sitio caro donde vivir y algo así tampoco era tan descabellado. Intentaba tomármelo con humor. Al fin y al cabo estaba allí y podía ser peor.

La anterior inquilina se fue, llegó la chica italiana. Muy simpática y amable, nunca había vivido sola antes y se notaba. Pero siempre preguntaba todo antes y estaba dispuesta a escuchar. Lo cierto es que la echo de menos. El salón se fue vaciando de trastos y aquello parecía algo más normal. Se limpió en el salón y aquello parecía habitable. Todo parecía echar a andar en condiciones. En fin, genial …

Hasta que las cosas comenzaron a ponerse raras. No sé si es porque soy muy irascible, o si me tomo las cosas muy a pecho y lo exagero todo pero el caso es que a los pocos días empecé notando un compartamiento un tanto desconcertante de la americana. Ante situaciones normales de cordialidad y conversaciones habituales ella siempre soltaba puntillas. No sé si entendéis esta expresión, soltar puntillas viene a ser: decir ciertos comentarios para demostrar tu superioridad respecto al resto y hacer sentir inferiores a los demás. Cosas del tipo: si yo tengo esta beca yo soy mejor que tú porque tengo esta que es mejor, si he estado en este sitio e hice tal, yo he estado en el mismo sitio, hice lo mismo, pero mejor que tú y he estado en más lugares. En fin, es subjetivo pero no podía pasar una conversación con ella en la que no sacara a relucir su aparente superioridad frente a mi. Cosa que por otro lado no debería sorprenderme tanto. Esto es generalizar y no debería hacerlo, no obstante creo que a veces es una postura humana reafirmarse y no parecer débil con respecto al otro, en fin algo de esta reacción es lógica. Pero noto en los americanos (ojo, no en todos) cierta tendencia a mostrarse superiores y nada humildes ante todo el mundo. Como si tuviesen la necesidad forzosa de afianzarse y no mostrar ningún tipo de debilidad. En fin, que no es algo propio sólo de ellos sino que se ve en todos sitios aunque mi impresión es que lo veo más por aquí que por otros lares. Pero para que vamos a engañarnos, a mi ese tipo de actitud me empezó poco a poco a sacar de quicio. Que te lo hagan de vez en cuando, pues mira pica pero no va a más. Todos los días, te acabas hartando. Le acabas por coger cierta indeferencia a la persona y a pasar de ella.

La indiferencia con el hartazgo es fácil mutarla en odio y aversión. La primera tempestad se produjo el fin de semana de Halloween. La semana siguiente tenía exámenes parciales de todas las asignaturas, una delicadeza de los profesores dejar los exámenes para después de la fiesta y que pudiésemos estudiar ese día en vez de emborracharnos. El jueves llegué a casa, cansado y tarde. Mi única intención era cocinarme un poco, cenar, estudiar y dormir. En fin, nada lejos de la rutina. Cuando llego me encuentro la televisión a todo volumen y el salón lleno de personas. Estaban viendo una serie, vale OK. Voy a la cocina y me encuentro que absolutamente todo está ocupado y sucio. Ni un triste espacio en la encimera, ni una sartén o un hornillo. Encima de la hornilla hay una olla con una especie de arroz que se asemeja a una paella. No me lo podía creer, no sólo no habían limpiado absolutamente nada sino que encima ni siquiera tenían la deferencia de al menos levantarse y dejar cierto espacio. Nada de nada, las carcajadas que soltaban me estaban apuñalando. Me puse delante de ellos y miré a la roommate a la cara (y no con cara de buenos amigos). Nada, ni puñetero caso oye. Que el problema no iba con ella. Volví a mi habitación empecé a estudiar y esperar a que terminasen, al fin y al cabo era sólo una serie. Pero nada, la serie tuvo otro episodio y luego se pusieron a jugar a juegos de mesa. Todo esto a grito pelado y yo bajando varias veces pidiéndoles que no hiciesen tanto ruido y que limpiasen la cocina. Nada de nada. Al final a las 11 de la noche les dio por terminar y quitar algunas sartenes, pero eso de limpiar no iba con ellos. Pude al final hacer algo cuando la mayoría se fue y dejaron algo de espacio en la cocina. Pero cuando se fueron a dormir me acerqué a su cuarto y le dije que no me parecía bien que no dejase espacio nada más que para ella y que hiciese el ruído que hacía. No se lo tomó bien. Decía que podía haber cogido de la comida que ella había preparado … no le dije que yo no comía su mierda de intento de paella por nada del mundo y que no tenía derecho a imponerme lo que tenía que comer porque a ella le saliera del higo llevar a sus amiguitos a casa, no obstante me quedé con las ganas. A todo esto, en la casa se quedaron varias personas a dormir en la salón sin que me dijese nada. Evidentemente, al día siguiente no salí de mi asombro cuando los vi en el sofa cuando iba a desayunar. Resulta que una de las que se quedó era su hermana. Se le olvidó mencionarme que se iba a quedar 5 días en la casa … mira tú por donde.
La noche siguiente les dio por participar en un concurso de disfraces de Halloween. Su idea fue disfrazarse de los personajes del Mago de Oz. Eso sí, preparando los disfraces dejaron el salón totalmente inútil. Tengo testigos que pueden verificar esto último por si pensáis que exagero. El que se disfrazó del hombre lata dejó los restos de un cubo de basura que había sido cortado al efecto por el salón. Paja por el suelo y sobre todo un montón de trapos inútiles que entorpencían todo. La mayor gracia fue cuando me metí en el cuarto de baño y a la hermana no se le ocurrió mejor sitio que dejar su consolador que al lado del grifo. A mi personalmente lo que haga cada cual con su sexualidad mientras no esté haciendo daño a nadie no me importa, nunca he sido un purista en ese aspecto. Pero una cosa es ser abierto de miras y otra es que me pongas eso donde me lavo las manos. ¿Qué necesidad tengo yo de ver eso? No le dije nada a la hermana en relación al consolador pero un día ya un poco harto le pregunte hasta cuando pensaba quedarse. En fin, luego llegaron … borrachos y lo de limpiar claro está no iba con ellos. De hecho, no se limpió la casa absolutamente nada hasta una semana más tarde. Momento exacto en el que le envié un correo de protesta a la roommate ya que estaba todo el rato con sus amigos y nunca tenía la ocasión de hablar con ella en privado.

Su reacción, pues como el de toda niña mimada es que el malo era yo. Que si quería podía haberle dicho que limpiase, cierto, pero no quería hacerlo delante de todos sus amigos y dejarla en evidencia. Además me dijo que no tenía ningún derecho a decirle nada a su hermana, yo creo que fui suave con ella y que debería haberle mencionado que nunca me dijo que se quedaría lo cual es una falta de educación y que si me dejaba consoladores en el cuarto de baño podía enfadarme. Aunque claro, me callé por no liarla más. En fin, primer encontronazo fuerte. Al menos limpió todo los desperfectos del salón y desde entonces cada vez que traía amigos y me veía entrar dejaba al menos un trozo de la encimera y sartén para que cocinase. No obstante, la relación no mejoró mucho desde entonces, Pero eso será en otro post.

Memorias de mis Roommates Tristes (II)

Davis, California (EEUU) Sept 2007 a Jul 2008

Bueno, podemos empezar con la primera experiencia en EEUU. Encontré piso a través de un servicio de correo de la universidad para estudiantes internacionales. El hombre con el que contacté parecía bastante cordial y dejó las condiciones. Era una casa con tres habitaciones, yo me quedaba con el cuarto más grande con cuarto de baño propio. Había dos personas más viviendo en el piso, él y otro chico. Una cocina, un salón, otro cuarto de baño y un patio. En fin, no estaba mal el planteamiento inicial.

Primer problema, no había cama. Una fastidiosa costumbre/manía del alquiler de los pisos en EEUU es que no traen absolutamente nada. Pero cuando digo nada, es nada. Ni cama, ni sofás, ni sillas, etc. Uno puede decir que tampoco es tan raro, pero viendo que en España y en Inglaterra casi siempre suelen traer algo incluído (al menos la cama) pues te choca. Más si cabe cuando eres un estudiante y vienes del otro extremo del mundo. En fin, conseguí una cama antes de llegar y para de contar.

Volviendo con la experiencia. Recuerdo el primer día que puse un pie en este país. Fue el 11 de Septiembre de 2007. Más de un amigo me dijo que estaba loco por volar ese día pero lo cierto es que es tan solo una coincidencia. Antes de ir, la universidad me asignó un buddy o persona de contacto para que te mostrase la ciudad y demás aspectos de la vida en el campus (en realidad fueron 2, pero la otra ni siquiera hizo el esfuerzo de contactar conmigo). La chica en cuestión, Lauren, fue muy amable y simpática, me recogió en el aeropuerto de San Francisco y me llevó hasta el piso que alquilé. Intentó ayudarme, pero primera sorpresa, no había nadie en la casa ni en la oficina del complejo. Llamamos al que me la alquiló y no lo coge, llamo al otro roommate y no lo coge. Aunque no sé por qué tengo la impresión de que oigo un especie de timbre cuando llamo a este roommate. Total, desesperado no sé que hacer. Me dice que no me preocupe que hacemos un par de mandados que tenían que hacer y que lo intentamos de nuevo más tarde. Volvemos y ahora de casualidad encuentro que algo se mueve en la casa. Aleluya, al menos hay alguien. De hecho, llamo otra vez al roommate y el mismo sonido que creía escuchar antes vuelve a sonar con mayor intensidad. El muy capullo estaba dormido en su cuarto y ni caso antes. Desperezado de su sueño me abre la puerta, me deja entrar, vamos a la oficina, volvemos, me da la llave y me muestra mi habitación. Gran chasco, aquello era una pocilga. No habían limpiado en siglos. Mi cama daba pena y no había sábanas ni mantas ni nada. Creo que le di tanta pena a la chica que me ofreció llevarme a su casa y darme alojamiento esa noche y al día siguiente llevarme de compras para poder subsistir. Por una lado sufrí lo malo de una situación muy decepcionante, pero por otro pude vivir de primera mano la amabilidad de una persona que no me conocía de más de un par de correos. Gran contraste, por un lado eran unos desalmados y por otro lado no podían haberme tratado mejor.

Al día siguiente tras comprar mis primeros bienes (y ver lo fácil pero lo caro que es conseguir cosas en este país) de equipo en EEUU pude volver a la casa, firmar el contrato y convertir aquello en algo medianamente habitable. Me costó mucho limpiar el cuarto. Aquello era imposible de limpiar en condiciones, había suciedad por todos sitios. Intenté hacer lo mejor que pude pero no fue suficiente. Protesté en la oficina diciendo, que qué demonios es eso de que no te entreguen una casa en perfectas condiciones. Su respuesta, podéis imaginar, es que eso no era su problema. Sinceramente, he vivido el alquilar en tres países y sin duda EEUU es el peor en ese sentido, los apartamentos cuando los entregan dan asco con sólo mirarlos de refilón. Pude conocer al hombre con el que contacté por Internet y me explicó la situación. Su cuarto estaba ocupado por dos chilenos, lo había alquilado durante el verano porque estaba trabajando en Fresno. Volvería en un mes, aunque lo cierto es que tuvo un accidente y empezó a vivir en casa de su novia. No volvió a aparecer por el piso salvo unas cuantas ocasiones y usaba su cuarto como trastero. No obstante, siguió pagando todos sus recibos aunque en verdad nunca pasó una noche en casa. El otro roommate era un estudiante indio de doctorado. No demasiado locuaz, por decirlo de algún modo. Había que arrancarle las palabras de la boca. También había que arracarle la sonrisa, las ganas de limpiar la cocina y preocuparse mínimamente de la casa. Si os cuento que cuando llegué, el muy guarro no tenía ni un cubo de la basura para la cocina. Dejaba las bolsas en el suelo con toda la basura dentro (y sí, había cucarachas a punta pala). En fin, un desastre que no había por donde cogerlo. Cada vez que cocinaba dejaba toda la casa con un indescriptible olor a curry, que si hubiese sido bien cocinado pues sería agradable, pero no lo era. Andar por la cocina después de que cocinase era toda una aventura. Mejor no ir descalzo suponiendo que alguna vez no podía levantar la suela del zapato cuando andaba por ahí.

La total falta de limpieza y sociabilidad del chico fueron la lacra de la casa en lo que estuve allí. Mi experiencia más desagradable fue aquella que comenté ya hace años en el blog. La comentaré de nuevo. Un día el muchachito dejó en el fregadero así como 2 o 3 platos sucios. Tampoco me voy a poner muy tiquismiquis pero iba empezando a hacer calor y había un buen enjambre de moscas revoloteando alegremente alrededor de los platos. Le dije, amablemente, que hiciese el favor de limpiar los platos y meterlos en el lavavajillas. Su respuesta fue coger el día siguiente y dejar bastante más platos igual de sucios en el fregadero. Monté en colera porque no aguantaba más su mutismo y pasotismo. Cogí todos los platos del fregadero, llamé a su puerta y se los puse en el suelo de su cuarto. Cuando fue a protestar empecé a gritarle que no me hacía ni caso y que estaba harto de lidiar entre sus desechos. Luego llamó a mi puerta y con una voz gangosa y entrecortada empezó a decir que era de muy mala educación lo que había hecho y tal. Yo le respondí, que la mala educación es que te pidan algo y pases olímpicamente de lo que te digan. En fin unos cuantos gritos más y se fue a su cuarto. Empezamos a dejarnos una serie de correos escritos a mano diciéndonos cosas agradables el uno al otro y fin del asunto.

¿Obré correctamente? Realmente no, tenía que haber sido más diplomático. Me arrepiento de lo que hice. No, sinceramente no. No puedo entender como alguien podía tener unos estándares de limpieza tan ínfimos. He visto a gente guarra, menos limpia, normal, limpia, muy limpia y fanáticos de la limpieza. Pero el límite de este chico rompió todos mis esquemas. En lo que quedó de año empecé a buscar ocasiones para sonrojarlo. La más memorable fue un día que volvía a casa de un viaje y mientras iba andando de vuelta me encontré la puerta abierta y 3 cucarachas entrando por la puerta. Él estaba en la cocina y lo saqué (me faltó agarrarle de la oreja como hacían en el colegio) diciéndole que mirase lo que estaba entrando por la puerta. Le dije, que si me metía con él y su falta de limpieza era precisamente por eso. Porque si dejas la casa sucia, en especial la cocina, atraes a todo bicho viviente a tus restos de comida. Sin hablar de los olores …

En el fondo, si dejamos de lado ese terrible problema, el chico no daba demasiado de lo que quejarse. Ni traía amigos, ni hacía fiestas, ni ponía música. En fin, estudiaba mucho y poco más. No hacía demasiados esfuerzos conmigo ni yo con él tras cierto tiempo. La relación se convirtió en una no-relación. Pero puestos a estar mal, digamos que es la posición más cómoda. No dar demasiado por saco el uno al otro y sobrellevar la situación.

Aunque no sea psicólogo, mi impresión de este chico es la de un estudiante que no tiene mucho que hacer socialmente salvo sacarse su doctorado o máster fuera de su casa. Relegando todo detrás de sus estudios, sin capacidad social y descuidado de su higiene y aspecto. No creo que tuviese maldad en su carácter, simplemente que era un desastre.

Fue un año excepcional en todo lo demás. La mala experiencia en casa no me afectó demasiado, no hacía tampoco demasiada vida en la misma salvo para estudiar y un par de cosas más. Lo pasé bastante bien en Davis en todos los sentidos. He hablado en otras ocasiones sobre lo que me gustaba de allí y sigo teniendo una opinión similar. Creo que es una ciudad estupenda para ser estudiante en EEUU. Es una ciudad acogedora, con actividiades pensadas para estudiantes, en la que desplazarse es bastante fácil y sobre todo es más barata que la media de ciudades en las que hay una University of California. Aunque esto último digamos que eso último no se aplica en esa zona. Davis es bastante caro para la zona en la que está, aunque comparativamente no es demasiado caro con el resto de California. De todas formas esto último no cuenta en las historietas de Roommates que continuaré en el próximo post.

Memorias de mis Roommates tristes (I)

En las últimas semanas he realizado un nuevo cambio de apartamento. Si la roommate que tengo ahora no funciona, la cosa de verdad va a ir a mal para mi aquí. Sin embargo, en vista de que ahora mismo estoy más contento con mi alojamiento y situación me he propuesto hacer una retrospectiva de mis experiencias viviendo con otras personas en apartamentos.
Mis pensamientos y vivencias van a poner en evidencia mi insociabilidad y probablemente mi incapacidad de adecuación antes ambientes no ideales. Sin embargo, creo que algunas cosas de las que me han pasado no tienen perdón ni son propias de personas buenas, el Emilio de Rousseau era un payaso que no se ajusta a la realidad.

Empezaremos con la primera vez que compartí vivienda con otras personas pagando mi propio alquiler. Más que nada porque en vista de lo negativas que van a ser las siguientes mejor empezar por la que fue bien y me dio una buena experiencia y un mejor sabor de boca.

Ipswich, Reino Unido (Verano de 2006)

Conseguí un trabajo de verano para la British Telecom en dicha ciudad. Yo definiría la ciudad, como la típica ciudad inglesa medio grande. Con sus pubs, su equipo de fútbol, un área comercial bien definida, muy verde y con grandes parques alrededor. Por suerte, no me tocó un verano muy lluvioso por ahí lo cual fue extraño según los lugareños.

Me alojé en una típica casa inglesa de ladrillo de tres pisos. En la casa había seis habitaciones y en cada una de ellas viviamos una persona. Eso sí, las chicas tenía novio y estos pasaban mucho tiempo en la casa y el resto de los habitantes llevábamos gente a menudo también. Vamos poniendo cifras en la mesa, más de seis personas viviendo. Ahora viene lo gracioso, un sólo cuarto de baño (más una habitación con un retrete), una cocina sin lavavajillas automático ni frigorífico (guardábamos los alimentos en uno propio en la habitación). Cualquiera que esté leyendo esto pensará que habría polémica servida con las condiciones, pero para vuestra sorpresa os diré que no. Todo lo contrario, a pesar de tener sólo un cuarto de baño y una cocina con pocos electrodomésticos todo iba muy bien. Evidentemente a veces había carreras para meterse en la ducha y alguna que otra vez la cocina estaba hecha un asco pero era tolerable. Se hacía un buen trabajo en general. De hecho, no recuerdo haber tenido nunca una disputa con nadie de la casa en ningún aspecto resaltable.

¿Cómo se conseguía? Pues bueno es simple, siendo razonables y educados con el resto. Las duchas pues siempre decíamos ¿cuándo prefieres ducharte?, “yo prefiero hacerlo por las mañanas” o algo como si ves que no hay papel higiénico lo vamos guardando aquí si queda poco pues trae algo. Mi favorita era, si ves que tienes muchos platos sucios y no puedes limpiarlos mételos en tu cuarto y así no estorban. En fin, los inquilinos eran razonables aparte de bastante abiertos y amigables. Siempre era posible hablar con ellos y hacíamos bastantes cosas juntos. Aun sigo manteniendo la amistad con ellos, aunque claro con las distancias pues todo se va perdiendo.

Cual es la principal diferencia entre esta casa y el resto de las que he ido viviendo. Yo diría que la principal es que los que viviamos en la casa trabajábamos. Es decir, eran personas mayores que yo y que tenían un empleo más o menos fijo y estable. Se levantaban por las mañanas, se aseaban, desayunaban, iban a trabajar, volvían de nuevo a casa, cocinaban, cenaban y hacían algo por la noche. De muy vez en cuando salían y tenían planes pero salvo algún fin de semana loco no se hacía demasiado ruido. En fin, que tenían más experiencia para vivir.

El único incordio de la casa era el chico que tenía la habitación al lado mio. Era un tanto insociable (nunca hacía vida con el resto) y se dedicaba a poner la música bastante alta. No obstante, si le decías que la bajase el chico lo hacía. También ahí mi teoría sobre su estado se corrobora, tenía sólo 17 años, era un ni-ni (ni estudia ni trabaja para el que no viva en España) y estaba en esa habitación porque su madre era amiga de la casera.

Ahora empieza mi ristra de despotricamientos sobre los roommates. No obstante, quería poner este ejemplo de plano para mostrar que no siempre soy un inadaptado que no se ajusta a otras personas y no ve nada más que su ombligo. Bueno, soy un poco así pero sé ser razonable cuando se dan las condiciones adecuadas.

El Sur de California

Es la segunda región más poblada de EEUU y se nota. Hay muchísimas personas viviendo en esta zona pero hay una diferencia fundamental con otras zonas altamente pobladas que se nos puedan venir a la cabeza como Nueva York o Tokio. La principal diferencia es la densidad de población. Hay mucha gente, pero está muy dispersa. Las distancias son gigantescas para todo. A veces ironizo pensando que para ir a mear me va a hacer falta coger un coche. Es una exageración, pero lo cierto es que taréas cotidianas que en España haría andando como ir a la compra o al trabajo aquí requieren el uso de algún vehículo. No es que sea imposible ir andando, pero el tiempo perdido y a veces la necesidad de soportar grandes cargas hacen imposible el ir andando. Esto amigos lectores es lo que más hecho de menos de España. Que las ciudades estén pensadas para sus habitantes, no para sus coches.

Algunos se mofarán de mi diciendo: ¿Qué esperabas? ¿No habías vivido ya allí y no intuías por donde iba el tema? No están desencamidos. Ya había vivido en EEUU, creo que tuve la grandísima suerte de vivir en Davis. El logotipo de la ciudad de Davis es una bicicleta. Eso es un gran indicador de por donde van los tiros. La bicicleta allí era reina. Podía hacer mi vida en bicicleta. A veces necesitaba llevar grandes cargas pero no era un problema. Era un medio ideal y sano. Bien es cierto que me compré un coche, pero fue un complemento. Podría haber sobrevivido y bastante bien sin él. Simplemente, fue más cómodo vivir con uno.

Aquí la situación es distinta, vivir sin un coche es impensable. Nada está pensado para otros medios de transporte. Los autobuses son penosos y no conectan nada (además de caros), no hay recursos adecuados para bicicletas, el asfalto de las carreteras y las aceras es infame y sobre todo no hay civismo. Este el segundo punto que quería resultar en esta peculiar diatriba. Desde que llegue me estoy encontrando con personas que suelen ser en su mayoría gente incivíca, maleducada, reaccionaria, trepa y sobre todo agresiva … muy agresiva. Las excepciones existen claro está, pero creo que se puede extrapolar mucho este tema.

El otro día sin ir más lejos iba con la bicicleta de vuelta a casa. Hay un cruce horrible para volver primero porque hay unos baches que duelen hasta con un coche (no os digo ya con una bicicleta), los coches que pasan por ahí parece que entrenan para un GP de F1 y encima si quieres girar a la izquierda (como por desgracia me pasa) tienes que hacer un giro en la intersección porque eso de las rotondas para los americanos es un invento comunista muy complicado. El caso es que miro para atrás, viene un coche pero a suficiente distancia para la velocidad que llevaba y yo con bastante visibilidad como para que no pase absolutamente nada, señalizo mi movimiento y zas no se le ocurre nada mejor que acelerar y empezar a pitarme. No contento con casi atropellarme se acerca a mi, baja la ventanilla y empieza a insultarme. Lo peor (además de una reacción bastante tonta por mi parte que tendría que haberme callado y pasar del tema), le respondo con un: “tengo derecho a girar a la izquierda y había espacio de sobra y me has visto” su respuesta fue: “soy policia, quieres hablar eso conmigo en la comisaría” (que resulta que estaba al lado y además el tio lo era porque le vi entrar en la misma). Me callé, pero a veces pienso que tendría que haberme puesto farruco y que me hubiesen mandado de vuelta a España. La gente es muy valiente cuando puede quitarle la libertad a otra persona y más cuando tienen un arma. Algo que por aquí es un derecho fundamental sin el que la sociedad se derrumbaría.

A veces me darían ganas de mandarlo todo a tomar por saco la verdad …

Semana de orientación en Indiana

Bueno, ya estoy más o menos establecido en La Jolla (California) donde se encuentra la University of California, San Diego. Aun me quedan cosas que hacer y mi vida no es lo suficientemente interesante como para relatar experiencias cotidianas.

Lo que si puedo contar un poco es como fue la “Orientation Week” que nos dio la Caixa.

ATENCIÓN SI ERES UN PRÓXIMO BECARIO DE LA CAIXA Y NO QUIERES SABER LO QUE TE ESPERA EN IDIANA NO SIGAS LEYENDO.

Antes de empezar, desde aquí doy las gracias a la Obra Social “La Caixa” por como nos están tratando porque el trato es insuperable.

El viaje comenzó el domingo 15 de agosto desde Barcelona y Madrid con rumbo a Filadelfia donde nos encontramos con un buen grupo de becarios. Tras las 9 horas y media de vuelo llegamos a suelo estadounidense en donde tuvimos que pasar los siempre agradables controles migratorios.

Pasado el trámite esperamos a coger el siguiente avión rumbo a Indianapolis. Allí nos nos recibió Paul Fogleman, el coordinador de estudios junto con una comitiva de Indiana University y también nos encontramos con otros becarios que ya habían llegado a EEUU hace algún tiempo. Un autobús nos dejó en Bloomington, IN sede de uno de los campus de Indiana University. Allí entramos en lo que sería nuestro primer hogar en los EEUU, un magnífico hotel que no se parece en nada al alojamiento que nos espera en los próximos años.

Tras desayunar en el comedor del hotel, pasamos a tener la primera reunión de la semana. En ella se nos informó mejor del funcionamiento de la beca y se nos dio un cheque con un estipendio para la semana y algunos afortunados el primer cheque de la beca. En mi caso, me tocó esperar porque mi programa empieza más tarde. Tras la reunión almorzamos y nos llevaron a un parque estatal con multitud de instalaciones para entretenernos el resto del día: Pista de voleibol, piscinas, senderismo y paseos a caballo. Nunca antes había montado a caballo y la experiencia fue un tanto extraña. Mi caballo era algo vago y estaba como una chota. De repente se paraba un rato y luego le daba por ir muy rápido al trote. En los descensos era una auténtica furia y una vez estuvo a punto de saltar y dejarme tirado en la cuneta. Tras el paseo por el campo, volvimos al pueblo y nos preparamos para una cena en un restaurante afgano, cuya comida no difiere mucho de la de Irán o incluso de la India en definitiva de esa zona del mundo.

El martes tuvimos los Team Building Activities. Por decirlo de algún modo, a los americanos les gustan los eventos en los que haya que reunir mucha gente en el campo y desempeñar actividades físico-psíquicas (más de lo primero que de lo último) en grupo ya que se supone que mejoran la cooperación y el trabajo en grupo. No digo que no sea verdad, pero de ahí a la importancia que le dan al trabajo en el campo durante un día me parece que hay un abismo. El caso es que estuvo bastante currado, nos dividieron en grupos y tuvimos que ir en canoas dando vueltas al lago Monroe haciendo pruebas mientras íbamos de un sitio a otro. Al principio fue fácil ir con la canoa porque íbamos con la corriente, pero a la vuelta la corriente iba en contra y era muy fuerte. Nos costó bastante remar hasta el embarcadero. Al final, todos los grupos tuvimos que hacer una “performance” ante el resto. Ya que una de las pruebas consistía en hacer una canción para el grupo, la mayoría de los grupos cantaron esa canción meneándose al ritmo de un baile inventado con cierta prisa. Sin embargo, mi grupo hizo el mejor espectáculo de todos al meter a 10 personas en una canoa al más puro estilo de los hermanos Marx … por supuesto la canoa se hundió con el equipo y todo acabó en un chasco. Nuestra monitora no quería mirarnos a la cara por el bochorno que pasó, sin embargo luego me dijo que a pesar de la cagarruta que hicimos tuvimos una gran aceptación entre el jurado y nos dieron una puntuación bastante alta. Esa noche nos llevaron a la Well’s House, donde acompañados de música Blue Grass disfrutamos de una agradable e informal cena. Digo lo de informal, porque ese fue el término que usaron y el menda aquí presente se presentó en chanclas, camiseta y pantalones cortos rodeado de gente que llevaba camisas y pantalón largo. En fin, un tanto fuera de lugar.

El miércoles fue el último día en Bloomington y nos llevaron de visita a la biblioteca de la universidad, donde nos mostraron las joyas que guardaban en la misma: desde primeras ediciones del Quijote, pasando por obras de Shakespeare, una de las primeras declaraciones de independencia de los EEUU o los Oscar ganados por John Ford. Es bastante impresionante que una ciudad en mitad de ningún sitio tenga una colección tan apreciable. Eso me hace pensar en lo mucho que los americanos aprecian su historia y lo corta que es esta. En esa biblioteca tenían una sala dedicada a Lincon y uno de los comentarios que escuché a los becarios fue: en casa de mi abuela tenemos cosas más antiguas. No pude sino coincidir con él, la historia tan reciente de los EEUU hacen que sobrevaloren muchas de las piezas de sus museos y le den una importancia desmesurada a algunas cosas. Después de la visita a la biblioteca, hicimos una visita a un museo local con piezas que he de decir también muy impresionantes de artistas como Miró, Picasso, Kandinsky o Pollock entre otros. Tras esa mañana tan cultural nos llevaron a almorzar a uno de los salones más importantes de la Universidad destinado según ellos a los visitantes más ilustres de la misma, como el Dalai Lama o jefes de estado. Tras la comida nos llevaron a tomarnos la foto de grupo y también esa noche tuvimos otra cena, esta vez formal y a la cual me vestí con un traje … lo que acabó siendo demasiado arreglado porque no mucha gente acabó llevando traje salvo las personas más adultas. Esa cena se celebró en el salón Tudor decorado al uso de esa familia real británica.

El jueves salimos en autobús hacia Chicago donde al llegar disfrutamos de una de sus famosas pizzas rellenas de queso. Unas bombas de calorías que amenazan a tus arterias más de lo que quisieras. Tras comer tan deliciosos y peligrosos manjares marchamos a un punto de observación de la ciudad. El mejor lugar para observar Chicago según el conductor del autobús. Si alguno está en Chicago o planea ir a la ciudad, este lugar se encuentra en el parque que hay entre el observatorio y el acuario Shed. Tras hacernos una nueva y no-oficial foto de grupo con el sky-line de la ciudad al fondo nos dirigimos al hotel. Allí nos dejaron tiempo libre hasta la cena que fue en un restaurante mexicano en el que sin exagerar puedo decir que ha sido de los mejores mexicanos en los que haya comido en toda mi vida. Cosa rara, porque en la costa este ese tipo de comida no es que la hagan demasiado bien. Aunque todo sea dicho, en Chicago hay una comidad mexicana muy importante y quizás eso haga que se puedan encontrar restaurantes tan buenos.

El día siguiente tuvimos libertad de movimiento y tan sólo teníamos en la agenda reunirnos para dar un paseo en barco el rio de Chicago. En tal paseo se pueden observar los distintos edificios de la ciudad que la convierte en la verdadera ciudad de los rascacielos en EEUU por mucho que le pese a Nueva York. Tal paseo lo había realizado hace ya unos años cuando visité Chicago por primera vez, pero sigue siendo igual de impresionante y de recomendable aunque lo hayas hecho ya alguna vez. Tras esa espectacular visita tuvimos la última cena oficial del programa en un restaurante del Navy Pier, un puerto que a pesar de su nombre militar ya no conserva nada de su pasado castrense y es totalmente recreativo. En esta cena, el organizador de la semana de orientación, Paul, se despedió de nosotros con un emotivo discurso en español y tras él una sucesión de discursos de miembros de todo el grupo, desde becarios hasta nuestra querida madrina en el programa de becas desde Barcelona, Emilia. Una cena muy emotiva que tuvo como colofón una visita al bar de la torre Hancock y otros tuburios de la ciudad.

Al día siguiente tuvo lugar la última visita, que correspondió al museo de arte contemporáneo de Chicago. Otra visita que recomiendo encarecidamente a los visitantes de esta ciudad. Este museo posee algunas de las piezas más impresionantes que he visto en los EEUU y merece ser visitado tan sólo por el edificio en el que se encuentra. Tras esto, Paul se despidió definitivamente de nosotros y tuvimos nuestras últimas horas en Chicago que aprovechamos hasta literalmente el día siguiente cuando nos  fuimos al aeropuerto … en limusina (sí, suena como a un derroche pero si hacéis las cuentas un taxi al aeropuerto son unos $40 sin propinas, la limusina eran $120 sin propinas pero la compartimos entre 7 saliendo a menos de $20 por persona que se quedaron en eso incluyendo propina, es decir mucho más barato en el fondo) donde cada uno cogió un avión que lo llevaba a su ciudad de destino … la mayoría a Nueva York y Boston desde luego, pero algunos más aventureros pusieron rumbo al oeste como yo. Cogí un avión a San Francisco para pasar unos días con amigos de vacaciones y a la semana siguiente llegué a San Diego donde mi aventura de becario comenzaba de verdad.

Espero que a los becarios que nos sigan esta guía les sirva para hacerse una idea de lo que se encontrarán esa semana.

David Lynch

Un director curioso este David Lynch. Por casualidad vi los carteles de una exposición en Granada no sobre la filmografía de él sino de una serie de dibujos hechos por el director de cine. Todo sea dicho no he ido a la exposición porque no encontré el momento y he perdido esa oportunidad.

No obstante, si he podido descargarme unas cuantas películas de él y visualizarlas, ya que el ver esos carteles me hizo interesarme sobre su filmografía. Doy aquí mi impresión de lo que he visto hasta ahora.

  • Mullholland Dr. ha sido la primera que he visto, también de decir que es la más críptica y difícil de entender que he enconrado en mi vida. Aun así, la película en sí tiene un encanto que me engancha y no dejo de verla muchas y de buscar información sobre ella. No quiero desvelar misterios sobre ella pero aviso de que mentalmente es todo un reto de película. A pesar de todas las indicaciones que hay en Internet y de los comentarios que oigo, yo tengo mi propia idea de lo que sucede en la película y como se enlaza. La definiría sin equivocarme mucho como entrar en un mundo de sueños.
  • Lost Highway, la vi después de Mullholland y es del estilo en el sentido de que no es una película al uso de narración y elementos lineales. No obstante, la vi mucho más asequible en cuanto a compresión para entender su mensaje que Mullholland. No tiene tanto simbolísmo ni momentos clave y difíciles de aceptar o comprender, pero aun así descoloca bastante.
  • Blue Velvet (Terciopelo azul), nada que ver con las anteriores. Es una película con una narrativa lineal y lógica aunque se ven esos toques en los personajes de desquiciamiento y locura tan a lo Lynch que luego se retratan mejor en otras como Mullholland o Lost Highway. La disfruté bastante todo sea dicho.
  • Inland Empire, merece mención aparte porque a pesar de lo que he dicho de Mullholland sobre su complejidad en verdad esta película es mucho más compleja. Es una película que disfrute hasta el 60% de su desarrollo y volví a disfrutar al 90% del mismo. Hay una gran porción de la película que a día de hoy soy incapaz de comprender y lo que me hace pensar es que quiere retratar una mente perturbada sin relación lógica inicial pero que luego va atando cabos al final.

En general tengo una cierta debilidad por las películas de cine negro (o neo-noir) que retratan barrios de Los Angéles, en especial tanto sus áreas desiertas como sus lugares emblemáticos (películas como Chinatown, Sunset Blvd, LA Confidential, etc). Siempre me han fascinado esa serie de casas tan vistosas en el extra-radio de Los Ángeles y la poca gente que camina por sus calles. Sabes que la gente vive allí pero es una presencia que no se deja notar, todo sigue en perfecto estado pero los habitantes desaparecen, se esconden en sus preciosas casas y lo hacen todo de puertas para adentro. El misterio que las rodea a veces es sorprendente e historias como las de Lynch en las que usa elementos tan surrealistas en ese tipo de ambientes está realmente bien conseguido.

¿Alguien quiere darme impresiones sobre películas de David Lynch, o de proponer su interpretación de Mullholland Dr.?

Cuando tu vida va de 23 en 23 kilos

No sólo es empaquetar tu vida, sino que cuando ya lo has hecho demasiadas veces empieza producir cierto hartazgo. Ahora gracias a la restricción de las compañías aéreas que han limitado el equipaje de cada pasajero a una maleta de hasta 23kg la tarea se complica aun más.

Aun no he empezado a empaquetar nada, pero tan sólo de pensar que voy a tener que hacerlo ya me está entrando morriña.  Además, debería enviar ya mis libros por otro canal distinto al de una maleta de un avión para evitar el sobrepeso y eso me hace pensar en lo cerca que está mi partida. Apenas dos semanas más en España.

El lunes tuve un momento un tanto melancólico cuando salí a la terraza de mi casa y vi como la luz de la luna iluminaba el suelo de esa forma tan tenue y apagada. En ese instante en el que esa luz plateada lo cubría todo volví la mirada y admiré lo que ha sido la vista de mi terraza que he contemplado casi toda mi vida y no pude evitar darme cuenta de que quizás cuando estoy fuera no echo de menos lo que la gente supone que se debe echar de menos. Ya sabéis, el jamón de bellota, el queso manchego, el chorizo y demás exquisiteces culinarias de España. Sino que lo que iba a echar de menos es la luz de la luna llena, la vista que contemplaba y la brisa de la sierra tras un caluroso día de verano.

Este viernes termino el trabajo y este fin de semana iré a la Alhambra con una amiga que viene a visitarme. La semana que viene me tomaré unos días de asueto y empezaré con esa tarea que ya me está empezando a cansar con sólo imaginármela. Volver a empaquetar mi vida en bultos con dimensiones máximas de 151cm entre alto, largo y ancho que no superen las 50 libras … o 23Kg .

Buscando casa en California … otra vez

Otra vez en esa situación. Lo cual me hace recorda la siguiente frase de un Western cuyo nombre no recuerdo:

“Si el mundo fuera de oro, la gente se mataría por un puñado de tierra.”

Sinceramente, la tierra ya es de oro porque la gente se mata por un puñado de tierra … e incluso de aire. Eso sí, rodeado de paredes. El mercado inmobiliario me parece la mayor trampa del mundo. Todo el mundo miente y engaña desde el arquitecto y el constructor hasta el que vive en la casa pasando por agencias inmobiliarias, proveedores, bancos y un largo etc. Lo peor de todo es que todos pasamos por el aro ya que no nos queda más remedio. Creo que Rousseau no pensó demasiado en el mercado inmobiliario cuando escribió su Emilio.

He alquilado en Inglaterra, California y España. En términos de la vivienda en sí, he sentido que en España y en Inglaterra los apartamentos son caros por las condiciones de la propia casa, en su gran mayoría antiguas y mal acondicionadas si buscas algo mínimamente céntrico.

En California, sentí que la casa en sí no era el problema, ya que sinceramente creo que era una vivienda en condiciones, pero de igual modo sentía que pagaba una burrada para el sitio en el que estaba ubicada, un pueblo agrícola rodeado de establos en mitad del valle de Sacramento, eso sí con una universidad que hacía que las casas en Davis fueran al menos el doble de caras que en los pueblos cercanos (lo de aparte tener que pagar los costes del aparcamiento para aparcar en la universidad y la gasolina no compesaba a la gente para vivir en masa fuera, ya que como nos imaginamos transportes públicos en EEUU son cómo decirlo … no son.).

Ahora que estoy buscandolo de nuevo en California (eso sí, en el sur). Estoy más o menos con el mismo problema. En este caso, noto ciertas diferencias con Davis. Para empezar, parece que hay más movimiento y oferta de casas. Aunque también más demanda, con lo cual no estar allí es un gran inconveniente. Otra cosa que veo es que los apartamentos son más caros, bastante más de hecho.

Otra cosa que veo es que no hay listas tan buenas como en Davis. Para los estudiantes internacionales, existía una lista de correo semanal con ofertas de distintos lugares, especialmente ideados para gente internacional. Diré que yo encontré el apartamento entonces con esa lista y que aunque existe algo parecido en San Diego, la de Davis era más simple y funcionaba mejor. Mi fuente de búsqueda se centra sobre todo en el Craiglist y en que a los amables propietarios les de por contestarme y sean tan amables de darme fotos reales e indicaciones del piso. Algo que misteriosamente, algunos se niegan a hacer. A veces no entiendo quien les va a alquilar nada si no son capaces de venderte el piso para que lo alquiles.

Total, que sigo sin casa, aunque en este momento es mi último problema porque el resto ya lo tengo resuelto. Tengo las asignaturas cogidas, el visado expedido, los billetes de avión y los seguros están en camino gracias a “La Caixa” y tengo sitio donde quedarme cerca de San Diego mientras encuentro casa. Es decir que cuando llegue allí mis preocupaciones van a ser mínimas. Encontrar apartamento y repetir la ola consumista para establecerse en una casa de una manera medio agradable … no me lo creo ni yo, seguro que me estreso con algo.