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Life Update

A petición de Victoriano voy a hacer una entrada en mi blog comentando un poco mi vida y lo que pienso en estos momento.

Sobre mi vida

No hay nada del otro mundo que pueda contar. Sigo viviendo en San Diego haciendo el máster. Me va definitivamente mucho mejor que hace algún tiempo. El haber cambiado de grupo de investigación (aparte de la casa donde vivía) se nota y mucho. Me siento valorado y mucho mejor tratado. Eso hace que vea las cosas con un color distinto. Definitivamente estoy más alegre y no sigo más sarcástico o cínico que de costumbre.

Me graduaré en Junio y no creo que vaya a seguir por la vía del doctorado. Una decisión dura pero auspiciada por tres razones, la primera es la falta de una vía de financiación sólida, la segunda es que mi paciencia llega a un límite con lo de vivir como un estudiante y por último no creo que tenga fuerzas para seguir en el mundo académico. El asunto de estar continuamente buscando publicaciones, becas, etc unido a la precariedad existencial de vivir con el agua al cuello no me gusta demasiado (a lo mejor si tuviera 3 o 4 años menos aguantaba pero rondando los 30 estoy un poco harto).

Todo esto puede sonar poco meditado o hipócrita. Con la que está cayendo ahora no es que pueda aspirar a tener una vida mucho mejor en ningún otro sitio. Pero se intentará y se probará a buscar trabajo y hacer algo distinto.

Qué pienso en estos momentos

El mundo está yéndose al carajo. No por matrimonios entre homosexuales como nos quiere vender la iglesia católica sino por la vía de la economía y la ideología. Veo las cosas muy negativamente en cuanto a que la situación vaya a mejorar en un corto o medio plazo.

Disclaimer que no entiendo de economía demasiado pero lo que se está viendo en Europa con los planes de austeridad y el desempleo galopante en todos sitios es para echarse a temblar. Entiendo que desde un punto de vista racional exigir recortes presionando para hacer cambios estructurales dentro de naciones que brillan por tener una mala regulación en todos los aspectos(léase España) es lo necesario para que se acometan esos cambios y se pueda abrir el grifo del dinero fácil, pero con tanto presionar y tan poco actuar vamos a acabar todos mal. Es como un debate entre ciegos y sordos.

No soy votante del PP, de hecho no coincido ni con la posición ideológica ni con la gran mayoría de sus posturas. Sin embargo, le deseo realmente suerte a Rajoy porque le va a hacer falta. La reforma laboral ya está tardando mucho. Parace más pendiente de las elecciones andaluzas que de otra cosa. Si le hacen huelga general no debería inquietarse. Tiene poder casi absoluto y acaba de empezar la legislatura así que no debería amargarse mucho. El dialogo social entre sindicatos y empresarios es otro debate entre ciegos y sordos. Unos por no defender realmente a la sociedad y sus trabajadores sino por proteger tan sólo a sus afiliados con unas medidas realmente injustas para el resto de la población y los otros por sólo proteger a las grandes empresas con burocracias inútiles que sólo estas sean capaces de abordar. El problema de todo esto no va por que haya que defender a las PYMES el problema va porque no se hace nada para que las PYMES puedan crecer y se realimenta que estas sigan siendo pequeñas y sin capacidad de expansión. Así que no creo tampoco que en un país con más del 20% de paro una huelga general sea un gran problema. Al fin y al cabo si la huelga es de trabajadores cada vez van quedando menos. Si queréis ver propuestas de reforma laboral los chicos de FEDEA tienen una bastante aceptable y que no cae en el mito del neo-liberalismo, neo-conservadurismo fácil que claman algunos.

Los Españoles pues bueno, alguna cosas seguiré sin entenderlas muy bien del cómo pensamos y actuamos en España. Uno de las cosas que me sorprendieron cuando volví en navidades es que una gran cantidad de comercios cerraban día sí y día también en esas fechas … incluso en el centro de la ciudad (Granada). Unas fechas en las que la gente sale como loca para comprar cosas y las tiendas cerradas … Encima escuché protestas a todo el mundo con el plan de Rajoy de mover los festivos a los lunes. ¿Puedo preguntar qué pasa si es así? De hecho creo que en general es más beneficioso así, son fines de semana de 3 días en vez de tener a veces un día perdido en mitad de semana. Lo de los motivos religiosos no me lo trago cuando hablamos de un país en el que el 80% de la gente no practica estos rituales religiosos. Por cierto en EEUU lleva ya eso muchísimo tiempo en casi todas las fiestas y aquí nadie se raja las vestiduras. De hecho esos fines de semana se ponen las tiendas como locas a hacer rebajas para que la gente compre más (en vista de que van a tener más tiempo libre).

En fin no sigo más porque aburro al personal y si ya me tenían poco aprecio con lo que acabo de decir me van a linchar.

Historias de mis Roommates Tristes (V)

San Diego, Parte III

¿Qué es lo que pasó? Pues bueno, pasó que el bicho tuvo un momento de lucidez y de intentar arreglar las cosas. De hecho, hasta la jugada le salió bien. Vino a mi cuarto y me dijo que íbamos a tener una reunión en la casa para hablar… si alguna vez habéis visto alguna película o serie americana en el que se necesita convencer a alguien para que se meta en un centro de rehabilitación por drogas o abuso de alcohol (intervention se dice en inglés) os podréis hacer una idea de lo que fue aquello. Bueno, tampoco es que sea nada malo. Bajamos y todos los miembros de la casa estaban allí, más el novio de la imbécil. Si al final parecía que el tonto tenía voto y todo aunque no pagase ni el alquiler ni las facturas. Finalmente, empieza a hablar ella diciendo que íbamos a discutir temas que hacían de la convivencia no una convivencia sino una guerra. Empezó hablando la pobre italiana, que no sabía qué demonios estaba pasando y que tan sólo pasaba por allí. La mujer no pudo decir mucho, que no sabía lo que pasaba y que bueno que quería que las cosas fuesen mejor. En fin, qué iba a decir. La idiota se auto concede el turno después y empieza a decir que sí que admite que tiene un problema con la limpieza pero que si siente presión no es capaz de ponerse manos a la obra. Ella estaba dispuesta a hacer un gran esfuerzo (por limpiar su propia mierda, tiene perejiles) pero que mi actitud no acompañaba. Según ella estaba todo el rato enfadado y era agresivo. Ahí, no le voy a negar que no llevase razón. Enfadado con ella estaba… como para no estarlo y sí puede que tenga un deje un tanto agresivo cuando me enfado y me tocan mucho el miembro viril. Nada del otro mundo pienso yo, no es que sea algo extraño si te fastidian pues acabas mordiendo pasado cierto tiempo. Pero viendo la oportunidad no hice el estúpido, lo acepté dije que sí que era verdad que estaba bastante agresivo y que podía trabajar en ello. Después de eso me dijo que esperaba encontrar un umbral en el cual aceptase que algo estaba limpio y ordenado, añadiendo que acaba de limpiar el salón y si me parecía bien. Yo le dije que sí, que no estaba mal pero que había un árbol de navidad en el salón y que estábamos en Febrero. Se rieron un poco, ji ji ja ja y tras explicarles mis problemas en cómo se comportaban y demás tiramos pelillos a la mar, quitaron el árbol y comimos perdices.

Lo cierto es que después de esa charla las cosas en la casa no fueron mal. Ciertamente ella hacía un esfuerzo por no ser tan desordenada y yo en vista de que la cosa iba bien y no era una pasota estaba bien también. Obviamente, compartir la casa tenía sus pros y sus contras pero no estaba tan mal el asunto. Entre tanto, mi novia me dijo que finalmente podía salirse del apartamento en el que estaba y que si quería podíamos irnos a vivir juntos. Suponiendo que una de las razones que me ha llevado de nuevo a América ha sido ella, no era una oferta que fuese a rechazar. Al contrario más feliz que unas pascuas le dije que sí pero que había que moverse con precaución para salirme de la casa y que no hubiese problemas. Realmente, cuando llegué nunca me hicieron un contrato de arrendamiento. Al principio la chica lo mencionó pero como tiene la cabeza en mil cosas a la vez lo olvidó y jamás se le pasó por la cabeza darme un contrato ni tan siquiera enseñármelo. Tampoco es tan malo o raro. Hay acuerdos verbales y esto era uno. Alquiler por X dólares al mes, nunca se menciona duración ni otro tipo de estipulación salvo pagar facturas de agua y luz. Lo usual en esos casos cuando te vas es avisar con al menos en mes de antelación y ya está. Yo fui y le que me pensaba ir con dos meses y medio de antelación. En el momento en el que se lo dije, no puso ninguna pega. Se quedó un poco parada porque desde luego no lo esperaba. Dijo que era un mal momento para encontrar nuevo inquilino y demás, yo le dije que si tenía tiempo le ayudaría (podéis poner la imagen de Yao Ming de Cuanto Cabrón en este momento, pero así dicho quedaba bien aunque no tuviese intención real de hacerlo).

El tiempo pasó, nunca se dijo nada más del asunto y la vida siguió su curso. Llego el momento en el que le pagué el último mes y le dije que esa iba a ser la última mensualidad que le pagase como habíamos acordado.  Su respuesta fue rápida y de una manera en la que aun me asombro lo pérfida y malvada que puede ser una persona. Conservé el correo de la respuesta y lo abro en estos momentos para ser lo más preciso posible no sin cierto dolor cuando lo hago.

… Tenemos que hablar sobre tu responsabilidad rompiendo el contrato. No he encontrado a nadie que quiera alquilar el mes que te vas y me tengo que esperar al siguiente, he decidido alquilarlo a esa persona porque no tengo ganas de seguir mirando… No te voy a devolver el depósito porque va a cubrir el tiempo que no vas a alquilar la habitación … He hablado con mi abogado y me ha dicho que legalmente puedo demandarte y pedirte que me des tres meses más de alquiler por no estar un año completo. Sin embargo creo que el depósito es suficiente en este caso.

Contacta conmigo si tienes alguna pregunta.


El careto que se me quedó después de leer eso y el posterior ataque de ira que me dio fue de aúpa. Si llego a tenerla delante probablemente ahora mismo estaría en una cárcel porque le habría sacado un ojo de cuajo directamente. En fin, pasan los minutos iniciales… lo vuelvo a leer … no había por donde cogerlo. De hecho lo sigo leyendo y aun me dan ganas de hacerle algo. Aunque no lo creáis tuve una respuesta calmada de cabrón.

Quiero hablar contigo de este asunto. Por favor lleva una copia de mi contrato con mi firma cuando hablemos.


¿Sabéis por dónde van los tiros, no? Yo nunca firme nada, jamás se me puso delante un contrato nunca pactamos un periodo de arrendamiento y no solamente eso sino que encima le dije con mucha antelación que me iba. Sí, tiene huecos, pero yo lo veo como un caso legal claro a favor mía. No hay contrato escrito y pasamos a contrato verbal como nunca se ponen condiciones especiales nos atenemos a la ley general que defina los contratos de arrendamiento, en California se establece que para contratos verbales se toma la modalidad de pago mes a mes y que en este caso se puede interrumpir sin penalización siempre y cuando se avise con antelación, en este caso más que de sobra porque el plazo era superior a 60 días.

Hablé con ella y bueno, he tenido conversaciones en las que me han puesto a parir, en las que me han insultado, en las que me han echado un sermón, en las que me han gritado, etc. Pero puedo deciros sin exagerar, que jamás me habían tratado peor que ese día. Al principio de la conversación, yo le dije que podía entender que tuviese aprietos encontrando a un inquilino pero que jamás pactamos un tiempo de arrendamiento pero que no era justo que se quedase con mi depósito y que en todo caso estaba dispuesto a dejarle la mitad por no hacerle un feo. Su respuesta fue: -No puede ser que no tengas un contrato. -Lo estás ocultado. -Ahora mismo no lo encuentro pero voy a buscarlo en todos mis archivos y lo encontraré -Ya veremos en qué acaba todo esto. No sólo me trató por debajo del nivel de una mierda sino que encima me tachó de mentiroso en toda mi cara. Hay personas y hay homúnculos que no merecen ningún tipo de aprecio y consideración. Ella para mi desde ese momento encaja en este último perfil y nunca saldrá de ahí.

Ese fin de semana no lo pasé en la casa, me fui con mi novia intentando que no me afectase mucho. Lo cierto, es que no lo pude conseguir. Cuando me pasa algo así no soy capaz de quitármelo de la cabeza. El caso es que volví el lunes y la señorita me envió un mensaje diciendo: He encontrado tu contrato, parece ser que llevabas razón escribí tu nombre pero se me habrá olvidado dártelo. Cuando te vayas e inspeccione la habitación te daré un cheque por la mitad.

Lo cierto es que no debería quejarme, ofrecerle la mitad salió de mi boca y como dice el refrán, por ahí muere el pez. Pero después de llamarme lo que me llamó y la manera de la que me trató bendita la gracia que me hacía que se quedase con el dinero. Se equivoca, me trata de mentiroso y encima sale ganando. La leche, estos americanos siempre tienen que ganar pase lo que pase aunque sea equivocándose. Manda huevos.

En fin, la muy cerda actuaba en frente de mi como si nada hubiese pasado mostrándome esa falsa sonrisa profident tan típica e hipócrita de aquí. Hasta que un día, sabiendo que ella estaba al lado y que hablaba algo de español, aunque nunca hizo ningún esfuerzo por practicarlo conmigo, un amigo me llamó al teléfono y me preguntó cómo iba el asunto. En ese momento mi vena psicótica salió a flote y empecé a pegar gritos y a llamarla de todo menos bonita, entre otras cosas me referí a su salud y a la de esa bola de pelo que tenía como gato. En el fondo, soy un poco sádico, creo que mencioné explícitamente hacer una versión personal de la famosa escena del Padrino pero con el gato en vez de un caballo… Volviendo de los cerros de Úbeda, esto, ciertamente, debió asustarla. Más bien debió acojonarla, permitidme la expresión. Porque entre los gritos que pegué, los insultos que proferí en forma de amenaza y que cada vez que me la encontraba ponía una cara que ya hubiese querido Jack Nicholson en El Resplandor la chiquilla no volvió a aparecer en la casa para dormir en lo que quedaba de mes. Siempre que aparecía era para recoger algo que había dejado suelto con el novio detras y estaba aproximadamente 5 minutos en la casa.

Es curiosa la sensación cuando te tratan de chiflado y perturbado. Ves el miedo de la gente cuando te miran a la cara y no saben lo que les vas a hacer ni por donde vas a salir. En fin, que se joda (permitidme la expresión de nuevo). Después de lo que me ha hecho sufrir si lo ha pasado un poco mal se lo merece, de hecho debería haberle gastado alguna barrabasada más, obviamente no lo del gato. No le tengo mucha simpatía a los gatos, pero no haría algo así. Estaba más bien pensando en el último día ir a defecar al servicio y hacerlo en donde se colecta el agua para limpiar. Sí, bastante asqueroso, no obvio de localizar y un coñazo para limpiarlo. Ahí tienes la mitad de la fianza guapa…

Al final el día llegó, cogí mis bártulos limpié la habitación y sin mucho esmero la inspeccionó me dio el cheque como si pensando si dármelo o no y salí por patas de ese lugar. Una casa, que era bonita y tenía su estilo, una roommate que era simpática (la italiana) y otra que era un demonio (la americana). Mira tú que casualidad, los roommates que han ido bien hasta ahora han sido europeos, por algo será. Tanto escuchar a Rush Limbaugh por las mañana a todo trapo como hacía la loca de la vecina de enfrente afectan a la salud y al buen juicio de las personas. Ser de un estado en el que creen que es normal pedirte la documentación para deportarte por tu apariencia me recuerda mucho a la Alemania de Hitler (sí ya sé que es una comparación que no conduce a nada porque siempre se acaba comparando al nazismo por cualquier cosa, pero no digáis que no véis el parecido). Vivir en una localidad en el que algunas personas se ponen por amor al arte en la frontera para ver si pasa algún mexicano y llevarlo de vuelta a su país, en fin no dice nada bueno al respecto.

Con esto acaba mi relato de roommates. Esta última experiencia desde luego me ha afectado más. No sé si sólo por la experiencia en sí o por el conjunto. Una ciudad a la que no acabo de adaptarme nunca, una universidad que sin meterme con ella no es sinceramente lo que esperaba, un máster del que no estoy sacando lo que quería o que por primera vez en mi etapa de emigrante y viajero del mundo, a pesar de su paro, su inmovilismo, su mal funcionamiento y un sinfín de pegas, echo de menos a mi querida España.

Parte 3 

¿Qué es lo que pasó? Pues bueno, pasó que el bicho tuvo un momento de lucidez y de intentar arreglar las cosas. De hecho, hasta la jugada le salió bien. Vino a mi cuarto y me dijo que íbamos a tener una reunión en la casa para hablar … si alguna vez habéis visto alguna película o serie americana en el que se necesita convencer a alguien para que se meta en un centro de rehabilitación por drogas o abuso de alcohol (intervention se dice en inglés) os podréis hacer una idea de lo que fue aquello. Bueno, tampoco es que sea nada malo. Bajamos y todos los miembros de la casa estaban allí, más el novio de la imbécil. Si al final parecía que el tonto tenía voto y todo aunque no pagase ni el alquiler ni las facturas. Finalmente, empieza a hablar ella diciendo que íbamos a discutir temas que hacían de la convivencia no una convivencia sino una guerra. Empezó hablando la pobre italiana, que no sabía qué demonios estaba pasando y que tan sólo pasaba por allí. La mujer no pudo decir mucho, que no sabía lo que pasaba y que bueno que quería que las cosas fuesen mejor. En fin, qué iba a decir. La idiota se autococede el turno después y empieza a decir que sí que admite que tiene un problema con la limpieza pero que si siente presión no es capaz de ponerse manos a la obra. Ella estaba dispuesta a hacer un gran esfuerzo (por limpiar su propia mierda, tiene perejiles) pero que mi actitud no acompañaba. Según ella estaba todo el rato enfadado y era agresivo. Ahí, no le voy a negar que no llevase razón. Enfadado con ella estaba … como para no estarlo y sí puede que tenga un deje un tanto agresivo cuando me enfado y me tocan mucho el miembro viril. Nada del otro mundo pienso yo, no es que sea algo extraño si te fastidian pues acabas mordiendo pasado cierto tiempo. Pero viendo la oportunidad no hice el estúpido, lo acepté dije que sí que era verdad que estaba bastante agresivo y que podía trabajar en ello. Después de eso me dijo que esperaba encontrar un umbral en el cual aceptase que algo estaba limpio y ordenado, añadiendo que acaba de limpiar el salón y si me parecía bien. Yo le dije que sí, que no estaba mal pero que había un árbol de navidad en el salón y que estábamos en Febrero. Se rieron un poco, ji ji ja ja y tras explicarles mis problemas con como se comportaban y demás tiramos pelillos a la mar, quitaron el árbol y comimos perdices.

Lo cierto es que después de esa charla las cosas en la casa no fueron mal. Ciertamente ella hacía un esfuerzo por no ser tan desordenada y yo en vista de que la cosa iba bien y no era una pasota estaba bien también. Obviamente, compartir la casa tenía sus pros y sus contras pero no estaba tan mal el asunto. Entre tanto, mi novia me dijo que finalmente podía salirse del apartamento en el que estaba y que si quería podíamos irnos a vivir juntos. Suponiendo que una de las razones que me ha llevado de nuevo a América ha sido ella, no era una oferta que fuese a rechazar. Al contrario más feliz que unas pascuas le dije que sí pero que había que moverse con precaución para salirme de la casa y que no hubiese problemas. Realmente, cuando llegué nunca me hicieron un contrato de arrendamiento. Al principio la chica lo mencionó pero como tiene la cabeza en mil cosas a la vez lo olvidó y jamás se le pasó por la cabeza darme un contrato ni tan siquiera enseñármelo. Tampoco es tan malo o raro. Hay acuerdos verbales y esto era uno. Alquiler por X dólares al mes, nunca se menciona duración ni otro tipo de estipulación salvo pagar facturas de agua y luz. Lo usual en esos casos cuando te vas es avisar con al menos en mes de antelación y ya está. Yo fui y le que me pensaba ir con dos meses y medio de antelación. En el momento en el que se lo dije, no puso ninguna pega. Se quedó un poco parada porque desde luego no lo esperaba. Dijo que era un mal momento para encontrar nuevo inquilino y demás, yo le dije que si tenía tiempo le ayudaría (podéis poner la imagen de Yao Ming de Cuanto Cabrón en este momento, pero así dicho quedaba bien aunque no tuviese intención real de hacerlo).

El tiempo pasó, nunca se dijo nada más del asunto y la vida siguió su curso. Llego el momento en el que le pagué el último mes y le dije que esa iba a ser la última mensualidad que le pagase como habíamos acordado.  Su respuesta fue rápida y de una manera en la que aun me asombro lo pérfida y malvada que puede ser una persona. Conservé el correo de la respuesta y lo abro en estos momentos para ser lo más preciso posible no sin cierto dolor cuando lo hago.

… Tenemos que hablar sobre tu responsabilidad rompiendo el contrato. No he encontrado a nadie que quiera alquilar el mes que te vas y me tengo que esperar al siguiente, he decidido alquilarlo a esa persona porque no tengo ganas de seguir mirando … No te voy a devolver el depósito porque va a cubrir el tiempo que no vas a alquilar la habitación … He hablado con mi abogado y me ha dicho que legalmente puedo demandarte y pedirte que me des tres meses más de alquiler por no estar un año completo. Sin embargo creo que el depósito es suficiente en este caso.

Contacta conmigo si tienes alguna pregunta.

El careto que se me quedó después de leer eso y el posterior ataque de ira que me dio fue de aupa. Si llego a tenerla delante probablemente ahora mismo estaría en una cárcel porque le habría sacado un ojo de cuajo directamente. En fin, pasan los minutos iniciales … lo vuelvo a leer … no había por donde cogerlo. De hecho lo sigo leyendo y aun me dan ganas de hacerle algo. Aunque no lo creáis tuve una respuesta calmada de cabrón.

Quiero hablar contigo de este asunto. Por favor lleva una copia de mi contrato con mi firma cuando hablemos.

¿Sabéis por donde van los tiros, no? Yo nunca firme nada, jamás se me puso delante un contrato nunca pactamos un periodo de arrendamiento y no solamente eso sino que encima le dije con mucha antelación que me iba. Sí, tiene huecos, pero yo lo veo como un caso legal claro a favor mía. No hay contrato escrito y pasamos a contrato verbal como nunca se ponen condiciones especiales nos atenemos a la ley general que defina los contratos de arrendamiento, en California se establece que para contratos verbales se toma la modalidad de pago mes a mes y que en este caso se puede interrumpir sin penalización siempre y cuando se avise con antelación, en este caso más que de sobra porque el plazo era superior a 60 días.

Hablé con ella y bueno, he tenido conversaciones en las que me han puesto a parir, en las que me han insultado, en las que me han echado un sermón, en las que me han gritado, etc. Pero puedo deciros sin exagerar, que jamás me habían tratado peor que ese día. Al principio de la conversación, yo le dije que podía entender que tuviese aprietos encontrando a un inquilino pero que jamás pactamos un tiempo de arrendamiento pero que no era justo que se quedase con mi depósito y que en todo caso estaba dispuesto a dejarle la mitad por no hacerle un feo. Su respuesta fue: -No puede ser que no tengas un contrato. -Lo estás ocultado. -Ahora mismo no lo encuentro pero voy a buscarlo en todos mis archivos y lo encontraré -Ya veremos en qué acaba todo esto. No sólo me trató por debajo del nivel de una mierda sino que encima me tachó de mentiroso en toda mi cara. Hay personas y hay homúnculos que no merecen ningún tipo de aprecio y consideración. Ella para mi desde ese momento encaja en este último perfil y nunca saldrá de ahí.

Ese fin de semana no lo pasé en la casa, me fui con mi novia intentando que no me afectase mucho. Lo cierto, es que no lo pude conseguir. Cuando me pasa algo así no soy capaz de quitármelo de la cabeza. El caso es que volví el lunes y la señorita me envió un mensaje diciendo: He encontrado tu contrato, parece ser que llevabas razón escribí tu nombre pero se me habrá olvidado dártelo. Cuando te vayas e inspeccione la habitación te daré un cheque por la mitad.

Lo cierto es que no debería quejarme, ofrecerle la mitad salió de mi boca y como dice el refrán, por ahí muere el pez. Pero después de llamarme lo que me llamó y la manera de la que me trató bendita la gracia que me hacía que se quedase con el dinero. Se equivoca, me trata de mentiroso y encima sale ganando. La leche, estos americanos siempre tienen que ganar pase lo que pase aunque sea equivocándose. Manda huevos.

En fin, la muy cerda actuaba en frente de mi como si nada hubiese pasado mostrándome esa falsa sonrisa profident tan típica e hipócrita de aquí. Hasta que un día, sabiendo que ella estaba al lado y que hablaba algo de español, aunque nunca hizo ningún esfuerzo por practicarlo conmigo, un amigo me llamó al teléfono y me preguntó cómo iba el asunto. En ese momento mi vena psicótica salió a flote y empecé a pegar gritos y a llamarla de todo menos bonita, entre otras cosas me referí a su salud y a la de esa bola de pelo que tenía como gato. En el fondo, soy un poco sádico, creo que mencioné explícitamente hacer una versión personal de la famosa escena del Padrino pero con el gato en vez de un caballo … Volviendo de los cerros de Úbeda, esto, ciertamente, debió asustarla. Más bien debió acojonarla, permitidme la expresión. Porque entre los gritos que pegué, los insultos que proferí en forma de amenaza y que cada vez que me la encontraba ponía una cara que ya hubiese querido Jack Nicholson en El Resplandor la chiquilla no volvió a aparecer en la casa para dormir en lo que quedaba de mes. Siempre que aparecía era para recoger algo que había dejado suelto con el novio detras y estaba aproximadamente 5 minutos en la casa.

Es curiosa la sensación cuando te tratan de chiflado y perturbado. Ves el miedo de la gente cuando te miran a la cara y no saben lo que les vas a hacer ni por donde vas a salir. En fin, que se joda (permitidme la expresión de nuevo). Después de lo que me ha hecho sufrir si lo ha pasado un poco mal se lo merece, de hecho debería haberle gastado alguna barrabasada más, obviamente no lo del gato. No le tengo mucha simpatía a los gatos, pero no haría algo así. Estaba más bien pensando en el último día ir a defecar al servicio y hacerlo en donde se colecta el agua para limpiar. Sí, bastante asqueroso, no obvio de localizar y un coñazo para limpiarlo. Ahí tienes la mitad de la fianza guapa …

Al final el día llegó, cogí mis bártulos limpié la habitación y sin mucho esmero la inspeccionó me dio el cheque como si pensando si dármelo o no y salí por patas de ese lugar. Una casa, que era bonita y tenía su estilo, una roommate que era simpática (la italina) y otra que era un demonio (la americana). Mira tú que casualidad, los roommates que han ido bien hasta ahora han sido europeos, por algo será. Tanto escuchar a Rush Limbaugh por las mañana a todo trapo como hacía la loca de la vecina de enfrente afectan a la salud y al buen juicio de las personas. Ser de un estado en el que creen que es normal pedirte la documentación para deportarte por tu apariencia me recuerda mucho a la Alemania de Hitler (sí ya sé que es una comparación que no conduce a nada porque siempre se acaba comparando al nazismo por cualquier cosa, pero no digáis que no véis el parecido). Vivir en una localidad en el que algunas personas se ponen por amor al arte en la frontera para ver si pasa algún mexicano y llevarlo de vuelta a su país, en fin no dice nada bueno al respecto.

Con esto acaba mi relato de roommates. Esta última experiencia desde luego me ha afectado más. No sé si sólo por la experiencia en sí o por el conjunto. Una ciudad a la que no acabo de adaptarme nunca, una universidad que sin meterme con ella no es sinceramene lo que esperaba, un máster del que no estoy sacando lo que quería o que por primera vez en mi etapa de emigrante y viajero del mundo, a pesar de su paro, su inmovilismo, su mal funcionamiento y un sinfín de pegas, hecho de menos a mi querida España.

Memorias de mis roommates tristes (IV)

San Diego, Parte II

Lo de Halloween fue el punto de inflexión que cambió el rumbo de toda mi estancia. A partir de entonces nada fue lo mismo. Fue una lucha entre la americana y yo. La italiana observaba sin poder hacer mucho para mejorar la situación, la pobre vivió los malos humores de ambos sin en verdad merecérselos porque la cosa no iba con ella.

No he mencionado antes que una tendencia de la roommate era llevar su novio a casa. En el fondo se podía considerar al novio como un habitante más de la casa. Estaba todo el día metido dentro, aunque él tuviese otro apartamento. Está visto que a pesar de que hagas vida en común a esta gente les asusta irse a vivir el uno con el otro. Bien podrían haberlo hecho hace ya tiempo, pagar la mitad y dejar al resto del mundo en paz. Tampoco me quejo del hecho de que el novio estuviese más en su casa que en la nuestra. No lo veía justo por una razón y es que los gastos de agua y luz se dividían entre tres y no entre cuatro como debería haber sido ya que el chico también consumía su parte y no la acoquinaba. También llevaba yo a mi novia aunque lo hacía sólo durante los fines de semanas y no cada día. En fin, que es una queja pero tampoco era para tanto.

Volviendo con el orden cronológico, los meses siguieron. Yo no hacía demasiado esfuerzo por hablar con la americana, ni ella conmigo. En diciembre compró un árbol de navidad para el salón. En fin, ya veía el problema. Una mujer que tiene su habitación hecha siempre una pocilga, que nunca limpia y que encima es una pasota hiper-activa no debería comprar un árbol de navidad. Más que nada porque la veía dejando el árbol hasta agosto por lo menos. Además, personalmente de entre todas las chorradas que hacemos en navidad, lo de comprar un árbol y decorarlo me parece la mayor chorrada de todas. A ver, ¿qué demonios te ha hecho el pobre árbol? Sin venir a cuento, un hombre ha ido al campo lo ha cortado en su plena juventud y su único propósito a partir de ese momento es que adorne tu salón durante unos días (o en el caso de la roommate unos meses) mientras se le cuelgan unas bolitas y unas estrellas. No sé, yo me imagino la opción equivalente del mundo animal y es un evento macabro. Imagínate que coges a un lindo perrito cuando es joven le cortas las piernas lo cuelgas del salón le pones unos adornos mientras sigue sangrando y poco a poco va muriendo. Para más inri, no sólo eso sino que encima pones regalitos en los pies del ser agonizante y un día te levantas con una sonrisa de imbécil en tu cara para coger y abrir los regalos mientras pegas saltos de alegría como un sádico que disfruta con el sufrimiento ajeno. No es que sea muy religioso, pero ¿qué tiene esto que ver con la religión? yo creo que absolutamente nada. La tradición española de la representación de la natividad, el llamado Belén, es más aséptica. Al menos no tienes que cargarte nada para festejar una chorrada de fiesta.

Bueno, me voy por las ramas. El caso es que salvo conversación casual de decir “hola, ¿qué tal?, adios” no había demasiado contacto entre los dos. Me fui a España de vacaciones y volví a principios de año. Evidentemente, el árbol seguía allí. Yo que no volvía con demasiadas ganas me imaginaba ya el percal. En fin, ¿la chica por qué iba a quitar el arbolito? Si estaba ahí estupendamente agonizando. El año también empezó por un intento por mi parte de cortar los malos rollos y seguir adelante. No obstante, cuando volví empezó la faceta social de la niña. Cuando digo esto me refiero a que invitaba cada fin de semana a gente sin venir a cuento. Aquí tenemos dos tipos de planteamientos cuando vives en tu casa. El de ella, que era dale coba a todos mis amigos porque soy guay y me hago sentir bien a mi misma y el mio, estoy en mi puñetera casa vengo cansado y no tengo ganas de hacer el imbécil delante de tus amigos. Sí, luego me dicen antisocial, y lo veo. Pero también entended mi punto de vista. Yo estoy haciendo otras cosas y cuando llego a la casa, de lo único que tengo ganas es de relajarme. Yo me relajo leyendo, viendo la tele, cocinando, haciendo deporte, etc. Si de lo que tengo ganas es de llegar a casa, cocinar, comer y leer un rato en tranquilidad ¿Por qué no voy a poder hacerlo? Al fin y al cabo también es mi casa. Entiendo que tú también quieras hacer lo mismo pero podemos llegar a un acuerdo. Pero pensar en esas normas de cortesía social para ella era demasiado complicado. Sus planes se organizaban con una antelación de 5 minutos y si tú estabas haciendo otra cosa pues te dan por saco, que para eso ella es la marajá. Casi siempre que llegaba yo, ella ya estaba con los invitados. Ante tal situación, cogía mis cosas y me iba a mi cuarto. Comía algo allí y punto. Hasta que tras tres semanas y un día después de una situación de esas. Mientras estaba cocinando, viene y me salta. “¿Javier, has conocido alguna vez a mis padres?”, A lo que yo respondo que no. Su respuesta fue: “Pues vienen en 5 minutos”. Tal cual, oye. Resulta que ya ni siquiera puedo usar mi casa, ni mi cocina dos días seguidos. Porque que viniesen sus padres para mi es, quiero estar con ellos vete. Lo cual, dicho se de paso, no es un problema para mi. Pero hazme el favor de decírmelo, criatura. No dejarme en mitad de lo que estaba cocinando y mandarme a la mierda. Estuve tentado de al día siguiente pagar a un mendigo para que viniese y decirle: “¿Conoces al chalado que hace rap en el campus? Pues viene en 5 minutos”.

Ese día estaba bastante cabreado con ella, pegué portazos y rabiaba entre dientes. Al día siguiente la aparté y le dije educadamente lo siguiente: “No te voy a pedir que no traigas a nadie a tu casa, porque también es tu casa y tienes ese derecho. Pero hazme el favor de si tráes a alguien a casa para hacer una comida o tener una reunión social de avisarme antes.” Su respuesta fue que ella no podía hacer eso, que sus reuniones eran inesperadas. Yo le dije, que a partir de ahora eso se acabó, que entiendo que no tenga que avisarme con una semana de antelación pero si pensaba usar la mayor parte de áreas y recursos de la casa para ella sóla tenía el derecho a saberlo antes.  A lo que aceptó a regañadientes. No sin antes volver a su más fastidiosa costumbre, de hablar la última e intentar quedar por encima. Me dijo que no volviese a dar portazos. Fíjate tú por donde como quien rie último rie mejor y la mandé a tomar por saco, delante de mi puerta había una maleta suya que llevaba allí 3 semanas. Le dije entonces que cogiese esa maleta y la pusiese en su cuarto y dejase de ocupar el pasillo, se calló y lo hizo. Debería haberle mencionado que se metiese de paso el árbol de navidad por el órgano reproductor. No obstante lo mejor de la charla fue lo siguiente me dijo abiertamente: “tenemos una diferencia de ver las cosas, por ejemplo si dejo cosas en el salón tú eres libres de quitarlas y ponerlas donde quieras”. Yo no sé si ella estaba diciendo eso con mala intención o si simplemente era una imbécil desconsiderada. Después de conocerla, creo que tenía mala leche al decirlo. Más a menos decir eso equivale a decir: “Te invito a que seas mi criado y recojas todos mis desperdicios”. No quise soltarle una burrada en ese momento, pero me sentí profundamente herido cuando me soltó aquello. Jamás en mi vida había recibido una respuesta tan denigrante. Esa no es manera de tratar absolutamente a nadie.

La cosa fue a peor desde ese momento a pasos agigantados. Se respiraba un ambiente realmente enrarecido por los dos. Un punto de casi no retorno que hizo plantearme que le diesen por saco a la niña y largarme del piso fue el siguiente. Llegué a casa después de la compra por la noche. Ya he mencionado que la mentecata era muy desorganizada pero no creo haber mencionado que tenía la fastidiosa costumbre de llegar dejar todos su bártulos por el salón hacer algo distinto, irse y dejar todo en el salón. Sí, esto es fastidioso pero no tan grave salvo que una de las cosas que le gustaba dejar eran los zapatos. De cualquier clase, ya fuesen botas como sandalias o tacones ella los dejaba esparcidos por el suelo. Con una tendencia realmente enervante de ponerlos en frente de las escaleras. Si no ibas con cuidado y mirabas antes te podías tropezar y caer con ellos, como bien podéis pensar las escaleras son un lugar delicado. Pero volviendo a donde estaba, llegué de hacer la compra cargado de bolsas y claro no puedes mirar muy bien por donde caminas. Tropecé con uno de sus zapatos de tacón y la bolsa se me cayó y de puro milagrano no caí al suelo estampándome la cara contra la mesita de café. Hablando con mi novia consiguió calmarme y no aporrée su puerta para decirle cuatro cosas esa misma noche. Al día siguiente le pedí por favor, que tuviese más cuidado con los zapatos porque la noche anterior casi me caigo por ellos. ¿Sabéis cual fue su respuesta? “Ya veré lo que se puede hacer”. Sí, me quejo por vicio. Ese día empecé a mirar apartamentos para empezar a mudarme, no podía aguantar más con esa pelandrusca orgullosa y maleducada. Hasta que pasó lo que pasó … (continuará)

Historias de mis roommates tristes (III)

San Diego, California (EEUU) Septiembre 2010 – Abril 2011

Mi última experiencia con roommates, la más dolorosa de todas sin ninguna duda. En esta experiencia he afianzado más mis impresiones de que el Emilio de Rousseau es un mito y que en realidad ese mequetrefe habría sido un mamón en caso de materializarse. Todo empezó con la búsqueda del apartamento en San Diego. A diferencia del caso de Davis, me costó mucho encontrar apartamento aquí. A pesar de que en Davis hay lista de espera de casi un año para conseguir un apartamento y en teoría aquí hay más disponibilidad lo cierto es que me llevó muchísimo tiempo encontrar un apartamento.

Las razones por las que no lo encontraba eran variadas. La principal era el precio, los alquileres de la zona están desproporcionados. Se paga mucho por demasiado poco. Puedes aducir que todo va con el nivel de vida y el nivel de oferta y demanda. Por poca oferta que haya en una universidad los estudiantes no van sobrados de dinero y en teoría hay límites en los que debes poner la oferta si en verdad quieres que te ocupen la casa. En resumidas cuentas, lo veía como un robo. Acabé pagando $850 por una habitación en una casa compartida por dos personas más. De lo que había visto en anuncios no estaba del todo mal. Alguna gente pagaba algo menos con la salvedad de que había gente viviendo en el salón y en otros sitios se pagaba bastante más. En fin, en la media. La segunda razón por la que era difícil encontrar sitio era el emplazamiento de la casa. Si la universidad no estaba cerca o no había transporte público o rutas de bicicleta la casa era inútil. Me he quejado del transporte público en EEUU muchas veces, lo vuelvo a hacer. Mi experiencia es que salvo en algunas grandes ciudades como Nueva York, Boston, Chicago y muy cuestionablemente en San Francisco el transporte público brilla por su inutilidad y ausencia. San Diego no es una excepción, de hecho jamás he visto una ciudad en EEUU con un planteamiento tan ineficiente y disfuncional del transporte público. En gran parte no es culpa de la organización del transporte público sino de un nefasto urbanismo orientado al vehículo privado y de la dificultad para expropiar terrenos y utilizarlos para hacer trenes y metros (aparte de su limitada utilidad por la baja densidad poblacional). La tercera eran los potenciales roommates, este caso era más variopinto. Personajes que parecían psicópatas, tipos con la cara de cemento armado, racistas (me arriesgo a que me corran por lo que voy a decir pero algunos me rechazaban simplemente por el hecho de no ser asiático … desde luego, no es la clase de racismo que me esperaba. Ya sé, esto es muy subjetivo pero tengo documentos por ahí que más o menos vienen a atestiguarlo).

Tras mucho buscar encontré el sitio donde me quedaría. El panorama era el siguiente: Casa a compartir con dos roommates más. Dos chicas, una estudiante americana (de Arizona) de doctorado en bio-ingeniería y una estudiante de máster italiana que venía a hacer una estancia durante un año. Cada uno con su habitación propia, la americana se quedaba con la habitación grande que tenía cuarto de baño. La italiana y yo en las pequeñas compartiendo baño. Las habitaciones en el piso de arriba y en el de abajo salón-cocina-comedor y un pqueño patio. La casa era apacible en el fondo, estaba en buenas condiciones y era teóricamente fácil llegar a la universidad. Esto último resultó no ser verdad, pero bueno luego te inventas las formas de llegar. La chica con la que contacté era la americana y no me dio mala impresión, parecía simpática y se prestaba a ayudar en lo posible.

Llegué a finales de agosto. Primer chasco, aunque era aceptable porque lo sabía de antemano, me encuentro el salón lleno de trastos. Se debía a que la chica que vivía en la habitación de la italiana aun no se había ido y tardaría unas semanas en mudarse hasta que pudiese ir a su nuevo apartamento. Yo no me quejaba del asunto, era un fastidio pero me avisaron y la chica hacía lo posible por estorbar lo menos posible. Pienso que debería haber puesto las cosas en otro sitio si iba a tardar dos semanas en irse, pero bueno esa es otra historia. Cuando vi mi habitación me llevé una decepción algo grande. Era ridículamente pequeño. Lo más pequeño que he tenido nunca y por el que más he pagado en mi vida. No salía de mi asombro con eso. Pero en fin, San Diego es un sitio caro donde vivir y algo así tampoco era tan descabellado. Intentaba tomármelo con humor. Al fin y al cabo estaba allí y podía ser peor.

La anterior inquilina se fue, llegó la chica italiana. Muy simpática y amable, nunca había vivido sola antes y se notaba. Pero siempre preguntaba todo antes y estaba dispuesta a escuchar. Lo cierto es que la echo de menos. El salón se fue vaciando de trastos y aquello parecía algo más normal. Se limpió en el salón y aquello parecía habitable. Todo parecía echar a andar en condiciones. En fin, genial …

Hasta que las cosas comenzaron a ponerse raras. No sé si es porque soy muy irascible, o si me tomo las cosas muy a pecho y lo exagero todo pero el caso es que a los pocos días empecé notando un compartamiento un tanto desconcertante de la americana. Ante situaciones normales de cordialidad y conversaciones habituales ella siempre soltaba puntillas. No sé si entendéis esta expresión, soltar puntillas viene a ser: decir ciertos comentarios para demostrar tu superioridad respecto al resto y hacer sentir inferiores a los demás. Cosas del tipo: si yo tengo esta beca yo soy mejor que tú porque tengo esta que es mejor, si he estado en este sitio e hice tal, yo he estado en el mismo sitio, hice lo mismo, pero mejor que tú y he estado en más lugares. En fin, es subjetivo pero no podía pasar una conversación con ella en la que no sacara a relucir su aparente superioridad frente a mi. Cosa que por otro lado no debería sorprenderme tanto. Esto es generalizar y no debería hacerlo, no obstante creo que a veces es una postura humana reafirmarse y no parecer débil con respecto al otro, en fin algo de esta reacción es lógica. Pero noto en los americanos (ojo, no en todos) cierta tendencia a mostrarse superiores y nada humildes ante todo el mundo. Como si tuviesen la necesidad forzosa de afianzarse y no mostrar ningún tipo de debilidad. En fin, que no es algo propio sólo de ellos sino que se ve en todos sitios aunque mi impresión es que lo veo más por aquí que por otros lares. Pero para que vamos a engañarnos, a mi ese tipo de actitud me empezó poco a poco a sacar de quicio. Que te lo hagan de vez en cuando, pues mira pica pero no va a más. Todos los días, te acabas hartando. Le acabas por coger cierta indeferencia a la persona y a pasar de ella.

La indiferencia con el hartazgo es fácil mutarla en odio y aversión. La primera tempestad se produjo el fin de semana de Halloween. La semana siguiente tenía exámenes parciales de todas las asignaturas, una delicadeza de los profesores dejar los exámenes para después de la fiesta y que pudiésemos estudiar ese día en vez de emborracharnos. El jueves llegué a casa, cansado y tarde. Mi única intención era cocinarme un poco, cenar, estudiar y dormir. En fin, nada lejos de la rutina. Cuando llego me encuentro la televisión a todo volumen y el salón lleno de personas. Estaban viendo una serie, vale OK. Voy a la cocina y me encuentro que absolutamente todo está ocupado y sucio. Ni un triste espacio en la encimera, ni una sartén o un hornillo. Encima de la hornilla hay una olla con una especie de arroz que se asemeja a una paella. No me lo podía creer, no sólo no habían limpiado absolutamente nada sino que encima ni siquiera tenían la deferencia de al menos levantarse y dejar cierto espacio. Nada de nada, las carcajadas que soltaban me estaban apuñalando. Me puse delante de ellos y miré a la roommate a la cara (y no con cara de buenos amigos). Nada, ni puñetero caso oye. Que el problema no iba con ella. Volví a mi habitación empecé a estudiar y esperar a que terminasen, al fin y al cabo era sólo una serie. Pero nada, la serie tuvo otro episodio y luego se pusieron a jugar a juegos de mesa. Todo esto a grito pelado y yo bajando varias veces pidiéndoles que no hiciesen tanto ruido y que limpiasen la cocina. Nada de nada. Al final a las 11 de la noche les dio por terminar y quitar algunas sartenes, pero eso de limpiar no iba con ellos. Pude al final hacer algo cuando la mayoría se fue y dejaron algo de espacio en la cocina. Pero cuando se fueron a dormir me acerqué a su cuarto y le dije que no me parecía bien que no dejase espacio nada más que para ella y que hiciese el ruído que hacía. No se lo tomó bien. Decía que podía haber cogido de la comida que ella había preparado … no le dije que yo no comía su mierda de intento de paella por nada del mundo y que no tenía derecho a imponerme lo que tenía que comer porque a ella le saliera del higo llevar a sus amiguitos a casa, no obstante me quedé con las ganas. A todo esto, en la casa se quedaron varias personas a dormir en la salón sin que me dijese nada. Evidentemente, al día siguiente no salí de mi asombro cuando los vi en el sofa cuando iba a desayunar. Resulta que una de las que se quedó era su hermana. Se le olvidó mencionarme que se iba a quedar 5 días en la casa … mira tú por donde.
La noche siguiente les dio por participar en un concurso de disfraces de Halloween. Su idea fue disfrazarse de los personajes del Mago de Oz. Eso sí, preparando los disfraces dejaron el salón totalmente inútil. Tengo testigos que pueden verificar esto último por si pensáis que exagero. El que se disfrazó del hombre lata dejó los restos de un cubo de basura que había sido cortado al efecto por el salón. Paja por el suelo y sobre todo un montón de trapos inútiles que entorpencían todo. La mayor gracia fue cuando me metí en el cuarto de baño y a la hermana no se le ocurrió mejor sitio que dejar su consolador que al lado del grifo. A mi personalmente lo que haga cada cual con su sexualidad mientras no esté haciendo daño a nadie no me importa, nunca he sido un purista en ese aspecto. Pero una cosa es ser abierto de miras y otra es que me pongas eso donde me lavo las manos. ¿Qué necesidad tengo yo de ver eso? No le dije nada a la hermana en relación al consolador pero un día ya un poco harto le pregunte hasta cuando pensaba quedarse. En fin, luego llegaron … borrachos y lo de limpiar claro está no iba con ellos. De hecho, no se limpió la casa absolutamente nada hasta una semana más tarde. Momento exacto en el que le envié un correo de protesta a la roommate ya que estaba todo el rato con sus amigos y nunca tenía la ocasión de hablar con ella en privado.

Su reacción, pues como el de toda niña mimada es que el malo era yo. Que si quería podía haberle dicho que limpiase, cierto, pero no quería hacerlo delante de todos sus amigos y dejarla en evidencia. Además me dijo que no tenía ningún derecho a decirle nada a su hermana, yo creo que fui suave con ella y que debería haberle mencionado que nunca me dijo que se quedaría lo cual es una falta de educación y que si me dejaba consoladores en el cuarto de baño podía enfadarme. Aunque claro, me callé por no liarla más. En fin, primer encontronazo fuerte. Al menos limpió todo los desperfectos del salón y desde entonces cada vez que traía amigos y me veía entrar dejaba al menos un trozo de la encimera y sartén para que cocinase. No obstante, la relación no mejoró mucho desde entonces, Pero eso será en otro post.

Memorias de mis Roommates Tristes (II)

Davis, California (EEUU) Sept 2007 a Jul 2008

Bueno, podemos empezar con la primera experiencia en EEUU. Encontré piso a través de un servicio de correo de la universidad para estudiantes internacionales. El hombre con el que contacté parecía bastante cordial y dejó las condiciones. Era una casa con tres habitaciones, yo me quedaba con el cuarto más grande con cuarto de baño propio. Había dos personas más viviendo en el piso, él y otro chico. Una cocina, un salón, otro cuarto de baño y un patio. En fin, no estaba mal el planteamiento inicial.

Primer problema, no había cama. Una fastidiosa costumbre/manía del alquiler de los pisos en EEUU es que no traen absolutamente nada. Pero cuando digo nada, es nada. Ni cama, ni sofás, ni sillas, etc. Uno puede decir que tampoco es tan raro, pero viendo que en España y en Inglaterra casi siempre suelen traer algo incluído (al menos la cama) pues te choca. Más si cabe cuando eres un estudiante y vienes del otro extremo del mundo. En fin, conseguí una cama antes de llegar y para de contar.

Volviendo con la experiencia. Recuerdo el primer día que puse un pie en este país. Fue el 11 de Septiembre de 2007. Más de un amigo me dijo que estaba loco por volar ese día pero lo cierto es que es tan solo una coincidencia. Antes de ir, la universidad me asignó un buddy o persona de contacto para que te mostrase la ciudad y demás aspectos de la vida en el campus (en realidad fueron 2, pero la otra ni siquiera hizo el esfuerzo de contactar conmigo). La chica en cuestión, Lauren, fue muy amable y simpática, me recogió en el aeropuerto de San Francisco y me llevó hasta el piso que alquilé. Intentó ayudarme, pero primera sorpresa, no había nadie en la casa ni en la oficina del complejo. Llamamos al que me la alquiló y no lo coge, llamo al otro roommate y no lo coge. Aunque no sé por qué tengo la impresión de que oigo un especie de timbre cuando llamo a este roommate. Total, desesperado no sé que hacer. Me dice que no me preocupe que hacemos un par de mandados que tenían que hacer y que lo intentamos de nuevo más tarde. Volvemos y ahora de casualidad encuentro que algo se mueve en la casa. Aleluya, al menos hay alguien. De hecho, llamo otra vez al roommate y el mismo sonido que creía escuchar antes vuelve a sonar con mayor intensidad. El muy capullo estaba dormido en su cuarto y ni caso antes. Desperezado de su sueño me abre la puerta, me deja entrar, vamos a la oficina, volvemos, me da la llave y me muestra mi habitación. Gran chasco, aquello era una pocilga. No habían limpiado en siglos. Mi cama daba pena y no había sábanas ni mantas ni nada. Creo que le di tanta pena a la chica que me ofreció llevarme a su casa y darme alojamiento esa noche y al día siguiente llevarme de compras para poder subsistir. Por una lado sufrí lo malo de una situación muy decepcionante, pero por otro pude vivir de primera mano la amabilidad de una persona que no me conocía de más de un par de correos. Gran contraste, por un lado eran unos desalmados y por otro lado no podían haberme tratado mejor.

Al día siguiente tras comprar mis primeros bienes (y ver lo fácil pero lo caro que es conseguir cosas en este país) de equipo en EEUU pude volver a la casa, firmar el contrato y convertir aquello en algo medianamente habitable. Me costó mucho limpiar el cuarto. Aquello era imposible de limpiar en condiciones, había suciedad por todos sitios. Intenté hacer lo mejor que pude pero no fue suficiente. Protesté en la oficina diciendo, que qué demonios es eso de que no te entreguen una casa en perfectas condiciones. Su respuesta, podéis imaginar, es que eso no era su problema. Sinceramente, he vivido el alquilar en tres países y sin duda EEUU es el peor en ese sentido, los apartamentos cuando los entregan dan asco con sólo mirarlos de refilón. Pude conocer al hombre con el que contacté por Internet y me explicó la situación. Su cuarto estaba ocupado por dos chilenos, lo había alquilado durante el verano porque estaba trabajando en Fresno. Volvería en un mes, aunque lo cierto es que tuvo un accidente y empezó a vivir en casa de su novia. No volvió a aparecer por el piso salvo unas cuantas ocasiones y usaba su cuarto como trastero. No obstante, siguió pagando todos sus recibos aunque en verdad nunca pasó una noche en casa. El otro roommate era un estudiante indio de doctorado. No demasiado locuaz, por decirlo de algún modo. Había que arrancarle las palabras de la boca. También había que arracarle la sonrisa, las ganas de limpiar la cocina y preocuparse mínimamente de la casa. Si os cuento que cuando llegué, el muy guarro no tenía ni un cubo de la basura para la cocina. Dejaba las bolsas en el suelo con toda la basura dentro (y sí, había cucarachas a punta pala). En fin, un desastre que no había por donde cogerlo. Cada vez que cocinaba dejaba toda la casa con un indescriptible olor a curry, que si hubiese sido bien cocinado pues sería agradable, pero no lo era. Andar por la cocina después de que cocinase era toda una aventura. Mejor no ir descalzo suponiendo que alguna vez no podía levantar la suela del zapato cuando andaba por ahí.

La total falta de limpieza y sociabilidad del chico fueron la lacra de la casa en lo que estuve allí. Mi experiencia más desagradable fue aquella que comenté ya hace años en el blog. La comentaré de nuevo. Un día el muchachito dejó en el fregadero así como 2 o 3 platos sucios. Tampoco me voy a poner muy tiquismiquis pero iba empezando a hacer calor y había un buen enjambre de moscas revoloteando alegremente alrededor de los platos. Le dije, amablemente, que hiciese el favor de limpiar los platos y meterlos en el lavavajillas. Su respuesta fue coger el día siguiente y dejar bastante más platos igual de sucios en el fregadero. Monté en colera porque no aguantaba más su mutismo y pasotismo. Cogí todos los platos del fregadero, llamé a su puerta y se los puse en el suelo de su cuarto. Cuando fue a protestar empecé a gritarle que no me hacía ni caso y que estaba harto de lidiar entre sus desechos. Luego llamó a mi puerta y con una voz gangosa y entrecortada empezó a decir que era de muy mala educación lo que había hecho y tal. Yo le respondí, que la mala educación es que te pidan algo y pases olímpicamente de lo que te digan. En fin unos cuantos gritos más y se fue a su cuarto. Empezamos a dejarnos una serie de correos escritos a mano diciéndonos cosas agradables el uno al otro y fin del asunto.

¿Obré correctamente? Realmente no, tenía que haber sido más diplomático. Me arrepiento de lo que hice. No, sinceramente no. No puedo entender como alguien podía tener unos estándares de limpieza tan ínfimos. He visto a gente guarra, menos limpia, normal, limpia, muy limpia y fanáticos de la limpieza. Pero el límite de este chico rompió todos mis esquemas. En lo que quedó de año empecé a buscar ocasiones para sonrojarlo. La más memorable fue un día que volvía a casa de un viaje y mientras iba andando de vuelta me encontré la puerta abierta y 3 cucarachas entrando por la puerta. Él estaba en la cocina y lo saqué (me faltó agarrarle de la oreja como hacían en el colegio) diciéndole que mirase lo que estaba entrando por la puerta. Le dije, que si me metía con él y su falta de limpieza era precisamente por eso. Porque si dejas la casa sucia, en especial la cocina, atraes a todo bicho viviente a tus restos de comida. Sin hablar de los olores …

En el fondo, si dejamos de lado ese terrible problema, el chico no daba demasiado de lo que quejarse. Ni traía amigos, ni hacía fiestas, ni ponía música. En fin, estudiaba mucho y poco más. No hacía demasiados esfuerzos conmigo ni yo con él tras cierto tiempo. La relación se convirtió en una no-relación. Pero puestos a estar mal, digamos que es la posición más cómoda. No dar demasiado por saco el uno al otro y sobrellevar la situación.

Aunque no sea psicólogo, mi impresión de este chico es la de un estudiante que no tiene mucho que hacer socialmente salvo sacarse su doctorado o máster fuera de su casa. Relegando todo detrás de sus estudios, sin capacidad social y descuidado de su higiene y aspecto. No creo que tuviese maldad en su carácter, simplemente que era un desastre.

Fue un año excepcional en todo lo demás. La mala experiencia en casa no me afectó demasiado, no hacía tampoco demasiada vida en la misma salvo para estudiar y un par de cosas más. Lo pasé bastante bien en Davis en todos los sentidos. He hablado en otras ocasiones sobre lo que me gustaba de allí y sigo teniendo una opinión similar. Creo que es una ciudad estupenda para ser estudiante en EEUU. Es una ciudad acogedora, con actividiades pensadas para estudiantes, en la que desplazarse es bastante fácil y sobre todo es más barata que la media de ciudades en las que hay una University of California. Aunque esto último digamos que eso último no se aplica en esa zona. Davis es bastante caro para la zona en la que está, aunque comparativamente no es demasiado caro con el resto de California. De todas formas esto último no cuenta en las historietas de Roommates que continuaré en el próximo post.

México, la radio y el español

Voy a variar un poco la temática que he puesto en el blog últimamente. Hoy voy a hablar de un asunto que no me afecta tanto directamente, pero que me ha llamado la atención gracias a un gran artículo de El País sobre: ¿Quién perdió a México?. El artículo habla sobre la situación actual de México y los graves problemas que atraviesa el estado por la guerra que existe entre los cárteles de droga y el estado. Creo que es un buen artículo y que merece la pena ser leído.

Que conste que tan sólo he estado una vez en México. En concreto, en Tijuana más bien para poder decir que había estado en México. Fue hace ya unos años y la situación parece que ha cambiado bastante con lo que vi. Mi impresión fue que no tenía que salirme más allá de Avenida Revolución ni hacer demasiadas tonterías. Ahora, directamente desde los emails para estudiantes internacionales de las Universidades de California desaconsejan directamente viajar a México. Como ciudadano español mirar a la página web del ministerio de asuntos exteriores para las recomendaciones de viajar a México no son demasiado halagüeñas y te hacen replantearte el motivo de tu visita.

Es una verdadera lástima, la gente que he podido conocer de México han resultado ser un su gran mayoría personas muy alegres, simpáticas y amables que sólo por el hecho de decir que era español les salía una sonrisa de su boca. Sí, sé que en esto hay de todo y aun hay gente que se acuerda de las matanzas de Cortés y no nos tiene especial aprecio pero mi experiencia por ahora ha sido esa. Me apena ver por muchas fuentes, directas e indirectas, que un país como México esté en una situación tan delicada. Entre mordidas, drogas, armas y gringos anda el tema.

Una de esas ventajas que tiene vivir en San Diego, es lo cercana que está la frontera con México. Más que en el hecho de viajar hasta México la ventaja en mi caso viene porque soy capaz de sintonizar en la radio de mi coche emisoras de México. En concreto la que más me gusta es MORE FM, transmitiendo con 50.000 Watts de Potencia, desde Avenida los Olivos, Tijuana, México … Es la que más me gusta porque es la que cojo más rápido y porque ponen música rock en español y a muchos artístas españoles. En lo que llevo he escuchado a: Sabina, Radio Futura, Miguel Bosé, El Canto del Loco, Maldita Nerea, Alaska y muchos más. Cambiar de la emisora de country local y de los superéxitos americanos en la radio es agradable de vez en cuando.

Como todas las radios necesita dinero para mantenerse, pero lo que me sorprende cuando la escucho es las pocas compañías privadas o comerciales que se anuncian. En verdad, por cada anuncio comercial oigo 4 sufragados por el gobierno, en especial por el senado de México. Pero los que de verdad te llaman la atención son aquellos que hablan directamente para alertar a los ciudadanos sobre la violencia que les rodea. Si te llaman pidiéndote dinero o amenazándote llama al 088 te informarán y te quedarás más seguro o el senado aprobó la ley contra el secuestro (juraría que en la mayoría de los países del mundo el sucuestro está penado, pero que se legisle en concreto en esos temas y que lo anuncien te hace pensar en lo desesperada que debe estar la gente).

¿Cuál es la solución? No es sencilla, como apunta el artículo de El País, no hay sólo una causa. Quizás por dar un tirón de orejas al país donde vivo, entre otras cosas porque creo que tiene bastante que ver con el problema, es la venta de armas (sigue pareciéndome estúpido y siempre lo será) y la demanda de droga que existe en EEUU. Más de una vez me he enfadado con americanos cuando han visto que compro café de Colombia y me han dicho aquello de: “¿Es que estás comprando droga?”, siempre les suelo responder, “si los gringos no fueséis una panda de drogadictos, Colombia no producirían tanta droga para vendérosla”. Sí, es desagradable pero por mis anteriores artículos creo que discernís que no me está gustando especialmente vivir en San Diego. Es más, no me gusta vivir aquí. Esto no es el Norte de California y sobre todo no es el área de la bahía de San Francisco, por ahora el único sitio de la coste oeste donde creo que merece la pena vivir.

Para terminar con el artículo y ser consistente con su título, especificaré una de las razones por las que no me gustan los San Dieguitas (o como demonios se digan), en concreto su racismo y xenofobia (muy bien maquillado por cierto, pero no lo pueden evitar son racistas y xenófobos). Es cierto, que en EEUU la raza no te imposibilita para realizar ningún cargo. El mejor ejemplo lo tenéis con Obama que es negro y es el presidente de EEUU. Pero en la práctica suele haber cierta tendencia a que los puestos peores los ocupen los non-WASP (white anglo saxon protestant). En los restaurantes es muy obvio. Bueno, más de una vez por el acento y por las pintas sabes quien habla español y quien no. No me importa ordenar la comida en inglés pero cuando puedo aligerar pidiéndolo en español, ¿por qué no aprovechar esa ventaja?. Bueno aunque entre ellos hablen en español, pocos me han querido atender en español. Yo pensaba hasta hace poco que era porque al ser más blanco que la leche no les cuadraba que hablase español, pero una verdad más incomoda hablando con varias personas ha sido revelada, si algún WASP idiota los pilla hablando español con clientes, los denuncia al jefe y se ven en apuros. Si eso no es racismo, que baje Dios y lo vea …

Los grados Farenheit

Como viene siendo habitual esto ultimamente, esta es una entrada para quejarme de algo que considero tremendamente retrógrado de EEUU. En este caso es su fastidiosa costumbre de marcar las temperaturas usando la escala Fahrenheit en vez de usar la Celsius como hace el resto de la humanidad. Sí, no exagero con esta última afirmación. EEUU es el único país del mundo que usa la escala Fahrenheit. No hay ningún otro lugar del mundo donde se use de manera generalizada (salvo según la Wikipedia Belize). Al menos en EEUU para la mayoría de cálculos científicos usan la escala Celsius y la Kelvin (gracias a Dios).

Razones por las que no se usa en otros lugares, bueno la primera porque no es la unidad de medida internacional, sí bueno la gente dirá que tampoco es la Celsius sino la Kelvin. Siendo cierto también sabemos que la escala Kelvin tiene los mismos incrementos que la Celsius sólo que el cero en la Kelvin corresponde al 0 absoluto (-273.3ºC) mientras que en la Celsius el 0 se establece para el punto de solidificación del agua y el 100 en el punto de evaporación. Algo bastante por así decirlo intuitivo.

¿Qué ventajas tiene la Fahrenheit para entender el mundo? Pues tiene algunas. El 0 de esta escala se establece a partir de una solución salina muy estable y el 100 atención en la temperatura corporal del caballo ya que se consideraba más estable que la del ser humano, la temperatura del cuerpo humano se establece en 96ºF y el punto de congelación a los 32ºF. Sí, ya sé lo que estáis pensando todos vaya bazofia de escala. Gran verdad, no obstante hay que pensar que cuando se hizo la escala resultaba difícil establecer con precisión el punto en el que se congelaba y hervía el agua. Sobre todo porque al ser un compuesto muy reactivo (es imposible encontrar agua pura en la naturaleza, siempre hay algo en el H2O que la modifica y hace que esos puntos no sean estables). Esa composición salina y la temperatura corporal del caballo eran mucho más estables y por ello se usaron. En cierto modo también puede resultar cómodo para medir la temperatura ambiente ya que usando Celsius usamos una escala muy reducida para las temperaturas ambientes más usuales  mientras que usando la escala Fahrenheit hay un rango mayor de valores (20 °C, 20.6 °C,  y 21.1 °C son 68 °F, 69 °F, y 70 °F respectivamente) y al establecer el 100 cerca de la temperatura corporal nos indica con más facilidad como de “agradable” es el clima. Si está por encima de 96 vamos a pasar calor de verdad y si está sobre 70 va a ser agradable y bajando de 50 va a empezar a hacer frío. En cierto modo algo fácil de aventurar observando el cuerpo humano como un sistema termodinámico muy simple usando la definición de Carnot del segundo principio de la termodinámica para establecer la eficiencia de un sistema. Algo quizás no tan sencillo de ver con la escala Celsius.

Pero a lo que iba, al poder establecer con precisión hoy en día los puntos de congelación y ebullición del agua y debido a que el sistema métrico internacional se ha impuesto a escala global en el día a día de la mayoría de la humanidad hacen más aconsejable el uso de la escala Celsius. De hecho cuando estamos tratando con alimentos y otros materiales es mucho más aconsejable e intuitiva que la escala Fahrenheit. Es mucho más fácil detectar el peligro en las carreteras sabiendo que cerca de 0 grados el asfalto puede estar congelado y que el clima puede ser más puñetero. A la hora de la cocinar yo veo mucho más intuitivo saber que si pones el horno a 200º es el doble del punto de ebullición del agua y que hay un riesgo grande de quemar los alimentos muy rápido. Estando acostumbrado el resto del mundo a la escala Celsius en la actualidad, hasta los mismísimos británicos lo usan comunmente hoy en día, cre que continuar usando Fahrenheit aquí es más bien cabezonería y no querer adaptarse al resto del mundo.

Cada vez que me meto para ver el clima le tengo que dar a la pestañita de “metric” para ver una escala que entienda y es de verdad pesado. Además de que cuando vas andando por la calle y ves la temperatura a pesar de haber estado aquí tanto tiempo me parece incomprensible. Tan sólo he empezado a asociar 70 a temperatura agradable por encima de 85 calor y por debajo de 60 empieza a hacer frío. Pero poco más.

La conversión entre escalas no es obvia y resulta difícil de calcular a ojo. Multiplicar la temperatura en Fahrenheit por 9 y dividir por 5 y luego restarle 32. Al menos con las millas o las libras puedes decir bueno a ojo son como 1.5 kilómetros (en realidad 1.69km) o 0.5Kg (en realidad algo menos) lo cual te da una buena estimación sin complicarte mucho la vida. Pero la temperatura es difícil. Nunca me acuerdo de la formula (tiene delito que me sepa las ecuaciones de Maxwell de memoria pero no esa). Pero aunque la recordase, resulta que no son números facilitos o al menos a mi no me resultan tan sencillitos.

¿Por qué tienen tantas reticencias de adaptarse al resto del mundo? No siempre se puede ser el lider y decidir todos los aspectos de la realidad por mucha primera potencia que seas.

El Sur de California

Es la segunda región más poblada de EEUU y se nota. Hay muchísimas personas viviendo en esta zona pero hay una diferencia fundamental con otras zonas altamente pobladas que se nos puedan venir a la cabeza como Nueva York o Tokio. La principal diferencia es la densidad de población. Hay mucha gente, pero está muy dispersa. Las distancias son gigantescas para todo. A veces ironizo pensando que para ir a mear me va a hacer falta coger un coche. Es una exageración, pero lo cierto es que taréas cotidianas que en España haría andando como ir a la compra o al trabajo aquí requieren el uso de algún vehículo. No es que sea imposible ir andando, pero el tiempo perdido y a veces la necesidad de soportar grandes cargas hacen imposible el ir andando. Esto amigos lectores es lo que más hecho de menos de España. Que las ciudades estén pensadas para sus habitantes, no para sus coches.

Algunos se mofarán de mi diciendo: ¿Qué esperabas? ¿No habías vivido ya allí y no intuías por donde iba el tema? No están desencamidos. Ya había vivido en EEUU, creo que tuve la grandísima suerte de vivir en Davis. El logotipo de la ciudad de Davis es una bicicleta. Eso es un gran indicador de por donde van los tiros. La bicicleta allí era reina. Podía hacer mi vida en bicicleta. A veces necesitaba llevar grandes cargas pero no era un problema. Era un medio ideal y sano. Bien es cierto que me compré un coche, pero fue un complemento. Podría haber sobrevivido y bastante bien sin él. Simplemente, fue más cómodo vivir con uno.

Aquí la situación es distinta, vivir sin un coche es impensable. Nada está pensado para otros medios de transporte. Los autobuses son penosos y no conectan nada (además de caros), no hay recursos adecuados para bicicletas, el asfalto de las carreteras y las aceras es infame y sobre todo no hay civismo. Este el segundo punto que quería resultar en esta peculiar diatriba. Desde que llegue me estoy encontrando con personas que suelen ser en su mayoría gente incivíca, maleducada, reaccionaria, trepa y sobre todo agresiva … muy agresiva. Las excepciones existen claro está, pero creo que se puede extrapolar mucho este tema.

El otro día sin ir más lejos iba con la bicicleta de vuelta a casa. Hay un cruce horrible para volver primero porque hay unos baches que duelen hasta con un coche (no os digo ya con una bicicleta), los coches que pasan por ahí parece que entrenan para un GP de F1 y encima si quieres girar a la izquierda (como por desgracia me pasa) tienes que hacer un giro en la intersección porque eso de las rotondas para los americanos es un invento comunista muy complicado. El caso es que miro para atrás, viene un coche pero a suficiente distancia para la velocidad que llevaba y yo con bastante visibilidad como para que no pase absolutamente nada, señalizo mi movimiento y zas no se le ocurre nada mejor que acelerar y empezar a pitarme. No contento con casi atropellarme se acerca a mi, baja la ventanilla y empieza a insultarme. Lo peor (además de una reacción bastante tonta por mi parte que tendría que haberme callado y pasar del tema), le respondo con un: “tengo derecho a girar a la izquierda y había espacio de sobra y me has visto” su respuesta fue: “soy policia, quieres hablar eso conmigo en la comisaría” (que resulta que estaba al lado y además el tio lo era porque le vi entrar en la misma). Me callé, pero a veces pienso que tendría que haberme puesto farruco y que me hubiesen mandado de vuelta a España. La gente es muy valiente cuando puede quitarle la libertad a otra persona y más cuando tienen un arma. Algo que por aquí es un derecho fundamental sin el que la sociedad se derrumbaría.

A veces me darían ganas de mandarlo todo a tomar por saco la verdad …

Fútbol Americano

Ese deporte tan apreciado por estos lares. Ese deporte que la gente sigue aquí con tremendo fervor. En definitiva ese deporte. Antes de empezar a quedarme a gusto hablando del fútbol americano voy a desclasificar cierta información sobre mi, porque puede que no sea la persona más objetiva al respecto.

  • Soy europeo y español. Qué quiero decir con esto, pues que he crecido en un ambiente donde el fútbol sin apellidos es el deporte rey y éste es tremendamente respetado y querido. Pocos españoles conozco (aunque esto es como las Meigas, ya se sabe) que no diesen un grito de emoción y alegría cuando Iniesta marcó el gol que dio a la selección española el mundial de fútbol.
  • He vivido en tiempo real aproximadamente un año en EEUU, aunque mis contactos directos con este país entre idas y venidas, así como con gente del mismo se extienden a más de tres años.
  • No soy un gran aficionado a ver deportes. Últimamente hago más deporte para perder peso y mantenerme en forma y hago cosas como natación, ciclismo, correr … en general deportes que no son de equipo.

El fútbol americano, en mi modesta opinión, es un deporte estúpido, brutal, cruel y complicado. Con todos esos adjetivos y bien merecidos uno tras otro. Empiezo a explicarme:

  • Estúpido y complicado: No sé si alguna vez os habéis parado a mirar las reglas de juego de este deporte pero son demasiadas además estas son embrolladas y complicadas (de hecho cambian cada poco tiempo para satisfacer las carencias del juego). Aunque no es el mejor ejemplo científico la redacción de las normas del fútbol y del fútbol americano en la wikipedia inglesa tienen una extensión muy desigual. Teniendo la del fútbol americano muchas más sección y longitud de redacción en todas ellas. El concepto de deporte en el fútbol es mucho más sencillo. Lo puedes explicar en un momento y salvo algunas excepciones como son los fueras de juegos, es bastante fácil de entender. Si a un grupo de niños les explicas el mismo juego, los del fútbol aprenderan en bastante poco (les puedes incluso quitar cosas como los fuera de juego) y con una simple pelota (o a veces con una simple lata vacía) en una explanada los podrás ver jugar y divertirse. Para el fútbol americano les tendrás que explicar absolutamente todo, siendo ese todo más complicado y el objetivo mucho más enrevesado. Además, necesitarán un montón de equipamiento y un espacio de juego acondicionado mucho más caro y difícil de obtener. En esto la gente puede rebatirme y lo acepto, pero creo que los deportes deben de ser sencillos de entender tanto para aficionados como para deportistas al fin y al cabo a cuantas más personas llegue el deporte mejor.
  • Brutal y cruel: Una gran parte del juego del fútbol americano consiste en la de hacer placajes de cualquier tipo con tal de interrumpir la acción de los jugadores y poder desarrollar otro tipo de jugadas. La gran velocidad a la que se desarrolla el juego (cuando hay juego) hace que esas interrupciones sean golpes de gran fuerza e intensidad. Mucha gente se queja de que el fútbol americano es como el rugby pero para blandengues porque usan todas esas protecciones. En eso tengo que disentir, si no llevasen esas protecciones probablemente muchos jugadores no saldrían vivos del partido. Pero eso me lleva a afirmar aun más lo violento que es el juego. Los avances en protecciones hacen que el juego sea cada vez más violento (ya que cada vez las protecciones son mejores). A pesar de todo esto, el fútbol americano tiene unos registros de mortandad bastante altos. Se han llevado a cabo además investigaciones médicas que demuestran la relación entre pérdidas de memoria y demencia en jugadores de fútbol americano jubilados. Es un asunto serio, las lesiones que se producen suelen ser serias y muchas jugadores tienen muchas posibilidades de acabar con una lesión irremediablemente antes de que termine la temporada de juego. Si comparamos la violencia en el fútbol es realmente inferior, aunque el ritmo de juego sea completamente distinto, el que en un deporte todo el mundo acabe lesionado o simplemente con lesiones tan duras que conducen a la demencia al final de su carrera profesional me hace cuestionar la bondad del juego así como su efecto beneficioso para la salud.

Otras cosas que no me gustan de este deporte, es que es un deporte pensado para la televisión. Me explico, el tiempo de juego de un partido es de 4 cuartos de 15 minutos es decir 1 hora de duración. No obstante, “misteriosamente” un partido de media dura unas 3 horas. Cada vez que se produce una parada en el juego (algo bastante usual) salen los anuncios. En verdad estás viendo anuncios 2 tercios de lo que dura el partido. ¿No es estúpido además, de poco atlético? La acción real de juego no suele pasar más allá de unos minutos de manera continua.

Otra que me repatea es que la gente lo llame aquí: “Soccer”. Dios santo, “Soccer”. Lo vuestro no es “Football” no juegan ni con una pelota sino con una especie de pepino y por supuesto no usan los pies para casi nada sino que se pasan el pepino con la mano. Según los americanos orgullosos de su deporte nacional eso es porque antiguamente la acción del juego consistía en llevar la pelota de un lado para otro, ende aquí “Ball” y “Foot” porque iban andando … ¿patético verdad? Podrían haberlo llamado de otra manera después de tanto tiempo: algo como “tackle run” qué es lo que realmente es hacer placajes y correr.

En fin, la temporada de este “apasionante” deporte comenzó hace unas semanas y veo a la gente muy contenta viendo los partidos. Bebiendo sus cervezas de a litro, comiendo sus cortezas de cerdo y gruñendo como locos ante 5 segundos de una acción brutal y violenta. Porque, para que nos vamos a engañar, lo que apasiona a la gente de este deporte es el poder beberse un gran cantidad de cervezas y reunirse con los amigos a comentar jugadas. El fondo, algo no tan diferente de lo que hacemos nosotros. Pero que luego no me vengan con tonterías de que es un gran deporte y que un deporte en el que la gente vaya detrás de un balón es estúpido se llame fútbol o fútbol americano. Existen distintos grados de estupidez y el fútbol americano está muy por encima del europeo. Sin añadir que, ya me gustaría a mi ver a las nenas fuera de sus petos estar 90 minutos corriendo de manera continua creando jugadas sin morirse del cansancio y sin quejarse de una patadita a la espinilla o en el pecho a lo Kung Fu como hizo De Jong a Xabi Alonso …

Semana de orientación en Indiana

Bueno, ya estoy más o menos establecido en La Jolla (California) donde se encuentra la University of California, San Diego. Aun me quedan cosas que hacer y mi vida no es lo suficientemente interesante como para relatar experiencias cotidianas.

Lo que si puedo contar un poco es como fue la “Orientation Week” que nos dio la Caixa.

ATENCIÓN SI ERES UN PRÓXIMO BECARIO DE LA CAIXA Y NO QUIERES SABER LO QUE TE ESPERA EN IDIANA NO SIGAS LEYENDO.

Antes de empezar, desde aquí doy las gracias a la Obra Social “La Caixa” por como nos están tratando porque el trato es insuperable.

El viaje comenzó el domingo 15 de agosto desde Barcelona y Madrid con rumbo a Filadelfia donde nos encontramos con un buen grupo de becarios. Tras las 9 horas y media de vuelo llegamos a suelo estadounidense en donde tuvimos que pasar los siempre agradables controles migratorios.

Pasado el trámite esperamos a coger el siguiente avión rumbo a Indianapolis. Allí nos nos recibió Paul Fogleman, el coordinador de estudios junto con una comitiva de Indiana University y también nos encontramos con otros becarios que ya habían llegado a EEUU hace algún tiempo. Un autobús nos dejó en Bloomington, IN sede de uno de los campus de Indiana University. Allí entramos en lo que sería nuestro primer hogar en los EEUU, un magnífico hotel que no se parece en nada al alojamiento que nos espera en los próximos años.

Tras desayunar en el comedor del hotel, pasamos a tener la primera reunión de la semana. En ella se nos informó mejor del funcionamiento de la beca y se nos dio un cheque con un estipendio para la semana y algunos afortunados el primer cheque de la beca. En mi caso, me tocó esperar porque mi programa empieza más tarde. Tras la reunión almorzamos y nos llevaron a un parque estatal con multitud de instalaciones para entretenernos el resto del día: Pista de voleibol, piscinas, senderismo y paseos a caballo. Nunca antes había montado a caballo y la experiencia fue un tanto extraña. Mi caballo era algo vago y estaba como una chota. De repente se paraba un rato y luego le daba por ir muy rápido al trote. En los descensos era una auténtica furia y una vez estuvo a punto de saltar y dejarme tirado en la cuneta. Tras el paseo por el campo, volvimos al pueblo y nos preparamos para una cena en un restaurante afgano, cuya comida no difiere mucho de la de Irán o incluso de la India en definitiva de esa zona del mundo.

El martes tuvimos los Team Building Activities. Por decirlo de algún modo, a los americanos les gustan los eventos en los que haya que reunir mucha gente en el campo y desempeñar actividades físico-psíquicas (más de lo primero que de lo último) en grupo ya que se supone que mejoran la cooperación y el trabajo en grupo. No digo que no sea verdad, pero de ahí a la importancia que le dan al trabajo en el campo durante un día me parece que hay un abismo. El caso es que estuvo bastante currado, nos dividieron en grupos y tuvimos que ir en canoas dando vueltas al lago Monroe haciendo pruebas mientras íbamos de un sitio a otro. Al principio fue fácil ir con la canoa porque íbamos con la corriente, pero a la vuelta la corriente iba en contra y era muy fuerte. Nos costó bastante remar hasta el embarcadero. Al final, todos los grupos tuvimos que hacer una “performance” ante el resto. Ya que una de las pruebas consistía en hacer una canción para el grupo, la mayoría de los grupos cantaron esa canción meneándose al ritmo de un baile inventado con cierta prisa. Sin embargo, mi grupo hizo el mejor espectáculo de todos al meter a 10 personas en una canoa al más puro estilo de los hermanos Marx … por supuesto la canoa se hundió con el equipo y todo acabó en un chasco. Nuestra monitora no quería mirarnos a la cara por el bochorno que pasó, sin embargo luego me dijo que a pesar de la cagarruta que hicimos tuvimos una gran aceptación entre el jurado y nos dieron una puntuación bastante alta. Esa noche nos llevaron a la Well’s House, donde acompañados de música Blue Grass disfrutamos de una agradable e informal cena. Digo lo de informal, porque ese fue el término que usaron y el menda aquí presente se presentó en chanclas, camiseta y pantalones cortos rodeado de gente que llevaba camisas y pantalón largo. En fin, un tanto fuera de lugar.

El miércoles fue el último día en Bloomington y nos llevaron de visita a la biblioteca de la universidad, donde nos mostraron las joyas que guardaban en la misma: desde primeras ediciones del Quijote, pasando por obras de Shakespeare, una de las primeras declaraciones de independencia de los EEUU o los Oscar ganados por John Ford. Es bastante impresionante que una ciudad en mitad de ningún sitio tenga una colección tan apreciable. Eso me hace pensar en lo mucho que los americanos aprecian su historia y lo corta que es esta. En esa biblioteca tenían una sala dedicada a Lincon y uno de los comentarios que escuché a los becarios fue: en casa de mi abuela tenemos cosas más antiguas. No pude sino coincidir con él, la historia tan reciente de los EEUU hacen que sobrevaloren muchas de las piezas de sus museos y le den una importancia desmesurada a algunas cosas. Después de la visita a la biblioteca, hicimos una visita a un museo local con piezas que he de decir también muy impresionantes de artistas como Miró, Picasso, Kandinsky o Pollock entre otros. Tras esa mañana tan cultural nos llevaron a almorzar a uno de los salones más importantes de la Universidad destinado según ellos a los visitantes más ilustres de la misma, como el Dalai Lama o jefes de estado. Tras la comida nos llevaron a tomarnos la foto de grupo y también esa noche tuvimos otra cena, esta vez formal y a la cual me vestí con un traje … lo que acabó siendo demasiado arreglado porque no mucha gente acabó llevando traje salvo las personas más adultas. Esa cena se celebró en el salón Tudor decorado al uso de esa familia real británica.

El jueves salimos en autobús hacia Chicago donde al llegar disfrutamos de una de sus famosas pizzas rellenas de queso. Unas bombas de calorías que amenazan a tus arterias más de lo que quisieras. Tras comer tan deliciosos y peligrosos manjares marchamos a un punto de observación de la ciudad. El mejor lugar para observar Chicago según el conductor del autobús. Si alguno está en Chicago o planea ir a la ciudad, este lugar se encuentra en el parque que hay entre el observatorio y el acuario Shed. Tras hacernos una nueva y no-oficial foto de grupo con el sky-line de la ciudad al fondo nos dirigimos al hotel. Allí nos dejaron tiempo libre hasta la cena que fue en un restaurante mexicano en el que sin exagerar puedo decir que ha sido de los mejores mexicanos en los que haya comido en toda mi vida. Cosa rara, porque en la costa este ese tipo de comida no es que la hagan demasiado bien. Aunque todo sea dicho, en Chicago hay una comidad mexicana muy importante y quizás eso haga que se puedan encontrar restaurantes tan buenos.

El día siguiente tuvimos libertad de movimiento y tan sólo teníamos en la agenda reunirnos para dar un paseo en barco el rio de Chicago. En tal paseo se pueden observar los distintos edificios de la ciudad que la convierte en la verdadera ciudad de los rascacielos en EEUU por mucho que le pese a Nueva York. Tal paseo lo había realizado hace ya unos años cuando visité Chicago por primera vez, pero sigue siendo igual de impresionante y de recomendable aunque lo hayas hecho ya alguna vez. Tras esa espectacular visita tuvimos la última cena oficial del programa en un restaurante del Navy Pier, un puerto que a pesar de su nombre militar ya no conserva nada de su pasado castrense y es totalmente recreativo. En esta cena, el organizador de la semana de orientación, Paul, se despedió de nosotros con un emotivo discurso en español y tras él una sucesión de discursos de miembros de todo el grupo, desde becarios hasta nuestra querida madrina en el programa de becas desde Barcelona, Emilia. Una cena muy emotiva que tuvo como colofón una visita al bar de la torre Hancock y otros tuburios de la ciudad.

Al día siguiente tuvo lugar la última visita, que correspondió al museo de arte contemporáneo de Chicago. Otra visita que recomiendo encarecidamente a los visitantes de esta ciudad. Este museo posee algunas de las piezas más impresionantes que he visto en los EEUU y merece ser visitado tan sólo por el edificio en el que se encuentra. Tras esto, Paul se despidió definitivamente de nosotros y tuvimos nuestras últimas horas en Chicago que aprovechamos hasta literalmente el día siguiente cuando nos  fuimos al aeropuerto … en limusina (sí, suena como a un derroche pero si hacéis las cuentas un taxi al aeropuerto son unos $40 sin propinas, la limusina eran $120 sin propinas pero la compartimos entre 7 saliendo a menos de $20 por persona que se quedaron en eso incluyendo propina, es decir mucho más barato en el fondo) donde cada uno cogió un avión que lo llevaba a su ciudad de destino … la mayoría a Nueva York y Boston desde luego, pero algunos más aventureros pusieron rumbo al oeste como yo. Cogí un avión a San Francisco para pasar unos días con amigos de vacaciones y a la semana siguiente llegué a San Diego donde mi aventura de becario comenzaba de verdad.

Espero que a los becarios que nos sigan esta guía les sirva para hacerse una idea de lo que se encontrarán esa semana.