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¿Hasta cuando podremos soportar a unos dirigentes analfabetos?

Digitalmente hablando claro está, de hecho esta entrada debe leerse entendiendo que lo que critico aquí no son las posturas polícas ni las ideologías, critico el poco avance digital de España en el panorama político. Hoy he leído en el blog de Enrique Dans un par de noticias las dos relacionadas con twitter. Ámbas noticias son bastante patéticas para la clase dirigente española, aunque digeramos que en el fondo casi todo la clase política española no da para mucho. Empezamos con la multi-ubicuidad de Rosa Díez, en la que por arte de magia ha logrado actualizar su cuenta de twitter al mismo tiempo que daba una entrevista por televisión en riguroso directo. La segunda es la noticia de una diputada de Izquierda Unida a la que han prohibido de manera “ilegal” que use twitter desde la comisión de investigación por los casos de corrupción de Madrid.

La primera, al igual que como comenta Enrique Dans, da a mostrar que no se puede dar credibilidad a gente que dice comunicarse con su público por un medio pero en verdad se pone a un becario para que haga ese trabajo. Si el trabajo de un político es llegar al pueblo para representarlo, diferir esta responsabilidad en otra persona no es aceptable. En todo caso esa persona debería ser la que se presentase y no el político en sí. En el fondo es notar una desconexión total entre la política y la realidad social. Para los políticos españoles herramientas como Twitter, Facebook, Tuenti o derivados son simplemente modas en las que hay que estar para ser cool, ya que si Obama lo hace (y sobre esto podríamos hablar largo y tendido) ellos no son menos. Pero no se trata de ser cool o guay o como lo quieran llamar, el fondo de estas herramientas es para facilitar la comunicación con la sociedad de manera directa sin que haya medios de comunicación que controlen la información hasta que llega al público. A pesar de la cantidad de medios existentes, la información debe de ser procesada para que se ajuste a unos parámetros como la longitud, e titular, etc. Internet rompe estas limitaciones, no es necesario obtener la información a través de un mediador, el propio afectado nos puede transmitir la información sin que nadie la filtre y la remodele por medio. Esto me lleva al fondo de la segunda noticia, no entienden estas herramientas y a diferencia de las personas que las abrazan y usan con asiduidad, el grupo reaccionario acude a lo más estúpido que podría hacer, intentar prohibirlas. Ir contra corriente y contra natura. Un ministro al que paga la SGAE para que defienda sus intereses y no los de los españoles, una comisión de un comunidad autónoma que oculta información que es de dominio público, comunidad que dicho sea de paso no se distingue por ser la comunidad más imparcial en cuanto a difundir información por los medios contando con casos claros de abierta manipulación.

¿Hasta cuando podremos soportar esto? Está claro que Internet es relativamente reciente y que sus cambios son también recientes pero creo que los cambios en la sociedad ocurren de manera exponencial. Cada vez hay que asumirlos más rápidamente porque en general la sociedad los asume rápidamente. Los políticos, por muchos años que tengan, no pueden querer parar el progreso tecnológico y  social que existe en la actualidad. Al igual que a los dinosaurios, llega el momento de apartarse a un lado y dejar paso discretamente a la nueva ola, sin hacer frente de batalla al progreso sólo por miedo, desconfianza o incomprensión. Aunque, pensando sobre esto no sé si me dará más miedo que en España aparezca la nueva ola que mantener a los políticos actuales.  Simplemente diré, desconfía de alguien que de mayor sólo quería ser político.

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Posted in Costumbres, España, Granada, Reflexion.

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One Response

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  1. kwak says

    Totalmente de acuerdo contigo. Tanto políticos como instituciones siguen anclados en el pasado, viviendo una realidad que no se corresponde con la actual.
    Se empeñan en seguir defendiendo un modelo comunicativo desfasado, no quieren ver las necesidades de los ciudadanos empeñándose en dictarlas ellos… ¿Realmente es eso lo que nos merecemos?



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