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Celebración de la cena de graduación

GraduacionMe he enterado de que mis compañeros de promoción están preparando una cena de graduación. Evidentemente no voy a poder asistir porque hay unos cuantos kilómetros de distancia y digamos que el coste del vuelo no compesa la cena. Aunque reflexionando sobre todos los eventos que se producen en el último año de carrera: Viaje de fin de curso, foto para la orla, cena de graduación, elección de padrino de la promoción, el propio acto de graduación, etc. Tengo que decir que aunque estuviese en Granada no asistiría a nada (he hecho lo de la orla y no sé yo si he hecho bien). Ya sé, muchos me diríais: “Pero si es una americanada y a ti te caen bien los americanos”, cierto es una americanada, pero eso no quita que hagas una cosa por que te guste, no porque sea una “tradición” (que no sé yo que tradición tiene si es la primera vez que se hace al menos en la titulación en Granada). De hecho en algunos pueblos de España existe una tradición de tirar una cabra desde lo alto de un campanario en ciertas fiestas y no deja de ser una salvajada por mucha tradición que sea.

Ya lo he manifestado alguna vez en un comentario o en diversos posts. Yo no he estado contento durante la carrera, antes de irme de hecho no me hablaba con más de la mitad de mis compañeros de promoción y básicamente con absolutamente casi nadie de otras promociones. Aunque he conocido docentes excelentes tanto en lo profesional como en lo personal durante el transcurso de los años en la universidad (yo diría que es por esta gente por lo que merece la pena estudiar Teleco en una ciudad como Granada) lo cierto es que también hay una parte que no me ha dejado tan buen sabor de boca (no vamos a entrar en detalles porque los conocemos todos).

Suponiendo que a pesar de que haya tenido una serie de buenos compañeros y una serie de buenos profesores, el caso es que personalmente no he tenido un balance tan positivo como para decir: voy a participar en todos los actos de fin de carrera porque somos una piña y esto ha sido genial, porque no lo ha sido. Al menos en mi caso.
Muchas veces me habréis oido criticar a profesores, pero hoy voy a hacer una crítica a los alumnos (entre los que me incluyo y tampoco me libro de disculpa). Espero que los que no os identifiqueis o los que no se merezcan esta crítica no se enojen por lo que voy a decir, pero es algo que creo que mucha gente sentimos o hemos sentido a lo largo de la carrera. Mi reflexión es la siguiente:

Es bueno ser competitivos. La competitividad hace que hagamos un esfuerzo superior para lograr mejores resultados, pero una cosa es ser competitivos y otra es poner la zancadilla. La competitividad se basa en el esfuerzo que se realiza individual o colectivamente para lograr un objetivo, no en destruir las posibilidades de los demas para que no puedan realizar un trabajo y así el que otro pueda realizar haciendo un esfuerzo menor quede mejor ante la media y obteniendo asi más nota. Eso es ser el pez más grande de una pecera, no significa hacer las cosas bien. También como podréis imaginar el mundo no funciona así y menos el mundo empresarial en el que nos vamos a sumergir dentro de poco.

Personalmente creo que en la competitividad la colaboración no va excluída. Colaborar y ayudar produce mejores resultados. Hoy en día la investigación y el desarrollo no se consigue individualmente sino en grupos. Cuando empecemos a trabajar lo haremos con gente y tendremos que colaborar. Esto no implica que seamos tontos. Evidentemente tenemos que hacer lo mejor para nosotros mismos, pero siempre hemos de respetar y no destruir, de ayudar y no de engañar. En definitiva se trata de demostrar que somos buenos por nuestros méritos y no por las deficiencias de los demás. Además como recordatorio en el mundo académico, en la Universidad de Granada las notas suelen ser bastante justas y además son independientes y no condicionales como alguna gente cree.

Cuando la gente lea esto y por fin decida odiarme a muerte por si tenían alguna duda, me gustaría al menos decir que en ciertos momentos yo no me aplicado el cuento que acabo de contar. Creo que fue la experiencia que tuve trabajando en el Reino Unido la que me hizo ver las cosas de un modo un tanto distinto. También fue tras esa experiencia cuando me noté más decepcionado y desilusionado con la carrera hasta tal punto que me he planteado dejarla demasiadas veces a lo largo del último año. Quizás la única razón por la que he continuado fue porque me salió finalmente la beca por la cual estoy cursando en California este curso, pero aun el fantasma del abandono me ronda por la cabeza y tristemente me viene cuando pienso que voy a tener que volver a España. Tengo pesadillas cuando pienso en volver a estudiar en Granada, así que si me siento de esa manera aquí con algún tiempo por delante, creo que puedo justificar que no quiera asistir a ningún acto de la promoción aunque tuviese esa oportunidad.

Con esto, no estoy metiendo a todo el mundo en el mismo cajón así que si no os sentís así no me crucifiqueis aun y al menos dejad la opinión de lo que os parece porque creo que somos libres de opinar, no estoy con esto criticando a nadie sino en todo caso reflexionado en voz alta para compartir mi opinión que puede o no coincidir con la de algunas personas.

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Posted in Personal, Reflexion, Teleco, UGR.

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4 Responses

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  1. Javier says

    Buenas Pepe,

    Yo sin embargo creo que no debería ser tanto para los padres sino para ti mismo. Me explico, por supuesto que a tu padre le hace ilusión y orgullo que te saques la carrera y le guste ese acto, pero al fin y al cabo el que te la has sacado eres tú y el que se debe sentir más o menos orgulloso es uno mismo. Los padres ayudan a pagar la carrera, pero en verdad sería muy mal padre el que no lo hiciese con su propio hijo. Además en España sería casi más delito porque te aseguro que si comparas lo que cuesta una carrera en EEUU y otra en España, hay un gran abismo de dinero.

    Respeto que tú veas el acto así, de hecho es una bonita forma de verlo. También me alegra que respetes mi decisión sobre lo de la cena y que de algún modo os acordaseis de mi (espero que para bien :D ), de todas formas aunque escribí esta entrada hace meses, lo cierto es que sigo pensado de igual modo, creo que ni aunque hubiese estado en Granada hubiera asistido. Mucha gente me caéis bien y os considero amigos, no me malinterpretes; pero ya son muchos malos rollos y demasiadas historias las que he visto, vivido y que me han contado para andarme con falsedades ante el resto.

  2. Pepe says

    Hola Javi.

    Solo decirte que creo que, quizás, el acto de graduación es importante sobre todo para nuestros padres. Despues de pagarnos literalmente la carrera debe ser un orgullo poder ver a tu hijo “graduado”, y un acto para ello es una buena solución.
    En cuanto a la cena, respeto tu opinion, aunque creo que si hubieras podido asistir hubieras pasado muy buen rato con “algunos” de tus compañeros. Es lógico que te lleves mejor o peor con la gente, pero solo te digo que algunos nos acordamos anoche de ti…

    Un abrazo desde granada.

  3. Javier says

    Igual que al que me comentó en otro post con conclusiones similares. Practicas mucho reduccionismo con eso. Si escribo lo que he escrito es porque tengo mis razones. Yo estoy viviendo la experiencia de mi vida en California donde vivo bastante feliz y mi vida social no es precisamente nula. Tú no has pasado 4 años de tu vida donde los he pasado yo así que no sabes cual es el asunto. Si a ti te va bien con tus compañeros excelente, ojalá yo pudiera decir lo mismo de los mios.

  4. Juan Pedro says

    Creo que estás algo amargado y que tu vida social es nula. Tus compañeros habrán pasado una de las mejores noches de su vida. Tú mientras te has dedicado a hablar mal de la inmensa mayoría en un blog que tan solo he leído yo, busando información sobre cenas de graduación, ya que voy a celebrar la mía esta noche, junto a mis compañeros. Se más humilde y acéptate tal como eres. Quizás así aprendas a relacionarte.



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